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Transparencia Internacional nos ubica en lugar 127, de 178 naciones

Nicaragua, segundo país más corrupto de CA

* Retroceso debido a la politización de las instituciones del Estado, el manoseo de las leyes y la discrecionalidad en el uso de la cooperación venezolana.

Carlos Salinas Maldonado | 1/11/2010
@CSMaldonado

Nicaragua es el segundo país de Centroamérica con el más alto índice de corrupción, según el más reciente informe de percepción de la corrupción publicado por la organización Transparencia Internacional. El manoseo de los Poderes del Estado, las arbitrariedades cometidas contra las leyes y la Constitución y la falta de transparencia en el uso de los fondos públicos, ubican al país en el puesto 127 de un total de 178 naciones estudiadas.

El índice de percepción de la corrupción analiza los logros alcanzados por los países estudiados en la lucha contra la corrupción pública y política. El estudio califica a las naciones en un puntaje que va de 10 a 0. Los países con calificaciones cercanas a la “nota” máxima son aquellos que tienen una escasa o nula corrupción en el sector público, mientras que los que se acercan a 0 cuentan con altos niveles de corrupción.

El informe le da una calificación de 2.7 puntos a Nicaragua, lo que lo convierte en el segundo país más corrupto de Centroamérica, sólo superado por Honduras (2.4 puntos), nación que aún no se recupera del caos causado por el golpe de Estado que echó del poder al ahora ex presidente Manuel Zelaya. Nicaragua incluso supera a Guatemala (3.2 puntos), nación que sufre una difícil crisis institucional debido a la penetración del crimen organizado en sus instituciones públicas y los altos índices de impunidad.

Los países que logran la calificación más alta en la región son Costa Rica (5.3) y El Salvador (3.6).

El informe destaca que Nicaragua logra una puntuación tan baja en el índice de percepción de la corrupción, porque no hay “evidencia de mejoras significativas en cuanto a la independencia de los Poderes, respeto a la institucionalidad, manejo de la justicia, transparencia en el financiamiento electoral, entre otros temas claves del desempeño público”, lo que, según el documento, “hace percibir un desinterés gubernamental por impulsar esfuerzo de mejoramiento” en las áreas del Estado que influyen en la percepción de corrupción pública.

Retroceso en lucha contra corrupción

El documento es rotundo al afirmar que en Nicaragua se registran “signos de retroceso” en la lucha contra la corrupción, los que se evidencian “en los constantes abusos en la función pública y manejo poco transparente de recursos públicos”.

Transparencia Internacional, organización que ha preparado y presentado el informe, señala en el documento que entre las causas de la mala puntuación de Nicaragua, se destaca la poca independencia y manoseo de los Poderes del Estado, principalmente de la Corte Suprema de Justicia, la institución que ha sido más vulnerada por la Administración del presidente Daniel Ortega.

El informe de Transparencia Internacional hace énfasis en la reforma constitucional de facto, fallada por el pleno de la Suprema por presiones del Ejecutivo de Ortega. La Corte Suprema despejó el camino a la reelección al presidente Ortega con un fallo que declara inaplicable el artículo 147 de la Constitución, que prohíbe la reelección continua.

La “decisión fue tomada en circunstancias marcadas por la irregularidad que ponen en evidencia el irrespeto a la independencia de los Poderes del Estado, su excesiva politización y el abuso de la función publica a la máxima Ley de la República como es la Constitución Política”, explica el informe de TI.

La incapacidad de la Asamblea

El documento también critica el “pobre” desempeño de la Asamblea Nacional respecto a las arbitrariedades del Ejecutivo de Ortega, destacando principalmente la incapacidad de los diputados de elegir a 25 funcionarios del Estado cuyos cargos están vencidos, pero que se mantienen en función gracias al controvertido decreto 3-2010 emitido en enero por Ortega.

