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Consenso en Nicaragua en torno a dragado

OEA intenta solucionar crisis por la vía del diálogo bilateral

• Ticos denuncian supuesta invasión militar; ejército sostiene que está en territorio nacional
• Laudo Alexander delimita claramente frontera, pero se carece un mapa definitivo de la zona
• Ortega y Chinchilla en juego de espejos: trasfondos políticos en medio de revuelo nacionalista.

Carlos Salinas Maldonado | 7/11/2010

En abril de 1898 el diario estadounidense The New York Times reclamaba la atención del gobierno de Washington sobre el “jaleo” que en ese entonces se había armado entre Costa Rica y Nicaragua a causa del fronterizo río San Juan. El diario pedía una intermediación para evitar una posible guerra. Más de un siglo después el jaleo continúa, y este fin de semana el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, arribaba a ambos países como un insípido mediador para una disputa con varios trasfondos.

El Times hacía referencia en un amplio artículo a unos supuestos planes de Costa Rica para apoderarse del San Juan con el fin de sacar provecho a un Canal que en aquel tiempo se daba por sentado sería construido en Nicaragua. El diario afirmaba que San José contaba con el apoyo de Colombia para armar una guerra en la que el San Juan quedaría en poder del sureño vecino. El supuesto plan no se llevó a cabo, pero las tensiones continuaron en la zona fronteriza, siendo parte de la historia entre ambos países. Esta vez a causa de un proyecto de dragado coordinado por el ex guerrillero sandinista Edén Pastora, y que ha levantado ampollas entre políticos costarricenses.

El dragado del río San Juan tiene la finalidad, según ha explicado Pastora, de recuperar el nivel de aguas necesarias para que el río sea navegable. Se trata de darle profundidad y amplitud al lecho del río, que en su parte más angosta mide 80 metros. El proyecto beneficiaría a ambos países, afirman analistas consultados por Confidencial, pero Costa Rica teme que la realización de este proyecto dificulte el nivel del tico río Colorado y los proyectos de regadío e intereses turísticos de ese país en la zona. La respuesta de Costa Rica ante el proyecto de dragado ha sido desmesurada, acusando a Nicaragua de invadir su territorio. Según la Cancillería de San José, el Ejército incursionó, armado, a territorio tico, violando la soberanía nacional.

Para un país que se jacta de no tener, con ese nombre, Ejército, la respuesta de su ministro de Seguridad Pública, José María Tijerino, fue más bien guerrera. “Esos señores se retirarán por la  razón por la fuerza”, dijo en alusión a la supuesta incursión del Ejército nicaragüense. “La Policía de Costa Rica impedirá que ciudadanos de nuestro país entren a esa zona que está tomada por el Ejército de Nicaragua y procurará evitar un enfrentamiento con estas fuerzas, aunque si se desplazaran tendríamos que entrar en acción”, agregó.

El Ejército de Nicaragua negó que haya violado la soberanía de Costa Rica y, a través de su vocero, coronel Juan Ramón Morales, explicó que en la zona conocida como isla Calero hay un dispositivo militar que realiza operaciones contra el narcotráfico y el crimen organizado. La isla Calero, que según los expertos consultados por Confidencial no es más que un cúmulo de sedimentos, es reclamada como propia por Nicaragua y Costa Rica.

Para el experto en derecho internacional Manuel Madriz Fornos, la línea divisoria entre Nicaragua y Costa Rica es clara, y está marcada por los llamados Laudo Cleveland y los laudos Alexander, que además expresan el “señorío de Nicaragua sobre todas las islas del río” San Juan, “de forma tal que no se reconoce a Costa Rica ninguna isla fluvial en el río”, afirma Madriz Fornos.

