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Herencia de Miedo

“La Teta Asustada”
Dirección: Claudia Llosa
Duración: 1 hora, 35 minutos aprox.
Clasificación: * * * * (Muy Buena)

Juan Carlos Ampié | 11/10/2010

En un barrio marginal de las afueras de Lima, Fausta (Magali Soler) asiste a su madre en su agonía. La anciana se despide con un canto que invoca su momento mas difícil: el asesinato de su esposo, y su propia violación, perpetrada por militares cuando Fausta estaba en su vientre. Le recuerda su triste herencia. Según las creencias indígenas, el terror de ese momento le fue transmitido a la bebé a través de la leche materna, y debe llevarlo consigo para siempre. En realidad, no hace falta recordárselo. Ella vive en permanente estado de shock. Un miedo patológico a ser violada la lleva al extremo de bloquear su vagina con una papa. Pero problemas prácticos la obligan a enfrentarse al mundo. El inminente matrimonio de su prima, con cuya familia cohabita, crea un huracán de actividad a su alrededor. También necesita dinero para ir a enterrar a su madre a su pueblo natal. Por eso, asume un trabajo doméstico en la casa de una pianista acomodada (Susi Sánchez).  Y ese tubérculo sembrado en su intimidad solo puede convertirse en un problema. 

No se deje asustar por lo escabroso de la sinopsis. “La Teta Asustada” es un vuelo ligero sobre el campo minado de la cultura latinoamericana. En sus imágenes contemplativas encierra una multitud de ideas sobre la realidad peruana y la de virtualmente todos los países latinoamericanos, donde las diferencias culturales y económicas separan como abismos a sus ciudadanos. Pero el eje más importante tiene que ver con la tensión entre un violento pasado y la imperfecta paz del presente. 

Mientras Fausta carga en su espíritu viejos vejámenes, la vida se manifiesta a su alrededor. Eso abre un flanco problemático en la película. Muchos han criticado las escenas que retratan las fiestas matrimoniales que monta el negocio familiar del tío de Fausta. Son estrambóticas dentro de su humildad. También se denuncia la vulgaridad de un pretendiente que trata de enamorar infructuosamente  a Fausta. ¿Se está burlando la directora Claudia Llosa de los más pobres?  Creo que no. El torpe galán es mas patético que violento. En contraste tenemos a Noé (Efraín Solís), el jardinero que con gentileza trata de derribar las murallas de Fausta. En el caso de las fiestas, el ambiente carnavalesco contrasta radicalmente con el ánimo de la protagonista. Es más sutil una breve escena en la sala de espera de una clínica. Dos muchachas discuten sobre ropa, a la par de Fausta, embebida en su silenciosa zozobra. Algunos podrían lamentar la frivolidad de las adolescentes. Yo creo que Fausta estaría mejor servida pensando en zapatos, montada en una carroza de papel crepe rosado a la par de un novio, que en paralizada por el terror. El problema no está en recordar, sino en sacrificar por la memoria el presente y el futuro. ¿Que hacer, entonces, en la esfera personal, con un bagaje tan terrible? Esa es la pregunta que la película plantea, pero que no puede – ni debe – responder.

Aida, la patrona, si es concebida como un monstruo. Es incapaz siquiera de aprenderse el nombre de Fausta y  la llama Isidra. La pianista entabla un pacto apropiadamente faustiano con su sirvienta. Tras escucharla cantando, le promete una perla de un collar reventado por cada canción que comparta. Es como si le robara su alma. Dos cosas la salvan de la caricatura: la actriz Susi Sánchez imprime humanidad en el personaje. Y los principios formales que Llosa aplica a su película, concebida  como una sucesión de poéticos retablos, liman las asperezas. En lugar de ver a la mujer en un arrebato histérico, empujando su viejo piano a través de la ventana del segundo piso de su mansión estilo colonial, vemos el resultado el día después. “Parecen caramelos” - dice Fausta mirando los trozos de vitral multicolor desperdigados alrededor del instrumento desvencijado. La acción siempre queda fuera de cámara. 

Tendrá que ajustarse al ritmo cavilante. La exquisita composición de cada imagen a veces puede rayar en el preciosismo. Pero la inquietante presencia de la actriz Magali Soler mantiene la película anclada en la realidad. Lo que hace no es actuar, si no algo mejor. Es existir. Con el cuerpo en el presente y el alma en el pasado, cada movimiento que hace describe ese conflicto interno. Y es aún más elocuente cuando trata de reprimir, infructuosamente, las ganas de despojarse de su carga. No se la pierda.

Nota: la película se proyecta exclusivamente en Cinemark Metrocentro, en tandas de 6:40 pm y 8:55 pm.Ganadora del Oso de Oro en el Festival de Cine de Berlin, 2009.

Comentarios

1
Pedro Antonio

Juan Carlos, has hecho una excelente sinopsis de la película, la cual vi anoche rodeado de mis hijos, Pedro, Roberta y Virginia, y de mi yerno Salvador. La disfruaré mas ahora que vos me has hecho palpara tantas cosas de la cultura de nuestros pueblos. Fausta Isidra es una heroina y Aida es una arpía.
Un abrazo

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