La controversia diplomática entre Nicaragua y Costa Rica por una supuesta invasión del Ejército Nacional en territorio tico, ha dejado en evidencia la vulnerabilidad de la zona fronteriza entre ambos países ante el acecho de las organizaciones del crimen organizado y el narcotráfico internacional.
Expertos consultados por Confidencial explicaron que la zona fronteriza entre Nicaragua y Costa Rica cuenta con decenas de puntos ciegos que son usados para el tráfico ilegal de drogas, armas e indocumentados, además del contrabando. Una investigación del Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas (IEEPP) revela que sólo en la zona de Cárdenas, en Rivas, hay 82 de esos puntos ciegos.
Sin embargo, la denuncia de la supuesta invasión militar en suelo tico, volcó el interés de los medios en la región sureste de la frontera, hasta ahora olvidada por las autoridades, que ni siquiera la mencionaban como importante ruta narco.
Todo cambió a finales de octubre. El 23 de ese mes, el Ejército y la Policía informaban que, gracias a información de inteligencia, habían logrado frustrar una “narcofuga” en Bluefields. Se trataba de seis hondureños acusados de pertenecer a una organización ligada al narcotráfico colombiano. La Policía de Bluefields explicó que los hondureños contaban con un plan de fuga que involucraba una red de colaboradores locales que les suministraron las herramientas necesarias para perforar hoyos en las paredes de la presión, por donde se escaparon.
Los hondureños fueron capturados en la región conocida como Río Maíz, a 63 kilómetros de Bluefields. Se les decomisaron fusiles AK y luego fueron trasladados a Managua. Sin embargo, el Ejército continúo con el operativo, intentando dar caza a parte de la red de colaboradores.
El contralmirante Róger González, jefe de la Fuerza Naval del Ejército, dijo en esa ocasión a los medios que en San Juan de Nicaragua, en una finca propiedad de Agustín Reyes Aragón, los militares decomisaron, entre otros pertrechos, 5 motores de 200 caballos de fuerza, además de dos lanchas rápidas. El propietario de la finca huyó, pero más tarde miembros de la familia Reyes Aragón denunciaron ante las autoridades costarricenses que militares nicas habían incursionado en su finca, en suelo tico, lo que fue catalogado como una invasión y violación a la soberanía por el gobierno de San José.
El Ejército ha negado reiteradamente estas acusaciones, a la vez que afirma que su presencia en la zona se debe a los esfuerzos que realiza en la lucha contra el narcotráfico. Oficiales del Ejército han afirmado que la familia Reyes Aragón, que aparentemente se hacen pasar por ciudadanos costarricenses, son en realidad nicaragüenses, y que conforman una célula llamada Los Tarzanes, que supuestamente colabora con una organización ligada al narcotráfico colombiano.
Desde entonces, el Gobierno, el Ejército y la Policía han presentado esa olvidada zona al sureste de la frontera como una ruta en crecimiento del narcotráfico internacional.
“El Ejército de Nicaragua siempre ha realizado operaciones en la frontera sur… Siempre hemos hecho patrullas en nuestros mares territoriales, en nuestro río San Juan, en sus lagunas, caños y desaguaderos… No es la primera operación (que realizamos), nosotros, de manera sostenida y permanente operamos en esa parte de nuestro territorio”, explicó el jefe del Ejército, general Julio César Avilés en un encuentro organizado por el Ejecutivo por la llegada al país del Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA).
Avilés dijo que los miembros de la familia Reyes Aragón “son parte de una banda transfronteriza que opera en Costa Rica, y desde allí estaban incidiendo en territorio nacional. Son parte de una red donde hay hondureños y sicarios colombianos que, en otro momento ha actuado inclusive contra la Policía”. El general hacía referencia a la masacre, en mayo de 2004, de cuatro policías en una unidad de Bluefields, como respuesta del narcotráfico a un golpe que las autoridades le habían dado. En esa masacre participaron un grupo conocido como Los Reñazcos y, según Avilés, también participaron Los Tarzanes.
¿Quiénes son Los Tarzanes?
Dada la atención mediática generada alrededor de Los Tarzanes, parece tratarse de una banda que amenaza la seguridad nacional en la zona del sureste del país. La Policía Nacional explicó que Los Tarzanes forman parte de una intrincada red cuyos principales hilos son movidos desde Colombia, principalmente por los considerados herederos del llamado Cartel del Norte del Valle, una organización criminal que operó en el suroeste de Colombia y que registró un importante crecimiento a mediados de la década de 1990, tras la división de los famosos carteles de Cali y Medellín.