El llamado “decretazo” sumió al país en una de las peores crisis institucionales de los últimos años. Sectores de la oposición acusaron a Ortega de fraguar un “golpe de Estado” contra el Parlamento y la Corte Suprema al atribuirse funciones que no le competen según lo establecido en la Constitución. Estas acciones demuestran “una vez más que la independencia de los Poderes en Nicaragua es materia pendiente de los legisladores, el Ejecutivo y demás Poderes”, advierte el informe.

Otro de los elementos que empañan la percepción de transparencia en Nicaragua, según Transparencia Internacional, es el manejo discrecional que hace el presidente Ortega de los fondos de la cooperación venezolana, que en 2008 ascendieron a 450 millones de dólares. Se trata de un presupuesto paralelo que representa un tercio del declarado por el Estado.

“A pesar de la continua demanda de diversos sectores dentro y fuera de la Asamblea Nacional, para que se incluyan dichos fondos en el Presupuesto General de la República, no ha sido incluida en la propuesta de Presupuesto del 2011”, se explica en el informe.

Otras arbitrariedades mencionadas por la organización son la reciente aprobación en el Parlamento de la reforma total a la Ley de Contrataciones del Estado, la limitada aplicación de la Ley de Acceso a la Información Pública y la negativa del Ejecutivo a discutir una reforma electoral que permita mayor transparencia en el manejo de los fondos destinado a campañas electorales y la despartidización del Consejo Supremo Electoral (CSE), cuyo presidente, el ex magistrado Roberto Rivas, es señalado de organizar el gigantesco fraude electoral denunciado en las municipales de 2008.

“El incumplimiento y manoseo a la Constitución observado en los 2 últimos años, por intereses y ambiciones de poder personal, invitan a autoridades y funcionarios de todos los niveles del Estado a actuar al margen de las leyes sin temor a ser castigados, aumentando los riesgos de corrupción en la función pública”, concluye el documento, presentado en Nicaragua por directivos de la organización Etica y Transparencia.

Restituir orden constitucional

El informe hace recomendaciones al gobierno nicaragüense para mejorar la percepción en el índice de corrupción del país. Entre éstas: respetar la independencia de los Poderes del Estado, que el presidente Ortega desista de sus aspiraciones para ser el candidato presidencial del Frente Sandinista para las elecciones de 2011, y restituir el orden constitucional “que ha sido alterado por la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia, mediante sentencias de conjueces cuyas actuaciones ni siquiera está reglamentada”.

Entre las recomendaciones también está revertir las consecuencias jurídicas del decretazo de Ortega, así como incluir dentro del Presupuesto General de la República todos los ingresos de la cooperación venezolana, para evitar que “continúen siendo usados de modo altamente discrecional como presupuesto paralelo, aumentando los riesgos de enriquecimiento ilícito, clientelismo político y financiamiento de campañas”.

El informe, además, recomienda “la creación e implementación de elementos de control institucional y un desempeño fiscalizador por parte de la Contraloría General de la República, que permita a Nicaragua alcanzar una mejor clasificación en el Índice de Percepción de Corrupción y reducir riesgos de corrupción”.

Comentarios

1
Alfredo Montano

Creo que estas elecciones que acaban de terminar, es la más grande burla a la democracia y Estado de Derecho para Nicaragua. Primero un señor que se reeligio cuando nuestra constitución política es clara al prohibir la reelección, segundo; magistrados corruptos e instituciones politizadas al servicio del gobierno en turno.

Por otra parte son las elecciones más fraudulentas que se hayan llevado a cabo en Nicaragua, como es posible, que simpatizantes del FSLN hayan votado hasta cuatro veces, asi mismo en las juntas receptoras de votos todos los fiscales y miembros de las mismas eran del FSLN y los acreditaban con credenciales del PLI y el PLC.

Creo que estamos lejos de alcanzar el desarrollo de otros paises del mundo si en vez de acabar con la corrupción nuestros propios gobernantes la fomentan y forman parte de ello.

Se han burlado de nuestra carta magna y como se dice popularmente la "han agarrado como prostituta de pueblo".





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