Faltando poco menos de 14 meses para el fin de su mandato, el gobierno del presidente Ortega intenta retomar un viejo proyecto de la administración Bolaños, tendiente a “armonizar y alinear” la Ayuda Oficial al Desarrollo, aunque con dos agregados característicos de su concepción de gobernar: los cooperantes no opinan, y las ONG son sólo invitados ocasionales. Si es que los invitan.
Esas son algunas de las premisas más notorias contenidas en el “Plan para la Gestión Estratégica de la Ayuda Oficial al Desarrollo 2010-2013”, que declara su intención de que la cooperación “llegue directamente al pueblo de Nicaragua, concentrando los mayores recursos posibles hacia los sectores sociales críticos”.
Para lograrlo, se propone “el incremento de la efectividad de la ayuda oficial al desarrollo a través de un diálogo permanente con la comunidad cooperante... diálogo que debe girar alrededor de la forma en que éstos apoyan las políticas públicas que el país ha identificado como prioritarias para empujar la mejora de los niveles de vida de la población”.
“Eso no es realista, porque la cooperación internacional procede de impuestos que los gobiernos cobran a sus ciudadanos, y los ciudadanos demandan a sus gobiernos que el dinero de sus impuestos que va a la cooperación internacional, sirva para buscar el cumplimiento de objetivos creíbles y razonables en término de las aspiraciones de esos ciudadanos”, dijo el economista Edmundo Jarquín.
El también ex candidato presidencial por el MRS, señaló que los contribuyentes de esos países “quieren ver más democracia, más crecimiento, menos pobreza, y ninguna de las tres cosas hay en Nicaragua”.
En esa misma dirección, el economista Alejandro Aráuz, que conoce del tema porque asesoró a la Comisión Económica de la Asamblea Nacional mientras esta revisaba con la Cancillería cómo alinear la cooperación, opina que “los donantes no se van a limitar al papel que les quiere asignar el gobierno”.
Antes bien, considera que “esta iniciativa ahuyentará más a los donantes, porque a los que ayudan les piden cuentas en sus congresos sobre la ayuda que otorgan. No es como aquí. ¿Cómo le vas a decir a un país que te dio dinero para combatir la pobreza, y te pidió que hubiera gobernabilidad, que no venga a reclamarte por eso?”, cuestionó.
Sólo los invitados
El documento también define cómo pretende el gobierno manejar a las organizaciones de la sociedad civil que ejecutan proyectos con la cooperación extranjera: ni siquiera como invitados.
En el texto se menciona un “Espacio de Diálogo Programático”, que es una entidad que pretende aumentar la efectividad de la ayuda oficial al desarrollo, en el que podrán participar “otros actores de desarrollo en calidad de invitados para discutir temas de su interés”.
El economista Adolfo Acevedo, Coordinador de la Comisión Económica de la Coordinadora Civil, explicó que “ya estamos excluidos. Esto no es hasta ahora que lo hacen o lo van a hacer. Leyendo el documento, me doy cuenta que se refieren a la posibilidad de invitar a empresarios o a quien sea, pero no a las ONG nacionales”.
La razón es que “el gobierno no reconoce ninguna organización ciudadana que no esté alineada con ellos, porque han entregado el monopolio de la representación ciudadana a las organizaciones afines al gobierno. No nos invitan porque hacerlo sería reconocernos como interlocutores válidos. El único que nos daba participación era De Castilla, en el Foro de Educación. Al salir Miguel, eso se cerró”, relató.
A su juicio, “es grave que nos excluyan. La no discriminación es un principio básico de los Derechos Humanos, y la Constitución dice que todos tenemos derecho a participar de las decisiones públicas sin exclusiones de ningún tipo”.
Por si fuera poco, dejar por fuera a las entidades de la sociedad civil, contradice los Acuerdos de Accra, (tomados en el 2008, y tendientes a buscar mayores niveles de efectividad de la cooperación internacional), que determinó que “los gobiernos de los países en desarrollo… también trabajarán con las organizaciones de la sociedad civil”.