El comisionado Mayor Esteban Guido, jefe de Investigación de Droga de la Policía Nacional, fue el encargado de “desmenuzar” esta estructura cuyos tentáculos, según la Policía y el Ejército, están fuertemente asentados en la zona fronteriza sur de Nicaragua.
Los Tarzanes son una estructura que trabaja con apoyo logístico para el narcotráfico internacional. La ruta inicia en Colombia, liderada por alias El Abuelo, colombiano que es el “heredero” del llamado Cartel del Norte del Valle. La organización de El Abuelo se encarga de producir cocaína para abastecer a grupos narcos del Cartel del Golfo, en México.
En Panamá, esta organización cuenta con la colaboración de alias “Jesús” y alias “Desman”, ciudadano nicaragüense originario de la Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN) y quien según el comisionado Guido, es quien se encarga de enviar la droga desde Panamá hasta el sur de Nicaragua, a la región fronteriza controlada por Los Tarzanes. Desman es una pieza importante del rompecabezas, ya que es quien se encarga de coordinar el transporte de la droga, la salida de lanchas y la logística.
La droga entra a Nicaragua desde El Limón, Costa Rica. Guido explicó que en la zona tica, en la región del río El Colorado, la organización cuenta con bodegas de almacenaje de droga. En algunas ocasiones, cuando hay presencia militar en la zona, los cargamentos son trasladados por puntos ciegos hasta la zona del Lago de Nicaragua. “Esto para ellos es más costoso que introducirla por San Juan de Nicaragua”, explicó Guido. La droga es entregada a Los Tarzanes, cuyo líder es conocido como “Plium”, quien se encarga de pagar por el trabajo de traslado.
“Los Tarzanes tienen todo un diseño de vigilancia hacia las autoridades de la Fuerza Naval. Desde Corn Island hay un grupo dedicado a los que se llama vigilancia y objetivos falsos. Cuando la Fuerza Naval está enfilada en dirección de una lancha con narcotráfico, ellos despliegan dos o tres lanchas en la misma dirección, para perder la dirección de la lancha objetivo. La lancha cargada es evacuada, y las otras lanchas, desde Corn Island, comienzan a circular para desviar la atención de las lanchas que van en persecución de los narcotraficantes”, explicó Guido.
¿Cómo se logra trasladar la droga? El oficial explica que Los Tarzanes trabajan con pangueros guías que conocen muy bien la zona y conducen al cargamento y los narcos por puntos que no cuentan con control de las autoridades, hasta parar en San Juan de Nicaragua. De esta manera, agregó Guido, la zona fronteriza con Costa Rica se ha convertido en una importante ruta de traslado para el crimen organizado, lo que justifica la presencia militar en la región.
“La mayor cantidad de células desarticuladas estaban activadas en el sector de la frontera con Costa Rica, contiguo al Lago (Cocibolca) y las riberas del río San Juan. La base fundamental, la que ellos tenían de apoyo logístico, estaba radicada en San Juan de Nicaragua”, dijo Guido.
UNA NUEVA RUTA EN ZONA OLVIDADA
* El abandono en vastas zonas del sur permite que organizaciones narcos se asienten a sus anchas.
La influyente revista The Economist graficó la región del sureste del país, donde se encuentra la zona disputada por Nicaragua y Costa Rica, como “una selva infestada de mosquitos” que “parece de poco valor”, a lo que habría que agregar, según los expertos consultados por Confidencial, largamente olvidada por las autoridades de ambos lados de la frontera. Ese olvido, explicó el especialista en temas de seguridad Javier Meléndez, hace que la región se vuelva vulnerable a las organizaciones del crimen organizado.
“Históricamente se ha trabajado con la información que la ruta del Caribe es la más importante en el tráfico de drogas. Pero en general las rutas del tráfico internacional de drogas se han ido diversificando. Ahora la mayor parte de la droga pasa por el Pacífico, pero en realidad los carteles siempre están buscando nuevas opciones de rutas, por cualquier paso fronterizo que lo permita. Esto se les facilita porque en general las fronteras desde Panamá hasta Guatemala son extremadamente porosas y la presencia de los Estados es muy débil. Y cuando no hay Estado te encontrás con fuerzas de seguridad muy mal acondicionadas que trabajan con toda la precariedad del mundo”, dijo Meléndez en entrevista desde Washington.
Roberto Cajina, experto en temas de seguridad y defensa, explicó que hasta ahora se había informado de tres rutas específicas usadas por las organizaciones del narcotráfico internacional: las costas e islas del Caribe, la región del Pacífico y una ruta terrestre, que incluía la carretera Panamericana.
