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Confidencial entrevista a víctimas de delicuencia

Nicaragua: Historias a mano armada

* Pese a reducción estadística del crimen según la Policía Nacional, las víctimas se sienten inseguras.

Carlos Salinas Maldonado | 22/9/2010
@CSMaldonado

Rosario Montenegro fue asaltada en un taxi. Eran las 7:15 de la noche cuando detuvo el automóvil en las afueras de Metrocentro, sin poner mayor atención al hombre sentado a la par del conductor, y subió a un viaje que pronto se convertiría en una pesadilla.

El taxi siguió la ruta conocida por Montenegro, sin que el conductor o su tripulante levantaran algún tipo de sospecha. Avanzaban por la carretera llena de gente, con los rótulos inmensos que se han convertido en un raro adorno en la ciudad y el desorden causado por las rutas urbanas, aún cargadas con pasajeros: estudiantes, obreros, oficinistas.

A unas tres cuadras de la casa de Montenegro llegó el susto. El hombre sentado a la par del piloto tiró hacia atrás el asiento, presionando a Montenegro, mientras el taxista desviaba el rumbo. Ella quiso gritar, pero se percató que era amenazada con una pistola que presionaba sus costillas.

--Quedate quieta, dijo el hombre. Cerrá los ojos. Si me hacés caso no te va a pasar nada.

--No me hagan daño, balbuceó Montenegro.

El taxista continuó su nueva ruta, sin que la mujer se percatara hacia dónde la llevaban. Los minutos eran desesperantes. Le parecía que había pasado una eternidad desde que subió al vehículo. Montenegro comenzó a recordar las terribles historias de asaltos que les habían ocurrido a sus amigos, vecinos, familiares. Los llamados “secuestros exprés”, que tan comunes fueron en Managua hace un par de años. Aún así, ella no podía creer que eso le estuviera pasando. “Sentí miedo. Sólo pensaba en lo que me podían hacer”. Montenegro no podía abrir los ojos. Sentía la dureza del cañón de la pistola amenazando sus costillas. Sólo escuchaba el ruido de los carros que pasaban al lado del taxi. Y la desesperación por pedirles auxilio.

La pesadilla duró media hora más. En el recorrido el hombre armado le exigió que le entregara lo que llevaba: su bolso con tarjetas de crédito, dos celulares, dinero en efectivo; sus joyas y las compras que unos minutos atrás había hecho en el centro comercial. Montenegro temía que sus asaltantes se detuvieran en un cajero automático y le exigieran vaciar sus tarjetas de crédito. Ella no recordaba la contraseña y había escuchado historias de lo que les ocurría a la gente que se negaba a “cooperar”.

La parada que hizo el taxista no fue frente a un cajero, pero sí llenó de susto a la mujer. El carro se detuvo en una zona deshabitada, en los alrededores de la Carretera Suburbana. La sacaron y el armado la empujó, ordenándole que no volviera a ver, que no gritara y recordándole que si hacía lo que decían, no le iba a pasar nada.

La dejaron tirada. Sin dinero, sin celular y en estado de shock.

Montenegro duró unos minutos en reaccionar, en pensar cómo debía salir de aquel lugar. Corrió hacia la carretera e intentó parar otro taxi, temblando de miedo. No tuvo suerte. Fue cuando vio un carro que entraba por el camino donde la dejaron tirada cuando se hizo de valor y corrió hasta él. Era conducido por un hombre, que se asustó al ver a esa mujer desesperada que le pedía auxilio. El conductor dudó, no quiso detenerse, pero Montenegro soltó un alarido que fue suficiente para persuadirlo. El hombre abrió a medias la ventana y ella le suplicó que la ayudara, que no la dejara allí, que la llevara a su casa.

--¿Cómo sé que no es una carnada?, alcanzó a decir el conductor, temeroso de un secuestro.

Al fin accedió. La mujer subió y el conductor, después de recoger a su hijo en el Colegio Americano, llevó a Montenegro a casa.

--¿Quiere poner la denuncia?, le preguntó.