En esa oportunidad, también se acordó que “los donantes respaldarán las iniciativas para aumentar la capacidad de todos los actores involucrados en el desarrollo – parlamentos, gobiernos centrales y locales, organizaciones de la sociedad civil, institutos de investigación, medios y el sector privado – para asumir una función activa en el diálogo sobre políticas de desarrollo y sobre el papel de la asistencia como contribución a los objetivos de desarrollo nacionales”.
Aráuz por su parte, duda que en algún momento el gobierno llegue a incorporar a las ONG “porque lo cuestionan, pero además porque son pequeñas y muy numerosas”. Con todo, opina que “su labor es importante, y pueden ayudar a ejecutar proyectos a nivel micro”.
Una fortuna… sin efectos
El texto del “Plan…” es más bien atípico si se le compara con otros documentos producidos por el gobierno: no contiene declaraciones altisonantes ni terminología ideológica. Nada de culpar al ‘capitalismo salvaje’ ni a “los 16 años de gobiernos neoliberales’.
Incluso, cuando se menciona que éste es un esfuerzo que viene desde el 2003, el autor señala, en un afán de continuidad (que debería ser la norma y no la excepción) que “a pesar del proceso de armonización iniciado, el Gobierno de Nicaragua la administración Bolaños no logró desarrollar la apropiación necesaria sobre el mismo”.
“Es que están tratando de satisfacer los intereses de todos los donantes. Este no parece el Plan de Nicaragua. Parece el de Uganda, el de Ruanda o el de Bolivia, pero no el de Nicaragua”, aseguró el economista Edmundo Jarquín luego de leerlo.
La intención del gobierno responde a una iniciativa global que trata de elevar la eficiencia y pertinencia de la ayuda oficial al desarrollo, no sólo por los beneficios que eso significaría para las poblaciones de los países receptores, sino también porque donar es una ‘moda’ que los países donantes no puede permitirse para siempre.
En el caso de Nicaragua, una combinación de intereses geopolíticos y socioeconómicos permitió que el país recibiera “de 1990 al 2006… entre los US$450.0 y US$600.0 millones de dólares anuales”, en ayuda oficial al desarrollo, reza el documento.
Esa ‘oscilación’ se elevó en la presente década, al pasar de los U$527 millones del 2002, a los U$689 del 2007, para un promedio de U$599.4 millones entre el 2001 y el 2007, cifras que disminuyeron a partir del segundo año del mandato de Ortega, cayendo a U$566.8 y U$589.9 millones en 2008 y 2009, lo que fue, en ambos casos, inferior al promedio anual.
A pesar del tamaño de esa fortuna, calculada en U$5,352.6 millones entre 2001 y 2009, “esta cantidad de recursos no tuvo efectos significativos en la reducción de la pobreza en el país”, asegura el documento.
“Entre las causas que no permitieron cambios sustantivos en los indicadores de desarrollo, se encuentra una alta dispersión de los recursos provenientes de la cooperación por la vía de proyectos, a lo que se suma el hecho que los desembolsos estuvieron atados a condicionalidades que no se relacionaban con el logro de resultados concretos”, añade.
Todo esto, “destaca la urgente necesidad de replantear el enfoque del diálogo con la cooperación, la forma en que se gestionan y se movilizan los recursos, su calidad e impacto como factor de desarrollo humano” para “incrementar la efectividad de los recursos provenientes de la cooperación internacional, a partir de la implementación de políticas públicas y planes bajo el liderazgo del Gobierno de Nicaragua”.
Plan repite los mismos desaciertos que critica
Dado que –al menos en teoría- el Plan Nacional de Desarrollo Humano contiene las acciones a emprender para comenzar a construir la nación nicaragüense, el documento señala algunas de las líneas en las que debería concentrarse la ayuda internacional para perseguir esos logros.
La lista incluye las “prioridades de desarrollo alrededor del combate a la pobreza extrema, estabilidad macroeconómica-financiera, bienestar social y equidad social (seguridad alimentaria, educación de calidad para todas y todos, restitución del derecho humano a la salud, restitución de derechos de niños y niñas a una niñez digna y feliz -Programa Amor-, acceso a agua potable y saneamiento)”.
También pide aplicar una “perspectiva productiva, perspectiva del medio ambiente, cambio climático y desastres naturales (medio ambiente, prevención, atención y mitigación ante desastres naturales), desarrollo de la Costa Caribe y acciones para la buena gestión pública”.
