El anuncio de Noruega, de que cerraría su representación diplomática en Managua para aumentar su presencia en varios países, reabrió el debate en torno a la verdadera razón para ese cierre: ¿falta de recursos, o cansancio con un país que no termina de estabilizarse políticamente, ni alcanza su ansiado despegue económico?
La decisión noruega sigue los pasos de Inglaterra, (cerró su oficina del Departamento de Desarrollo Internacional (DFID) en Managua en abril de 2009); Suecia, (anunció el cierre de su embajada en agosto del 2007, y la materializó a comienzos del 2010); y Dinamarca, que en septiembre del 2009, hizo pública su decisión de “reducir y reajustar” su ayuda a Nicaragua, a lo que le sigue ahora, una posible reducción de la ayuda holandesa al país.
Claudia Pineda, Directora del Instituto de Estudios Económicos y Políticas Públicas, (IEEPP), advierte que, aunque hay razones presupuestarias para explicar las decisiones de los cooperantes, no se puede descartar que el errático comportamiento del gobierno del FSLN haya incidido al momento de decidir cuales embajadas cerrar.
“Hay un cansancio, un agotamiento de ver que se avanza muy lentamente en temas de transparencia, apoyo y participación de la sociedad civil en el manejo de temas de administración pública, pero también de derechos sexuales y reproductivos”, valoró Pineda.
Por su parte, el ex canciller Norman Caldera observa que “si Nicaragua fuera democrática, aunque no haya comercio, ellos buscarían cómo fomentarlo. ¿Qué viene primero, el huevo o la gallina? La primera medida de un país en expansión es el establecimiento de colonias o de embajadas en el país donde quiere establecer comercio, o en este caso inversión”.
Añadió que “si se van es porque consideran que el clima de negocios, influenciado negativamente por la falta de libertad, es negativo. No lo dicen porque no sería diplomático decirlo”.
“Es difícil entenderlos”
Una traducción no oficial del original en noruego, entregada por el embajador Tom Tyrihjell, su jefe, Jonas Gahr Store, ministro de Relaciones Exteriores de Noruega, explica que se cierran las embajadas de Costa de Marfil, Colombia, Timor Oriental, Eslovenia y Nicaragua, para liberar recursos que les permitan aumentar su presencia en Brasil, India, Indonesia, China y Rusia.
Al comentar el futuro después que la embajada cierre sus puertas, el embajador Tyrihjell, además de lamentar que 15 nicaragüenses irán al desempleo, explica que “la cooperación podrá seguir manejándose desde Guatemala, pero también desde nuestra participación en organismos multilaterales, programas regionales, y a través de otras instituciones”.
¿Están satisfechos con el resultado de los proyectos que financiaron en el área de gobernabilidad?
Satisfecho es una palabra difícil de aplicar, porque nosotros queremos resultados. Tal vez el resultado de algunos esfuerzos es más lento de lo que esperábamos, pero, ¿cuál seria la alternativa, dejarlos solitos? ¡No!
Presionar más para que se cumpla la Ley …
No sé si ese es nuestro papel. Como cooperante, uno tiene que entender el contexto histórico y político de este país, y no venir de afuera con todas las soluciones. No necesariamente entendemos la realidad aquí. Es difícil entender las prácticas democráticas, las prácticas políticas en este país, y es difícil tener los elementos suficientes para juzgar los hechos.
También tengo muchos interrogantes sobre la política. ¿Por qué la oposición no puede formular un programa nacional alternativo?; presentar un candidato de unión, eso no sucede. ¿Por que? No entiendo. Aquí las cosas no son medio blancas. Es una mezcla de gris, negro y blanco… estoy tratando de entender eso, pero es difícil.
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EL TRABAJO NO HA TERMINADO
Para Claudia Pineda, Directora del IEEPP, no es excluyente la posibilidad de que los donantes estén cerrando (o reduciendo) su presencia en Nicaragua porque ahora tengan más interés en otras regiones del planeta, con el hecho que decidan irse a causa del comportamiento antidemocrático que han observado en la administración Ortega.