Montenegro se negó, dijo que lo único que quería era estar en su casa.

Robos, unos tras otros

La casa de Aura Aragón ha sido asaltada siete veces. Como si de una feria de regalos se tratara, los ladrones han vaciado el hogar de Aragón, en Nindirí, haciéndose con televisores, DVD, planchas, equipos de computadoras, ropa y hasta jabones y desodorantes.

En una de esas ocasiones los asaltantes golpearon, amordazaron y amenazaron a su hijo. “Le dijeron que saben dónde estudia y el camino por dónde se viene a la casa. Le preguntaron dónde trabajo yo, a qué horas llego…”, explica la mujer.

Pero los hombres cumplieron sus amenazas. El muchacho fue asaltado en otra ocasión, a unos metros de la casa. Esta vez le robaron una bicicleta, la mochila con una computadora portátil y los libros de estudio. Aragón asegura que los asaltantes son adolescentes, muchachos entre “12 y 17 años” protegidos por la ley.

La mujer dice que ha puesto varias denuncias, pero afirma que no ha habido una respuesta firme de la Policía. Uno de los asaltantes “es un adolescente que ha estado detenido 14 veces y cada vez lo sueltan bajo el entendido que como es adolescente no puede ir a la cárcel. Los policías incluso saben quién es”, afirma la mujer.

Aura dice que se trata de “una red de delincuentes que tienen un cerebro que planea por ellos, les da los datos y le dice cómo ir, cuándo y qué hacer”. “Los autores intelectuales de los robos son los mismos, los policías los conocen, pero dicen que no pueden hacer nada porque yo no tengo pruebas, aunque los vecinos hayan visto al muchacho arriba del techo y sobre el muro de mi casa”.

La mujer afirma que muchos vecinos están desesperados por la ola de asaltos. “Ellos también han sido asaltados con el mismo modus operandi. Sí, se han metido a robar a todas las casas del vecindario: el vecino del lado norte ha sido robado tantas veces que está vendiendo su casa; unos que viven al lado este, en una casa muy bonita, también estaban vendiendo”, afirma la mujer.

Aura se muestra molesta con la Policía. Cuenta que una patrulla la visitó en una ocasión. Llegaron a hacerle preguntas: que si vive sola, quiénes la acompañan, si la casa pasa vacía. Registraron el hogar de punta a punta, pero al final le confesaron que no podían garantizar que recuperarían los artículos robados.

“Me dijeron que buscara como darle más seguridad a mi casa, y hasta me sugirieron que buscara como emparejarme con un hombre que me acompañara y ayudara, porque ‘una mujer sola es más fácil que le roben, no tiene quien la defienda’”, cuenta Aura que le dijeron.

Lo que más la enardece es que hasta ahora la Policía no ha atrapado a nadie, no han encontrado ni uno de los objetos robados y no volvieron a aparecerse por su casa, a pesar de las denuncias interpuestas. Aragón dice que uno de los policías que ha llevado su caso es el oficial Nelson Altamirano, quien le aseguró que la visitaría nuevamente para continuar la investigación. “Todavía lo estoy esperando”, afirma la mujer.

Confidencial llamó al oficial Altamirano, quien es jefe de sector de la Policía de Nindirí. El hombre se disculpó y dijo que no podía dar una entrevista, que necesitaba el permiso de su jefe, el subcomisionado Ernesto Guillén. Confidencial intentó contactar con Guillén, pero en la oficina de éste atendió un hombre que se presentó como Jorge Luis Aguilar, quien después de pedir esperar por teléfono, dijo que el oficial no estaba, que mejor llamáramos a las oficinas de la Policía de Masaya. Al cierre de esta edición no fue posible contactar con Guillén.

“Ellos dicen que robos hay a diario, de qué me asusto, que ellos no se dan abasto para solucionar todas las denuncias, que los jefes de sector no pueden hacer mucho y que aquí -lo cito textualmente- ‘como dice el Comandante (Ortega), ellos trabajan con las uñas y tienen hasta que moverse en sus propios vehículos’. Imagínese mi decepción y tristeza”, explica Aura.

