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Junto a Honduras, El Salvador y Chile, países que niegan protección a las mujeres

Nicaragua rehúye firmar y ratificar Protocolo CEDAW

* Luchadora feminista paraguaya, Line Bareiro, electa para conformar el Comité de la CEDAW, confirma que no crea nuevos derechos, pero establece instrumentos de protección y de defensa internacionales para investigar denuncias de las mujeres.
* Destaca la lucha del MAM y la figura de la Dra. Villma Núñez, del CENIDH, en defensa de los derechos de las mujeres.

Roberto Fonseca L. | 1/11/2010

En 1979, el mismo año del triunfo de la revolución sandinista, entró en vigencia la Convención sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la Mujer, conocida como CEDAW por sus siglas en inglés. Nicaragua la ratificó.

Dos décadas después, para fortalecer este instrumento internacional, se aprobó el Protocolo Facultativo de la CEDAW, el cual no crea nuevos derechos, pero sí establece un mecanismo de exigibilidad, que permite a las mujeres a buscar justicia más allá de las fronteras, de forma individual o colectiva, cuando se cierran los espacios o se desconocen los derechos de las mujeres en los estados partes.

Este mecanismo de protección y de justicia extrarregional podría ser la razón principal, que impide la firma y la ratificación del Protocolo Facultativo de la CEDAW por parte del gobierno del presidente Daniel Ortega.

Sobre éste y otros temas habla Orlinda Bareiro, de origen paraguayo, luchadora de los derechos humanos y feminista de gran trayectoria, quien fue electa este año con el voto de 116 países del mundo –de un total de 196-- para conformar como experta el Comité de la CEDAW para el período 2011-2014.

Nicaragua está entre los países del mundo que no han firmado ni ratificado el Protocolo Facultativo de la CEDAW. ¿Cuál es su percepción sobre esta negativa?

Nicaragua ratificó y es miembro pleno de la Convención sobre la Eliminación de todas las formas de discriminación contra la Mujer (CEDAW), un instrumento internacional que solamente siete países en el mundo no han ratificado: Irán, Estados Unidos de Norteamérica, Sudán, Somalia, Palaos, Nauru y Tonga. El resto de los países del mundo, 186, son estados parte de la CEDAW.

En diciembre de 1999 surgió el Protocolo Facultativo, un instrumento internacional que sin crear nuevos derechos a los establecidos en la CEDAW, establece un mecanismo de exigibiidad. ¿Qué significa esto?, son unos instrumentos que permiten por ejemplo a las mujeres presentar casos, quejas, denuncias, ya sea de forma individual o colectiva, a través de procedimientos de comunicación, ante el Comité como se les llama. Eso, cuando no se encuentra justicia en su país.

Y la otra cosa que se puede hacer dentro del protocolo facultativo es un pedido de informe, entonces cuando hay un caso importante de violación a los derechos humanos de las mujeres, se pide que el Comité venga y el Comité viene y hace un informe. 

El primero de esos informes fue justamente en México, que se  hizo sobre las mujeres asesinadas de Ciudad Juárez, y hay un valor muy grande porque en general lo que tiene el Comité es muy buena argumentación, un alto nivel en sus recomendaciones, en su desarrollo argumentativo, de pensamiento. Eso es muy importante.

Entonces, este instrumento de Protocolo Facultativo de la CEDAW, que da acceso a mayor justicia, es lo que se ha negado a firmar y a ratificar Nicaragua, al igual Honduras, El Salvador, Nicaragua y Chile, los demás países, ya lo ratificaron.

¿Por qué será que hay resistencia en estos países?

Creo que tiene que ver con la siguiente cuestión. Cuando los países que tuvimos dictaduras largas, salimos de las dictaduras, hubo un entusiasmo por pasar a pertenecer a la comunidad de derechos humanos, porque no estábamos en esa comunidad, estábamos fuera, por esa razón se registró la firma y ratificación de instrumentos como la Declaración Universal de los Derechos Humanos o la Declaración Americana sobre Derechos Humanos. Ese es el caso paraguayo. ¿Qué fue lo primero que hicimos tras la caída de Strossner?, ratificar la Convención Americana sobre Derechos Humanos.