Costa Rica presentó cartas de propuesta a Nicaragua por el dragado y por la supuesta violación de su soberanía. Una de las cartas, firmadas por el canciller René Castro, el gobierno tico “eleva ante el Gobierno de Nicaragua la más enérgica protesta por estos hechos” y “demanda el retiro inmediato de miembros de las Fuerzas Armadas de Nicaragua del territorio soberano de Costa Rica”.

En un golpe de efecto, el gobierno de San José solicitó la mediación de la OEA, cuyo Consejo Permanente sesionó la semana pasada escuchando a los embajadores de Nicaragua y Costa Rica, en una sesión que para muchos no tendría más efecto que el revuelo mediático que ha causado más allá de las fronteras centroamericanas. De todos modos, el fin de semana el secretario general del organismo viajó a los dos países para hacer de mediador entre el presidente Daniel Ortega y la mandataria tica Laura Chinchilla.

Los analistas y políticos locales han reconocido la forma en la que el presidente Ortega ha manejado la crisis diplomática, usando un tono conciliador, haciendo llamado a la paz y moviendo, tras la jugada tica de solicitar la intermediación de la OEA, la ficha de la Corte Internacional de Justicia de La Haya, un jaque que, según el experto Manuel Madriz, ha dejado claro que el gobierno de San José quiere convertir la disputa en un problema político.

“La Corte Internacional de La Haya me parece la mejor opción, porque la que está planteando Costa Rica (acudir a la OEA) es convertir esto en un problema político, como si Nicaragua fuera a invadir Costa Rica”, explica Madriz.

El papel de la OEA

¿Qué papel puede jugar una debilitada y extremadamente criticada OEA en un conflicto limítrofe que caracteriza desde el siglo XIX las relaciones entre ambos países? Los expertos consultados afirman que muy poco, si no es que nada. “Lo que está haciendo Costa Rica con la OEA es recurrir de amparo ante una corte que le puede decir a Nicaragua que suspenda el dragado mientras se llega a un acuerdo”, explica el ex canciller Norman Caldera. Para Caldera es mejor que Nicaragua deje claro que no se han agotado las instancias bilaterales y se llegue a una solución diplomática entre ambos países.

El ex embajador nicaragüense en San José, Mauricio Díaz, es más contundente. “La visita de Insulza no va a tener un resultado”, afirma, “me parece que están tratando de darle a la organización un rol que no ha tenido y no le corresponde”, agrega. Para Díaz, la visita del secretario general Insulza no tiene sentido y posiblemente no genere grandes resultados. “Él viene, hablará con los presidentes y presentará un informe al Consejo Permanente. Este no es un asunto que se va a dirimir en la OEA”. “Me parece que esto va a ser una pérdida de tiempo”, remata Díaz.

Para el experto en derecho internacional Mauricio Herdocia, quien ha llevado las disputas limítrofes de Nicaragua ante el tribunal de La Haya, el hecho que Costa Rica acudiera ante la OEA terminó de beneficiar a Nicaragua. “En el Consejo Permanente se le dio un foro a Nicaragua para hablar del tema del dragado y dejar clara la situación jurídica. Mientras Costa Rica intentaba mostrar que hay un tono agresivo de parte de Nicaragua, nosotros hemos demostrado cuál es la fortaleza y la legitimidad de la acción del dragado, que es imperativo continuarlo”, explica Herdocia, quien compareció en el programa televisivo Esta Noche.

Según Herdocia, Nicaragua dejó claro ante la OEA que tiene el derecho y deber de llevar a cabo el proyecto de dragado en el San Juan. Sin embargo, el analista explica que también es legítimo, por parte de Costa Rica, indicar que se pudiera estar causando algún tipo de daño a su territorio, como San José ha afirmado. Para saldar la controversia, Herdocia recomienda acudir a lo establecido en el Laudo Cleveland, que explica que Costa Rica no puede impedir a Nicaragua la ejecución de las obras de mejoramiento para la navegación del río, siempre y cuando esas obras no tengan como consecuencias la ocupación o daño a territorio tico y la destrucción o deterioro del río.