Cajina dijo que las autoridades descubrieron que organizaciones ligadas al narcotráfico estuvieron ensayando una nueva ruta a través del Lago de Nicaragua, por lo que aumentaron los operativos en las regiones costeras de Chontales. La idea, dijo, era meter la droga a través de puntos ciegos de Cárdenas, Rivas, para luego trasladarla por el lago. La débil presencia militar en la zona fronteriza, donde según Cajina el Ejército cuenta apenas entre 9 y 11 puestos fronterizos, podía beneficiar a las redes narco.
La nueva ruta ubicada en el extremo sureste de la frontera, “se conoce por la denuncia del plan de fuga” de los narcos hondureños, agregó Cajina.
La investigación del IEEPP, que se centra en la vulnerabilidad de la frontera compartida con Costa Rica, enfatiza que “los narcotraficantes han detectado la ruta del tráfico de personas y utilizan progresivamente la frontera sur del país para sus operaciones. Por allí está pasando el dinero del narcotráfico, la droga, las personas traficadas”.
Según el informe, “la frontera entre Nicaragua y Costa Rica es un área porosa casi en su totalidad. El Estado controlo sólo dos puestos fronterizos en toda la línea limítrofe con Costa Rica: Peñas Blancas y San Carlos. La frontera sur de Nicaragua se ha convertido poco a poco en un amplio espacio donde se concentran las actividades de varias bandas criminales”.
Javier Meléndez critica, sin embargo, la política informativo del Estado en cuanto al avance del crimen organizado en el país. Se trata, dijo, de una “política informativa de Estado en que se informa persistentemente que en el país no pasa nada”. Para Meléndez la realidad es que las fronteras son como “un bote lleno de agujeros en que el agua se mete por todos lados”.
Sin embargo, para el analista el reciente bombardeo mediático sobre la presencia narco en el extremo sureste del país y el énfasis que el gobierno del presidente Ortega le ha estado dando en semanas recientes a la zona, “tiene que ver con querer escalar las hostilidades con Costa Rica”.
“Las vulnerabilidades fronterizas de Nicaragua, así como de Costa Rica o Panamá, frente a los grupos del crimen organizado son grandes y por todos lados. Y desde luego este asunto no se va resolver con poner 40, 50 o 60 soldados en Harbour Head. Además, es iluso pensar que se va ser efectivo contra el crimen organizado en las zonas fronterizas, sin tener colaboración del país vecino”, explicó Meléndez.
Meléndez, quien fue fundador del IEEPP, aseguró que el narcotráfico ha ganada bastante terreno al Estado en la frontera que comparte con Costa Rica, no sólo por ser usada como ruta ilegal, sino porque se ha convertido en una fuente de apoyo económico para amplios sectores sociales olvidados por las autoridades.
“Hacen mucho trabajo con la comunidad, tienen excelentes redes, y han logrado penetrar de manera importante los operadores de justicia. En la frontera sur hay un crecimiento importante del sicariato y de grupos de tumbadores de droga. Pero desde luego la Policía, El Ejército, y ni hablar los civiles que se supone dan seguimiento a este asunto, se encargaron sistemáticamente de menospreciar nuestras opiniones”, afirmó Meléndez.

Comentarios
Primero q todo yo pienso que ninguna persona debe hablar asi de costa rica bueno porque tras que muchos nicas se sirven de este pais q les a ayudado mucho y yo nose porque hablan tanto cho
Que tan grande es la ignorancia de los nicas que no pueden ver esto como un problema global y lo hacen como un conflicto de fronteras, siendo el gobierno de Costa Rica el que más incauta drogas en Centro América. Que se puede esperar de un gobierno que tiene como máximo líder a un mono que quiere resolver todo a machetazos y balazos. Eso se ve reflejado en la cantidad de nicas que vienen a Costa Rica a buscar una mejor vida, si ni su propio país los puede mantener.
A veces uno ignora ciertas situaciones como esta, que deja al descubierto la trama tica-gallina-chinchilla, a como se ignora tambien que los tiquillos-guilas, roban de nuestro territorio las maderas preciosas derribando arboles del lado nicaragüense y trasladándolo al lado tico, eso lo he visto con mis propios ojos. Otra perla es que ellos bloquean pequeños caños con sacos de arena o troncos de arboles para agenciarse islotes a su territorio, aparentemente son campesionos que habitan la ribera tica, pero su fin es robar territorio nicaragüense. Asi que ojo con estos inofensivos tiquillos, desprotegidos y expuestos a una invasión nica. Ellos son los invasores.
muy bueno este articulo y pone de relieve la verdad que los ticos con el escandalo de supuesta invasion queda al descubierto que es un gobierno corrupto , que despalado la naturaleza de su pais afectando a nicaragua y que el narcotrafico por ellos y por los mismo gringos militares que estan en costa rica actualmente. muy objetivo este articulo.