Pero con el tiempo, se demostró que los países no modificaban su propia actuación, así que empezaron a cosechar también condenas, observaciones y recomendaciones que eran muy duras en materia de vigencia de los derechos humanos.

Después empezó una tensión muy fuerte respecto a los derechos de las mujeres y especialmente los derechos sexuales y reproductivos, debido a que los estados recibían una fuerte influencia por parte de sectores religiosos. Por esa razón, el Comité contra la Discriminación de las Mujeres ha dicho muchas veces que hay que reforzar el sentido laico del Estado.

Te quiero decir algo muy importante, todos los cambios que se han registrado en las últimas décadas, con relación a los derechos de las mujeres, los hemos impulsado sólo con la palabra, nosotras somos como curanderas con la palabra,  es decir, sólo con tener razón. No tenemos armas, ni ejércitos, lo único que se hizo todo el tiempo fue hacer conciencia, discutir cómo era la situación de las mujeres, mostrar que era discriminatoria y proponer un cambio, que era un cambio transformador siempre hacia más igualdad, más justicia y más democracia. Y todo lo hicimos sólo con la palabra, con leyes, con argumentos, con análisis. Notable es eso porque a las mujeres se nos adjudicó el mundo de los sentimientos y no el mundo de la razón (ríe).

Pero los estados no pueden negarse a ratificar el Protocolo, argumentando por ejemplo que manda por ejemplo a crear  más instituciones, más infraestructura, más burocracia.

No, el Protocolo mismo no manda a nada, solamente que te da acceso a la justicia, en caso de no encontrar justicia, es todo, protección.

¿Hay alguna diferencia notable entre países que sí hayan ratificado el Protocolo y otros que no lo han ratificado, en cuanto a condición de las mujeres?

Yo no creo que sea así, no creo que sea tan notorio, como por ejemplo en participación política de las mujeres entre los países con cuota y sin cuota, ¡es brutal la diferencia!, verdad, es clarísima.

Entonces, yo te diría que no. Sin embargo, sí es una diferencia abismal para las posibilidades de defensa de las mujeres, es una diferencia muy grande. Por ejemplo, si tomo casos de defensa muy importantes como el de las mujeres asesinadas en Chihuahua, México, te podría decir que el haber utilizado los mecanismos del Protocolo permitió que se investigara ese caso y que quedara claro que el estado mexicano había prestado atención a 400 mujeres muertas!,  porque eran mujeres pobres y jóvenes.

Entonces decían, con toda ligereza, “se habrá ido a trabajar”, “se habrá ido con su novio”, o sea.., pero cuatrocientas mujeres no es poca cosa. Si una situación así se presentara en otras clases sociales, o en otro tipo de población, seguramente esto hubiera sido un  escándalo.

Creo que ahí fue fundamental, que el informe que hizo el Comité del CEDAW sobre las mujeres asesinadas de Ciudad Juárez sirvió después para todo lo que se hizo posteriormente, justamente sí hay una diferencia en la visibilidad, en el tratamiento, pero no hay una solución per se.

¿La negativa de Nicaragua te ha sorprendido, te ha decepcionado?

Yo empiezo ahora a trabajar en el Comité y tengo que decir que mi historia es una historia de defensa de los derechos humanos, de feminista y de luchadora por la democracia, entonces fue una alegría tan grande la caída de Somoza, aunque luego se haya ido para mi país.

Y luego, se veía con grandes esperanzas los logros en la salud, en la educación sobre todo, sin embargo, todo este cambio no fue lo que se esperaba, yo me sorprendí luego al entrar en conocimiento de ciertos manejos. Sin embargo yo siento una gran admiración por el movimiento de mujeres de Nicaragua, una gran admiración por muchas mujeres defensoras de derechos humanos, como doña Vilma Núñez, por las compañeras del MAM, por todas esta gente que son como símbolos que han trascendido las fronteras, que han trascendido las ideologías y que han estado dispuestas a la defensa de esto que es claro en derechos humanos, pero que tanto nos cuesta aceptar en el continente: que todos los seres humanos tienen derechos.