Herdocia recordó que la Corte de La Haya ya falló a favor de Nicaragua en cuanto a reafirmar el derecho del país de dragar el San Juan y devolver el nivel de las aguas del río a las niveles que tenía en la época de la firma del Tratado Jérez-Cañas, lo que fue considerado como un importante triunfo para el país.

Ya que este último aspecto, según los expertos, no entra en discusión, la última escalada en la crisis limítrofe debe resolverse por las vías diplomáticas. “El Consejo Permanente de la OEA va a tratar de empujar, como corresponde, una salida política a esta situación: su función es básicamente acercar a las partes para que puedan dialogar directamente”, dice Herdocia.

“El problema se ha generado en virtud de que los Estados no dialogaron al inicio. Llevaron, este caso Costa Rica, directamente al Consejo Permanente, que va a orientar sus acciones a una resolución muy moderada”. Por lo tanto, el experto recomienda a San José y Managua a alentar una salida diplomática que permita resolver la actual crisis y evitar especulaciones o una escalada mayor, como la que en 1898 llevó al influyente The New York Times a especular sobre una guerra urdida entre Costa Rica y Colombia para arrebatar el río San Juan a Nicaragua.

Mauricio Díaz, ex embajador en San José

“Cuando Insulza debería venir no viene”

El ex embajador de Nicaragua ante Costa Rica, Mauricio Díaz, critica el papel que el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, puede jugar en la reciente crisis diplomática desatada entre Managua y San José a causa del río San Juan. Parafraseando a Rubén Darío, el ex embajador afirma: “José Miguel Insulza, cuando debería venir no viene y a veces viene sin deber”.

Díaz afirma que la visita a Managua del chileno es “más para llenar expectativas que para obtener resultados concretos”. Para el embajador, se trata de una “pérdida de tiempo”.

Díaz destaca la forma en la que el Gobierno del presidente Daniel Ortega ha manejado la crisis, pero también advierte que detrás de todo el revuelo mediático podrían esconderse intereses del caudillo del Frente Sandinista para mejorar sus niveles de popularidad a las puertas del periodo electoral.

“Esta visita la va a explotar mucho mejor el gobierno de Daniel Ortega, que está manejando con una gran habilidad el tema del San Juan, tratando de subir su rating de popularidad, más preocupado por el 2011 (año de las elecciones presidenciales) que por la navegación (en el río)”, explicó Díaz en el programa Esta Noche.

Díaz afirmó que todo el revuelo mediático generado tanto en Costa Rica como en Nicaragua responde a necesidades políticas de ambos gobiernos. La presidente Laura Chinchilla necesita desviar la atención sobre “asuntos internos gravísimos que involucran a altos funcionarios de esa nación”, mientras que el presidente Ortega apela al nacionalismo que genera el tema del San Juan ante la población para mejorar su popularidad.

Díaz lo ilustró con una frase que atribuye al doctor Luis Pasos Arguello, experto en Derecho Internacional y quien defendió la soberanía de Nicaragua: “Anastasio Somoza es un dictador, pero cuando se trata de la soberanía y de la defensa del río San Juan, estoy dispuesto a tomar el fúsil y ponérmelo al hombro”.

El ex embajador destaca que la presencia de Insulza en Managua podría ser una “oportunidad” para llamar la atención sobre las arbitrariedades que el presidente Ortega ha cometido contra la Constitución y los Poderes del Estado, principalmente la Corte Suprema. “Ojalá que la clase política aproveche para decirle que tenemos graves temas pendientes en materia de derechos civiles y políticos”, dijo. Una acción que parece improbable, sobre cuando la clase política del país (la oficialista y la opositora) ha cerrado filas alrededor de Ortega y su postura sobre el San Juan: la próxima semana los diputados realizarán una inédita sesión en San Carlos, sobre las orillas del mismo río San Juan.

