La reforma tributaria dictada por el gobierno a finales del 2009 fue, cuando menos, “neutra, negativa, cero”, en opinión del experto fiscal Julio Francisco Báez, y aunque admite que una nueva reforma “ya no tiene lugar ni en lo que resta del 2010, ni en el 2011”, no renuncia a que sea tema de debate, precisamente por ser el que viene, un año electoral.
Báez dijo en el programa Esta Noche, que el tema “hay que sacar a debate, no sólo una reforma fiscal, sino también la reforma al sistema de pensiones, a propósito de ser un año electoral”, invitando a la vez a revisar con detalle el Presupuesto 2011, en el que detecta la posibilidad de distribuir los recursos de manera más eficiente.
De entrada, los resultados de la reforma tributaria divulgados por el gobierno parecen contradecir a Báez, toda vez que las recaudaciones a septiembre muestran un crecimiento del 15.39%, al pasar de C$16,587 millones recaudados en el noveno mes del 2009, a C$19,140 millones en el mismo período del 2010.
El aparente contrasentido tiene dos explicaciones.
La primera es que ese ‘crecimiento’ es producto de calcularlo en córdobas corrientes, y no en córdobas constantes, lo que cambia el panorama por completo, y muestra que en realidad, al usar córdobas del 2006 (por las anomalías financieras vividas entre 2007 y 2009), el crecimiento de las recaudaciones fue más bien simbólico.
“Es verdad que el gobierno está recaudando más, pero es porque el cálculo inicial fue subestimado a propósito”, aseguró Báez.
En similares términos se expresó su colega, Adolfo Acevedo, al señalar que “como hemos venido mostrando desde hace seis años, el surgimiento de sobrerrecaudaciones no obedece a una pretendida eficiencia recaudatoria de la administración tributaria, sino a la práctica, ya consuetudinaria, de subvalorar de manera sistemática la proyección presupuestaria de ingresos fiscales”.
Reformas al IR "hacen agua" por todas partes
La segunda es que la reforma tributaria puso el énfasis teórico en el Impuesto sobre la Renta, que debería recaudar C$1,190 millones, con pequeños papeles secundarios para el Impuesto Selectivo de Consumo (C$88 millones), y tímidos golpes al sistema de exoneraciones, lo que habría de aportar C$23 millones más.
Este elemento, conjugado con los C$345 millones que costaría financiar la vivienda social y la dotación de techos para los pobres, debería reportar al final C$955 millones al Estado, pero no fue así, por la alta vulnerabilidad con que nació la reforma al IR, sea el IR mínimo, el que se aplica a los dividendos, el que pagan los bancos, o la retención por inscripciones inmobiliarias, o el que se cobraría a los dividendos o a los casinos.
Ello llevó a que “el rendimiento en IR más bajo de los últimos cinco años sea el que se colectó producto de la reforma tributaria, que apostó al IR, que dijo que sería el año del IR, y que al final resultó ser el tributo que menos creció”, insistió el experto.
En la misma línea, el economista Adolfo Acevedo hizo hincapié en cómo “la recaudación del IR, que según la proyección oficial debía crecer a una tasa interanual del 16% como resultado de la reforma tributaria, sigue creciendo a una tasa muy inferior”, de sólo 7.82%, en comparación al mismo periodo de 2009.
“Los funcionarios públicos siguen sin explicar este decepcionante desempeño de la recaudación del IR. De seguir esta tendencia, la reforma tributaria, que se concentró en un 88% en el IR, no habría aportado ningún incremento adicional a la recaudación del IR, según lo que cabría esperar como resultado del crecimiento del PIB nominal. Incluso su aporte neto podría ser negativo, al comparar con lo que se esperaba sin la reforma”, aseguró Acevedo.
Todos los cálculos resultaron al revés
Pero no sólo el IR se comportó de forma totalmente diferente a la pronosticada por Hacienda. A modo de ejemplo, el Impuesto al Valor Agregado (IVA), “creció 12% al comparar el 2010 con el 2009, pese a que ese impuesto no está incluido en la reforma”, recordó Báez.
Acevedo hizo énfasis en que “la recaudación del IVA, supuesta a caer a una tasa interanual de -2.74%, está creciendo 12.95%, mientras que el IVA interno, después de crecer a una tasa del 13.97% en los primeros meses del año, redujo su crecimiento a partir de junio, cuando marcó sólo 3.32%, cayendo hasta 3.15% en septiembre, lo que supera la proyección oficial, que indicaba que tendría una caída interanual de -5.2%.
El IVA que grava las importaciones también tuvo un giro de 180 grados, porque según la proyección oficial debía caer a una tasa interanual de -0.88%, pero está creciendo a una tasa del 20.87%.
El ISC también se comportó de forma inesperada, siendo que los C$88 millones que estaba supuesto a aportar a causa de la reforma, en realidad sumaban casi C$1,000 millones adicionales al 30 de septiembre, luego de crecer 31.2% en ese periodo, al pasar de C$3,179.4 millones en los primeros nueve meses del 2009, a C$4,171.3 millones en septiembre del 2010.
El cálculo oficial indicaba que el ISC crecería a una tasa interanual de 0.93%.
Al observar en detalle, resulta que la recaudación del ISC sobre derivados del petróleo, que según la proyección gubernamental experimentaría una caída de -0.84%, está creciendo a una tasa del 27.1%. El ISC sobre las importaciones, cuya recaudación según la proyección del Ministerio de Hacienda caería en -8.2%, está viendo crecer ésta a una tasa del 64.32%.