Yo, incluso, hablo de que hay una mutación necesaria del estado, porque los estados eran una especie de estados oligárquicos, es decir estaban preparados para hubiera un sistema de privilegios, que se llamaban derechos,  pero que no había ningún pensamiento de políticas públicas para que los derechos lleguen a todas las personas. 

Entonces, esa tarea de universalización de los derechos es como la gran lucha en el mundo hoy, entre las tendencias concentradoras del poder y las tendencias que procuran universalizar derechos. Es decir, eso no significa de ninguna manera que no se pueda perseguir delito, al contrario, lo que esto significa es que las cárceles no pueden seguir siendo lo que son hoy, que no se puede torturar; o que tenemos por ejemplo derecho al debido proceso.

Esa confusión que a veces se arma con los derechos humanos mismos, de insinuar que quienes defendemos los derechos humanos estamos  defendiendo delincuentes, es porque en última instancia se está pensando que es posible que haya seres humanos que no tienen derechos o se está molestando los derechos de los grupos que sí “merecen” tener derechos. Entonces, esta cuestión que es como la base misma del pensamiento de derechos humanos, creo que es la batalla que todavía no ganamos.

En Nicaragua sorprendió mucho que cuando el presidente Lugo iba a tomar posesión en Paraguay, una Ministra del gabinete entrante se opuso a la visita y presencia del presidente Daniel Ortega. ¿Qué representó esa posición?

Lo que pasa es que tenemos a un ex obispo de presidente (Fernando Lugo), y notablemente sus ministras, aunque no tiene muchas, las que tiene son muy buenas. Y, entre ellas, la Ministra de la Mujer (Gloria Rubín). El caso es que ella es una feminista histórica, pero además periodista, una persona muy conocida. Creo que ese gran poder personal que tienen las ministras en Paraguay sea porque no están atornilladas al cargo solamente.

Esto fue importante también en el momento en que salieron las acusaciones sobre los hijos del presidente Lugo, en ese entonces, las ministras (Salud, de la Mujer, de Función Pública y de la Niñez), como primera actitud lo que hicieron fue una conferencia de prensa ofreciéndose para acompañar a las mujeres que se sentían víctimas del presidente Lugo, cuando fue Obispo, en su búsqueda de justicia.

Estas mujeres también hablaron de esto con el presidente Lugo y ahí fue muy notable su actitud, de profundo respeto, porque ellas le dijeron: “si es tu hijo, tenés que reconocérselo”. Entonces él tomó esta actitud de someterse a pruebas judiciales del ADN. En un caso, él dijo: “es mi hijo”, después, todos los otros salieron negativos.

Pero la actitud de las ministras no fue decir, “bueno, listo, yo soy una subordinada simplemente”, sino, “soy una persona que está defendiendo derechos humanos”. En ese caso fueron muy fuertes las ministras, todas ellas, son excelentes. 

Comentarios

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Todo esto es errado. Desde el principio la CEDAW fué concebida como una conferenciua sexista. ¿Por qué decir que las mujeres tienen derecho a vivir una vida libre de violencia? ¿Acaso el resto de las personas no tienen el mismo derecho? Cuando un hombre, una anciana o un niño son víctimas de violencia de parte de una mujer, ¿no precisan protección? Creo que las mujeres están totalmente equivocadas en buscar una solución a la violencia solo para ellas, todos la necesitamos en un momento u otro. La CEDAW ha dado pié a legislaciones sexistas en varios lugares, tal como la ley 779 de Nicaragua.

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Puchunguita

Quisiera que en Nicaragua se sometiera a votacion el asunto del aborto, y que fuese el pueblo quien decidiera de una vez por todo si va o no.

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