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Empieza cuenta regresiva del 2011

Demandan “cambio total” en CSE

*Ortega pide asistencia a la OEA, buscando una “bendición” para Rivas y CSE
*Las irregularidades denunciadas en comicios del Caribe dan un “aplazado” al CSE.

Carlos Salinas Maldonado | 18/3/2010
@CSMaldonado

En un aparente golpe de timón en el manejo de las actividades electorales del país, hasta ahora empañadas por denuncias de irregularidades, el presidente Daniel Ortega pidió a la Organización de Estados Americanos (OEA) apoyo en aspectos técnicos para el organizar las elecciones presidenciales del 2011, a la vez que busca la legitimidad internacional del Consejo Supremo Electoral y su presidente Roberto Rivas.

Fuentes del Ministerio de Relaciones Exteriores revelaron a Confidencial que Ortega solicitó a la OEA asistencia para la preparación de los comisiones presidenciales de 2011 a través de una carta firmada por Rivas y remitida al secretario general del organismo regional, el chileno José Miguel Insulza.

Con este movimiento, el gobierno pretende lograr el apoyo de la OEA y el reconocimiento internacional de Rivas, que no cuenta con el visto de bueno de organizaciones civiles y partidos políticos de oposición.Esa carta fue entregada la semana pasada al secretario de Asuntos Políticos de la OEA, Dante Caputo, quien estuvo en el país encabezando una misión técnica que acompañó al CSE en el proceso, pero sin emitir juicios sobre el desarrollo de las elecciones caribeñas. Caputo se reunió por separado con el presidente Ortega, con el político opositor Eduardo Montealegre y con el ex presidente Arnoldo Alemán.

“El Gobierno está interesado en establecer una relación fluida con la OEA de cara a las elecciones de 2011 (…) Lógicamente, si la OEA acepta la solicitud del Gobierno y quiere colaborar en las elecciones, tiene que trabajar con las autoridades del CSE; y si el CSE está presidido por Rivas no hay nada que discutir, esas son decisiones soberanas”, dijo la fuente.

Confidencial solicitó al Ministerio de Relaciones Exteriores una entrevista con el canciller Santos para conocer detalles de la reunión entre Ortega y Caputo y sobre la carta enviada al secretario general de la OEA, pero al cierre de esta edición no había una respuesta por el equipo de comunicación de Cancillería.La solicitud del Gobierno se dio tan solo unos días después de celebrarse unas polémicas elecciones regionales en el Caribe que estuvieron marcadas por una alta abstención y las denuncias de irregularidades en el manejo de la cedulación, el padrón electoral y aspectos técnicos que tiene que ver con el conteo de los votos.

Para organismos de observación electoral como el Instituto para el Desarrollo y la Democracia (IPADE), el CSE sale “aplazado” en estas elecciones, lo que deja más clara la necesidad de un cambio en las autoridades del órgano electoral, principalmente cuando el país se verá inmerso en la que ya se perfila como una prematura e intensa campaña electoral.

El partido gobernante, por ejemplo, ya mantiene anuncios publicitarios en medios radiales afines al gobierno que llaman a votar por su candidato presidencial: nadie menos que el presidente Ortega, cuya reelección cuenta con la venia de la Corte Suprema de Justicia en un cuestionado fallo todavía pendiente de resolver en el Parlamento.

“Las elecciones del Caribe eran un test para que el CSE hiciera un esfuerzo para lavarse la cara y generar confianza, pero no lo logró superarlo, porque no creó condiciones que garantizaran la transparencia del proceso. Hay un déficit severo para decir que se superó la desconfianza”, dijo Mauricio Zúñiga, director del IPADE.

Cambio total en CSE

La solicitud hecha la semana pasada por el Gobierno a la OEA puede ser interpretada como la disposición oficial a una mayor apertura que legitime los comicios del 2011, legitimidad necesaria para Ortega. Zúñiga es uno de los que opina que esa solicitud oficial es “una oportunidad” para presionar al Gobierno sobre el tema de la observación electoral.

“Da la impresión que hay reflexión y un proceso de madurez para ver las cosas. Hay una admisión de un problema de credibilidad del CSE y el interés del Ejecutivo de legitimar un proceso que saben que no puede ser transparente si no hay observación”, dijo.

Otras organizaciones civiles, como la Unidad Ciudadana por la Democracia (UCD) y Hagamos democracia, opinan lo contrario. Julio Icaza, directivo de UDC, dijo que no se puede mantener el actual liderazgo del CSE de cara a las elecciones presidenciales.

“Las elecciones son la médula espinal de la democracia en un país, y si el liderazgo del CSE sigue a cargo de Roberto Rivas, estará en peligro la libertad democrática”, dijo en declaraciones al programa televisivo “Esta Noche”.

Para Roberto Bendaña, director de Hagamos Democracia, las “gestiones del Gobierno (con la OEA) son una continuación de la violación de la Constitución y las leyes, porque a los magistrados ya se les venció su período y deben dejar sus cargos. No es posible que nos digan que pueden continuar, que no hay candidatos mejores. Debe haber un cambio”, dijo.