The New York Times  en 1898:

“Plan para apoderarse de Nicaragua”

El 3 de abril de 1898, el diario estadounidense The New York Times, denuncia unos supuestos planes bélicos de Costa Rica cuya finalidad era arrebatar el río San Juan a Nicaragua. Estos son algunos fragmentos de aquel artículo, traducido por el ex canciller Norman Caldera:

“Costa Rica puede tener muy buenas razones para empujar a Nicaragua a una guerra, en vez de buscar el método de arbitraje, más humano y más moderno. Nicaragua, por su parte siente que no tiene opción más que defender y pelear por su vida.

Costa Rica ha tratado desde hace mucho tiempo, pero sin éxito, de establecer reclamos territoriales que le permitan una parte material en el control de cualquier canal que se diseñe para conectar el Atlántico y el Pacífico a través de territorio centroamericano. Mientras el Canal era solo una teoría especulativa, sin embargo, Costa Rica se guardó el reclamo.

Costa Rica busca, por la vía de las armas, arrancarle a Nicaragua una parte de los beneficios del Canal que no puede o teme no poder conseguir por la vía diplomática sometiéndose a arbitraje.

Costa Rica no está actuando enteramente en beneficio propio, ni embistiendo por su propia mano. Es cierto que provoca hostilidades (…) Pero detrás de la pequeña Costa Rica, brava más sin embargo demasiado débil par meterse sola en ese juego, se encuentra la República de Colombia con hombres y dinero suficiente para tragarse toda Centroamérica, si solo tuviese excusa razonable para meter sus dedos en el pastel.”

 

Comentarios

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ticoenojado

Primero que nada me apena ver que medios de comunicaciones tan importantes de nicaragua no se informen adecuadamente para poder informarle a su gente mejor y decir la verdad o Serra que como su presidente y comandante solo fueron a secundaria y lo hicieron mas que de paseo porque no aprendieron nada
del san Juan solo queremos lo nos corresponde la libre navegación y del territorio nica nada mas bien queremos devolverles los mas de millón que tenemos pero jamás les vamos a dejar invadir o robar nuestro territorio acá les dejo para que se eduquen.


Artículo II.: La línea divisoria de las dos Repúblicas, partiendo del mar del Norte, comenzará en la extremidad de Punta de Castilla, en la Desembocadura del Río San Juan, de Nicaragua, y continuará marcándose con la márgen derecha del expresado Río, asta un punto distante del Castillo Viejo, de tres millas inglesas, medidas de las fortificaciones exteriores de dicho Castillo, hasta el indicado punto.- De allí partirá una curva, cuyo centro serán dichas obras y distará de él tres millas inglesas, en toda su progresión, terminando en un punto, que deberá distar dos millas de la ribera del Río, aguas arriba del Castillo.- De allí se continuará en dirección al Río Sapoá, que desagua en el Lago de Nicaragua, siguiendo un curso que diste siempre dos millas de la márgen derecha del Río San Juan, con sus circonvoluciones, hasta su origen en el Lago, y de la márgen derecha del propio Lago, se tirará esta línea paralela a dichas riberas.- Del punto en que ella coincida con el Río Sapoa, el que por dicho debe distar dos millas del Lago, se tirará una recta astronómica hasta el punto céntrico de la Bahía de Salinas, en el mar del Sur, donde quedará terminada la demarcación del territorio de las dos Repúblicas contratantes.

http://www.manfut.org/cronologia/jerez.html



2
mauricio prada

Que valiente el ejercito nicaraguense. Invadir un país sin ejercito.

1
Manuel

Esto no va sólo de una islita. Dejemos que los imbéciles ladren las mismas estupideces.
Aquí les dejo el enlace al artículo original:

"PLAN PARA APODERARSE DE NICARAGUA" The New York Times 3 de abril 1898.

http://query.nytimes.com/mem/archive-free/pdf?res=9F0CE0DF1139E433A25750C0A9629C94699ED7CF

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