A juicio del economista Jarquín, “el documento tiene un buen propósito: coordinar la cooperación internacional en la perspectiva de un plan estratégico. Pero más allá de ese buen enunciado, incurre en el mismo error por el cual critica el manejo de la cooperación internacional en el período 1990-1996 y es que mantiene la misma dispersión que critica”.
Añade que “este error está derivado del propio Plan Nacional de Desarrollo en el cual se basa el plan estratégico de cooperación, pues en el PNDH no hay una priorización rigurosa ya que los objetivos del mismo van desde la lucha contra la pobreza, pasando por la estabilidad macro, el ‘Programa Amor’, el cambio climático, la Costa Caribe, la eficiencia de la gestión pública, los desastres naturales. Cuando se trata de hacer de todo al mismo tiempo, se termina haciendo poco o nada de cada cosa”, sentencia.
Al observar el documento en detalle, Jarquín advierte que “no hay en todo el plan una argumentación sólida sobre cómo incrementar la tasa de crecimiento económico, y un país que no crece, o crece muy poco como Nicaragua, no podrá nunca -vía generación de empleo, que es la manera más eficiente de luchar contra la pobreza- remontar los graves déficits sociales”.
Por eso, opina que “es un plan que nos condena a seguir dependiendo eternamente de la asistencia internacional. En los cuatro años de gobierno de Ortega, en promedio se ha crecido menos de la mitad de lo que se creció en promedio en los 15 años anteriores, lo que ya de por si era insuficiente”, con lo que “la gran y elogiosa pretensión del plan, de aumentar la soberanía económica, no pasa de ser un enunciado”.
Ayuda oficial al desarrollo
Esta es la evolución de los desembolsos de recursos externos, tanto los otorgados en concepto de préstamos como de donaciones a lo largo de la década:
Concepto 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009
Préstamos 238.0 214.6 302.0 344.7 266.5 295.9 259.2 219.5 330.1
Donaciones 297.6 312.0 283.9 307.4 299.8 344.8 429.5 347.3 259.8
Total 535.6 526.6 585.9 652.1 566.3 640.7 688.7 566.8 589.9

Comentarios
la verdad es que como hay tanta pobreza e ignorancia en nicaragua daniel siempre los va a comprar con cosas que le da que no son de el y mientras le sigan dando todo va a estar bien por que en nicaragua todos parecen niños que con un caramelo salen sastifechos sin reclamamar sus verdadero derecho ya que si lo hacen hasta lo pueden poner preso , la libertad de expresion no existe en nicaragua ha que por que la gente que sale entrevistada en un canal sandinista nunca habla mal por miedo o por que el canal busca a su misma gente
Estoy de acuerdo con ustedes dos, Este Opereta de Daniel hasta hoy se da cuenta y no quiere dar su brazo a torcer, que nunca le ha preocupado el pobre pueblo Nicaraguense jamas a el le vale Verg.....eso es lo que queremos para Nicaragua que un ignorante comunista nos guie, no seamos tontos, lo peor que no tenemos alternativas politicas, hasta cuando mi patria entenderemos que tipos como este no deberian de estar en silla, en este mundo de globalizacion y progreso economico, y de remate con pleito con Costa Rica. solo eso nos faltaba...Pobre Nicaragua y tan rica en recurso y nosotros en el exilio porque no hay estabilidad politica.
No hay reales...se ha marchado la cooperacion externa por la arrogancia partidaria...
ahora en este conflicto (RSJ) no existe una política del gobierno hacia los medios de comunicación para divulgar los hechos que presente la posición-parte de nicaragua, especialmente con internacionales...
ahora puede ser entrevistado el presidente por las cadenas televisivas y solo le preguntaría sobre el problema limítrofe. Nada sobre los problemas internos. No es así como manejan las entrevistas...
pues se las dieron servidas y no se la comieron, el que parpadea pierde...
Esto refleja la preocupacion a destiempo del gobierno, ahora resulta que hasta que lleva 4 años se da cuenta que sus politicas publicas son ineficaces. Cuando les leen las metas del milenio las cuestionan y pretextan las crisis del petroleo y financiera para justificar que los indicadores de pobreza en Nicaragua siguen igual o peor que hace 4 años.