Confidencial » Tiempo Libre » Leer artículo

El Touchdown de Bullock

“Un Sueño Posible”
(The Blind Side)
Dirección: John Lee Hancock
Duración: 2 horas, 9 minutos
Clasificación: * * (Regular)

Juan Carlos Ampié | 15/3/2010

Este año, la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood duplicó el número de películas nominadas en su categoría principal. En teoría, las usuales cinco candidatas siempre resultaban demasiado “elitistas”, erosionando el interés del público masivo en el evento, y por ende, los ratings de la transmisión televisiva y su pautación comercial. Cuando el fenómeno de “Avatar” desembocó en 9 nominaciones, de un tajo se hizo superflua la expansión. Sin embargo, la épica de James Cameron es una anomalía. Fue para cintas como “Un Sueño Posible” que se extendió la categoría.

Michael Oher (Quinton Aaron) es un joven negro al borde la indigencia en las malas calles de Memphis, Tennessee.  Acarrea consiguo un verdadero muestrario de desventajas sociales: sin familia, sin hogar, iletrado y de proporciones gigantescas. El empeño de un buen samaritano le consigue una beca a una escuela privada, por la vaga posibilidad de que pueda convertirse en un buen jugador de futból americano. Pero el ambiente resulta opresivo para el muchacho, abrumado por las demandas académicas y la virtual imposibilidad de encajar. “Parece una mosca en un vaso le leche”, dice Leigh Anne Tuohy (Sandra Bullock), una exitosa dama cristiana decide impulsivamente ayudarle. Después de enlistar a su tolerante marido (Tim McGraw), acoge a Michael en su hogar como un hijo. Y por eso, no descansa hasta que desarrolle su potencial.

La película es una combinación perfecta de elementos populistas: una historia inspiracional que devuelve la fé sobre el ser humano, un arco narrativo conectado al deporte nacional de los EEUU. Y lo mejor del caso, es que es una  historia real. Viene con antídoto para las acusaciones de que el filme es un gran cliché. Los protagonistas se identifican con un segmento importante de la audiencia norteamericana: la mayoría blanca sureña, cristiana y republicana, que mira con recelo los supuestos devaneos libertinos de un Hollywood. La pregunta no es por qué “The Blind Side” tuvo éxito, sino, como podía no tenerlo.

No podemos criticar a la película por servirle de matinée perfecto a los afiliados al partido de George W. Bush. Si podemos quejarnos de las decisiones del director John lee Hancock. Pareciera no confiar en el material, y por eso le da una forma que recuerda más a un producto televisivo poco ambicioso. En escenas rápidas y breves, pinta caricaturescamente la vida de los Tuohy como una comedia de situaciones. En dosis semanales de media hora quizás sería tolerable, pero extendida a dos horas resulta cargante. Cada vez que el pequeño SJ Tuohy (Jae Head) aparece haciendo muecas, dan ganas de cambiar el canal. Y ahí, trágicamente, es cuando nos damos cuenta que estamos atrapados viendo una película.

Es probable que esto sea una estrategia intencional. Con el contraste, las escenas centradas en la vida de Michael adquieren una carga extra de gravedad, a tono con la recesiva interpretación Quinton Aaron. “Sueño Posible” debería calmarse y entrar en el estado anímico del personaje, en lugar de tratar de elevar frenéticamente el espíritu del espectador. Las escenas más efectivas son las mas sedadas. Tome nota de la visita de Michael a una lavandería nocturna. O sus primeras interacciones con los Tuohy. Pero no podemos quedarnos dentro de la cabeza de este personaje. La película es, después de todo, un prototípico “vehículo de estrella” al servicio de Sandra Bullock.

La taquillera comediante se llevó el Óscar que Cary Mulligan merecía por “An Education” (Lone Sherfig, 2009). Enhorabuena, Sandy.  Pero, menos que un personaje, Bullock encarna una actitud. Con un fuerte sentido moral, siempre tiene a la mano una réplica perfecta para desarmar a los insolentes que se atreven a dudar de sus motivos o manifiestan condescendencia. Su Leigh Anne es “Erin Brokovich”, pero varios peldaños más arriba en la escala social.

El director John Lee Hancock no le hace muchos favores, inundando la película de pequeños episodios que operan como entremeses cómicos, sólo para demostrar que esta estilizada matrona no se deja mangonear por nadie y dice las cosas como son. Tome nota del regaño que le da a una empleada de registro civil, mientras trata de formalizar el vínculo de su familia con Michael. O como pone en su lugar a sus condescendientes amigas de sociedad.  Puede alegarse que definen la personalidad de Leigh Anne, pero con uno bastaría.  Acumulados, desvían la atención de lo más interesante: el efecto que la personalidad y las acciones de Leigh Anne tienen en los demás. No es una casualidad que la mejor escena del filme sea la visita que le hace a la madre biológica de Michael. Por una vez, la película deja de desnucarse por complacer y se  queda observando un conmovedor  momento de interacción humana. Se siente como confrontar un trauma personal en medio del Superbowl. 

Comentarios

1.Karla
19/3/2010 13:55

Tus comentarios son muy buenos yo fui a ver esa Pelicula y tenes razon la Actuacion no era para un Oscar.

Comentar

Favor no llenar:

El comentario no puede ser más largo que 250 palabras.