“Ellos (los donantes) han venido analizando cómo mejorar la eficacia de su ayuda, con mayor razón cuando, ante la crisis, los ciudadanos europeos se preguntaron qué hacían ellos financiando al resto del mundo”, cuando habrían podido invertir esos recursos para resolver sus propios problemas.
Suma a eso, “el cansancio” de ver que se sigue ayudando a países que nunca lograron comenzar a caminar solos, lo que demuestra que el debate es cuantitativo, pero también cualitativo.
Pineda recordó que en Monterrey 2003, los europeos decidieron reducir las áreas en que seguirían brindando ayuda, pero también los países en los que seguirían presentes, durante la Cumbre Mundial sobre Financiamiento del Desarrollo.
Después, durante la Cumbre de París 2005, “se acordó definir principios de trabajo en la cooperación para lograr mayores niveles de eficacia”, a lo que le seguiría la reunión de Accra, en el 2008, donde se revisaron los acuerdos de París, y se acordó que los procesos debían ser nacionales, buscando que los diferentes actores locales lograran ponerse de acuerdo, cosa que no ocurre en nuestro país.
Todo eso explica la tendencia a que siga disminuyendo la cooperación, pero ocurre que Nicaragua es el segundo país más pobre de América Latina, por lo que, en teoría, debería mantenerse en el radar de los donantes, y demuestra que “la decisión de irse de un país o de otro, está en dependencia de las condiciones y realidades locales”, opina Pineda.
“Ellos están decidiendo quedarse en aquellos países en los que sí hay condiciones para cumplir los objetivos del desarrollo: que sean equitativos, incluyentes, participativos, ambientalmente sostenibles, pero sobre todo democráticos, y hay una enorme carencia en este último punto en Nicaragua”, añadió.
Citó como ejemplo, “la precariedad de las instituciones, del diálogo, del consenso nacional, de poder definir objetivos comunes como país, y lograr que puedan ser financiados por actores externos”.
A la vez, “hace falta que podamos ponernos de acuerdo en temas como las elecciones y la participación ciudadana, porque los europeos invierten donde su inversión sea más rentable en términos de democracia, pobreza y medio ambiente”, insistió.
Aparte de las posibles lecturas que pueda dársele a la decisión de los europeos, Pineda instó a “preocuparse por la calidad de donación que se está retirando”.
Lo dice recordando que “Suecia era líder del Fondo Común para los derechos sexuales y reproductivos; Dinamarca encabezaba el Fondo Común para la gobernabilidad democrática; Noruega financia los programas contra la corrupción; Holanda se retiró del desaparecido Grupo de Apoyo Presupuestario, y hasta el Banco Mundial disminuyó en U$25 millones, el apoyo presupuestario ofrecido al país”.
Norman Caldera, ex canciller de la República
AUMENTA DEPENDENCIA DE VENZUELA
El ex canciller de la República, Norman Caldera, lamenta que siga disminuyendo el número de cooperantes, y evalúa la posibilidad de que veamos el retiro de otras legaciones diplomáticas en el futuro cercano.
¿Qué significa el que varias representaciones diplomáticas se retiren de Managua?
El retiro de la cooperación diversificada es una lástima porque la variedad de los cooperantes contribuye a la independencia de la política de cooperación. En la medida en que la cooperación se concentra, nos hace más dependientes del cooperante que va quedando, en este caso, Venezuela.
¿Afecta esto en realidad la imagen internacional de Nicaragua o es irrelevante?
La imagen internacional de Nicaragua se ve afectada por el número de embajadas que hay aquí. Entre menos tengamos, es menos probable que podamos llamar la atención, no sólo de la cooperación, que más temprano que tarde debería terminarse (en la medida en que logremos un despegue al desarrollo), sino por las inversiones, que tienden a llegar donde se sientes seguras, es decir, donde pueden ser defendidas por su embajada.
¿Podría ocurrir que el país quedara aislado internacionalmente o sólo con representaciones de países más pequeños?