Más contundente es Eduardo Montealegre, para quien la solicitud del Ejecutivo es una “maniobra” para confundir a la opinión pública internacional.“El presidente Ortega está tratando por todos los medios de perpetuarse en el poder y el primer paso para hacerlo es mantener en el CSE a Roberto Rivas con los demás magistrados zánganos y las estructuras actuales del consejo, que responden a sus lineamientos políticos. Que sepa el Presidente que de nada le va a servir, porque la comunidad internacional está tan clara como nosotros de la magnitud del fraude electoral que ejecutó el CSE en las municipales”, dijo Montealegre.

El también diputado y rival de Ortega en las elecciones de 2006, dijo que la única forma de legitimar los comicios del próximo año es elegir magistrados idóneos en el CSE, reformas las estructuras de esa institución con profesionales honestas y “dispuestos a contar los votos, no robárselos”; garantizar la observación electoral nacional y ampliarla a observadores internacionales.

“En ese sentido sería muy importante el apoyo que nos brinde la OEA, no solamente como observador desde el inicio del proceso electoral, sino su asistencia técnica en la verificación del padrón electoral, en la cedulación y en la elaboración de una normativa electoral que evite las actuaciones discrecionales de los funcionarios”, explicó el político opositor.

Malos precedentes

La realidad es que la confianza de la población no se puede lograr sin una muestra real de transparencia por parte de las autoridades electorales, sobre todo después de las controversias desatadas en las dos elecciones pasadas. La legitimidad de las elecciones del Caribe, por ejemplo, quedó en entredicho desde del inicio de los comicios.

Mauricio Zúñiga, del IPADE, dijo que entre las principales irregularidades detectadas durante la jornada están la “manipulación política” en la entrega de documentos de identidad o la falta de depuración del padrón electoral. Más de 21.000 electores no recibieron sus documentos, por lo que no pudieron votar, eso generó tensiones en los colegios electorales.Los resultados del conteo de votos en algunos municipios también ha sido cuestionado por partidos políticos como el Partido Liberal Constitucionalista (PLC) y la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN), pero Zúñiga dijo que hasta ahora los resultados dados a conocer por el CSE coinciden con los datos que el IPADE ha presentado, aunque ese conteo se basa en los mismos números reportados en cada JRV, a cuyo conteo el organismo de observación no tuvo acceso.

“Como no estuvimos dentro de las JRV, no tenemos garantías de que las actas reflejen de verdad cómo votó la gente”, advirtió Zúñiga.Dadas esas irregularidades, el director del IPADE cree que es necesario un cambio total en los magistrados del CSE para lograr confianza en una institución que tiene el compromiso de mantener la transparencia en los procesos electorales.

“Se necesita un árbitro de confianza, no uno que imponga un partido. Se necesitan garantías mínimas de transparencia, por lo que ese árbitro debe tener una composición equitativa y un comportamiento apegado a la ley”, recomienda el observador.

FSLN en palco: oposición fracturada

La verdad es que dado el actual escenario político del país, parece que el FSLN no necesita fraguar un fraude para ganar las elecciones. La reforma constitucional del 2000, que redujo a un 35 por ciento la cantidad de votos necesarios para lograr la presidencia, le garantiza el continuismo en el poder, unido a la división de la oposición, que no se pone de acuerdo en crear un bloque opositor fuerte de cara a los comicios del 2011.

Esa división quedó clara tras los comicios caribeños, tras las acusaciones del PLC contra el Movimiento Vamos con Eduardo, al señalarlo de hacer un supuesto pacto con el Frente Sandinista. El diputado Wilfredo Navarro dijo que las negociaciones para lograr la unidad de la oposición quedaron estancadas, aunque la diputada María Eugenia Sequeira dijo a Confidencial que éstas se mantienen, que no hay ruptura, al menos que el ex presidente Arnoldo Alemán así lo declare.

“Hago un llamado al pueblo a que tenga confianza, los esfuerzos por alcanzar la unidad se mantienen”, dijo Sequeira.Pero las controversias de la semana pasada no sólo han dejado en evidencia la fragilidad de la oposición y sus disputas internas –que los líderes del FSLN miran, sonrientes, desde un palco- sino la falta de un acuerdo por superar la grave crisis política que vive el país tras el decreto emitido en enero por el presidente Ortega, en el que ordena mantener en el poder a los magistrados y funcionarios públicos a los que se les venció su período.

Sequeira dijo que tampoco hay un estancamiento en las negociaciones para elegir a nuevos funcionarios, principalmente en el CSE. La diputada aseguró que las negociaciones se reanudarán la próxima semana, una vez que se calmen las turbulencias causadas por los comicios del Caribe.

Para algunos analistas como Mauricio Zúñiga, es “lamentable” que los políticos de oposición gasten sus cartuchos en pleitos internos cuando la verdadera batalla la deberían estar librando en lograr un cambio en el CSE, lo que abriría la oportunidad a un verdadero golpe de timón que cambie el rumbo de la zigzagueante política nicaragüense.

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