Estados Unidos, España, Italia, México, Brasil y Colombia podrían quedarse por razones estratégicas; Alemania y Japón, para lograr su merecida meta en el Consejo de Seguridad como socio permanente; Rusia e Irán, como punta de lanza en las narices del “Tío Sam”, y Centroamérica (SICA) son los últimos refugios. Francia, Chile, Perú, Argentina y Ecuador, podrían hacer esfuerzos por los lazos culturales, Taiwán por su alianza estratégica con el CA4, pero los demás...
¿Existen alternativas para recuperar con otros países o entidades la cooperación perdida?
El actual gobierno ha impulsado esas alternativas sin mucho éxito. Han doctoreado las cifras de salud y educación, y hasta la ONU está empezando a desconfiar de Paúl Oquist y compañía; Irán y Libia ni siquiera han condonado su deuda, y la ayuda de Rusia se ha concentrado en reparar equipo de la Fuerza Aérea y colaboraciones (negocios) en el área de transporte y comunicaciones, pero poco en cooperación.
Creo que Nicaragua tiene que ir pensando más en cómo levantarse sobre sus dos pies e invertir en nutrición materno infantil y alimentación apropiada de los niños, especialmente en los tres primeros años de vida, para que el esfuerzo mínimo que se hace en educación caiga en terreno fértil, pero mientras tengamos un gobierno que no se da cuenta que las medidas de fuerza en la Corte Suprema y en la Asamblea meten miedo a la inversión.... no podremos desarrollarnos y seguiremos necesitando la cooperación.
Orlando López Selva, profesor de la UAM
INESTABILIDAD LOCAL Y FATIGA DE DONANTES
Orlando López Selva, profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad Americana, (UAM), opina que el retiro (o disminución) de la ayuda escandinava, inglesa y holandesa, se explica, en parte, con el argumento que ellos mismos han esgrimido, al decir que quieren “dar prioridad a las nuevas economías, a los países con los que tienen mayor intercambio comercial”.
Ello explicaría que se concentren “en los países asiáticos, donde está el nuevo centro del poder mundial: Rusia, China, India, y Japón, mientras Nicaragua es un país pequeño, cuyo intercambio comercial con los países escandinavos no supera los U$60 millones, fundamentalmente café”.
Pero hay otra razón. López Selva señala que “no hemos alcanzado estabilidad sociopolítica. Pareciera que los poderes del estado fueran trozos de carne entre las garras de unas fieras que buscan el control y la posesión total de esos poderes, lo que nos lleva al desagarre, la fragmentación, el distanciamiento y la separación, en vez de buscar la cohesión”.
El catedrático advirtió sobre “el peligro que corremos cuando tratamos mal a nuestros amigos o hablamos mal de ellos, siendo un país pobre, que depende de la ayuda internacional y la inversión extranjera para generar impuestos, empleos, bienes y servicios”, añadió.
A su juicio, el riesgo de quedarse con un solo donante es que “a ese donante le dé un infarto”, o se quede sin recursos para seguir cooperando, peligro al que se ve expuesta Venezuela, toda vez que “el petróleo tiene sus días contados en el mundo, además que Venezuela ha disminuido sus exportaciones de ese rubro, que ya tiene sustitutos en la energía solar, eólica y de biocombustibles, y tiene que enfrentar la competencia de los inmensos yacimientos que encontró Brasil”.

Comentarios
Lo más probable es que al Presidente Daniel Ortega, lo mismo que los ministros y magistrados no les importa que se vaya la cooperación internacional. Claro que no les importa porque ellos tienen su cheque mensual que les llega del erario nacional, pero los nicaragüenses que están en el desempleo y los beneficiarios de los proyectos que impulsaban los países cooperantes no lo ven igual. No es raro que, en un discurso de esos que el presidente obliga a oir casi a diario, asegure que el Alba solidaria asumirá los proyectos que no financie la cooperación que se retira. Pero qué pasó con la carretera Nejapa-Izapa que prometieron financiar con recursos ALBA, y la carretera Río Blanco-Puerto Cabezas, que en un tiempo Chávez prometió a los nicaragüenses. El dinero del petróleo venezolano sólo sirve para engordar los bolsillos de Ortega y su familia.