Comentarios

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PEDRO PEREZ

YO CONOSCO LA POLICIA DE NINDIRI, ESA SENORA QUE SALE HABLANDO BABOSADA MAS BIEN TIENE QUE PEDIRLE A LA AMINDA QUE LES DE PATRULLA MAS POLICIAS Y COMBUSTIBLE , PORQUE UN DIA YO TUBE QUE ARREMOLCAR AL OFICIAS CARRANSA PORQUE A MEDIA CARRETERA SE QUEDO SI GAS. AYUDENLE A LA GENTE Y NO HABLEN TONTERIA.

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Roberto J

La Aminta vive en su mansion en Sto. Domingo y la protegen unos 25 guardaespaldas en todo instante. Vive en una burbuja que en nada se parece a Ortilandia donde la vida no vale un centavo. Ella vive en un pais de suenos!!! Nicaragua el pais mas seguro de CA? Por favor!!! Esa si es una broma de mal gusto.

5
Doug

Obviamente, las reducciones porcentuales de la criminalidad reflejan el imperio del crimen. En nada tranquilizan las declaraciones de Aminta Granera, pues las percepciones reflejan la dura realidad. Veamos, mientras se habla de una debil reduccion del 14% en los robos con intimidacion, como los reportados, en el periodo 2000-2008, 9 anos, el crimen generalizado ha incrementado en un 186.7% o sea un 188.0%! con un incremento promedio por ano del 20.7% o 21% por ano! Aminta, necesitas leer y analizar mejor las estadisticas, por un lado, y por el otro,los ciudadanos no tienen escolta como tu . Hay maneras de controlar un poco mejor a estos delicuentes de taxis, tienen turnos creo, segun sea la placa numero par o impar, si los ciudadanos tienen el cuidado de chequear la placa del carro y color, hora, y avisar a su casa por su celular que van en camino. Usenlo inteligentemente los que tienen, y mentalmente tomen nota de los datos basicos que pudiese ayudar a la Policia.

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Luis

En un pais donde la justicia esta politizada y movida por el dinero, no se puede esperar mas que el flujo de la dilincuencia y el crimen alrededor de los ciudadanos. Las medidas tomadas por la policia aparentan solo pequenos reganos ante las oleadas de asaltos y crimenes pero nunca van al fondo del problema pues es la misma delincuencia la que usa el gobierno para sus movidas politicas.
El otro asunto es una jefatura poco profesional en estos menesteres y un cuerpo policial en su mayoria de poco nivel academico y ademas es endeble por las limitaciones a las que el propio gobierno lo somete. Resultado un pais en donde los ciudadanos viven tras rejas y el crimen goza de libertad en la calle.

3
Amalia

Yo tampoco pienso regresar a vivir a mi pais porque como mujer me siento bien indefensa con este tipo de situaciones. Una vez me asaltaron y lo que me quitaron fue una sombrilla y una chaqueta y jamas jamas pude salir tranquila a la calle y me revisaba de pies a cabeza que llamaba la atencion para ser robado. Nunca nada, por minimo que fuera que llamara la atencion. Nicaragua NO ES NADA SEGURO, Y SENORA AMINTA QUE ESTAN ESPERANDO PARA ALARMARSE, MONTANAS DE MUERTOS COMO MEXICO.

2
Sandra

La delincuencia en este país cada día va aumentando. Creo que si no se toman acciones urgentes las cosas empeorarán.
Mucha gente no denuncia porque es deprimente llegar a una estación policial, con policías que parecen inquisidores, que se burlan porque el monto de lo robado es poco.
Pero si lo grave es precisamente eso, que los delincuentes están matando a la gente por robarles 50 córdobas, un celular o cualquier cosa.

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Guillermo

Es por esta cruda realidad que nunca pienso regresar a vivir a Nicaragua. La inseguridad se respira, se transpira y se sufre en todo momento. Es algo que se mete debajo de tu piel, aunque no te des cuenta. Yo quiero vivir tranquilo, que mis hijos esten seguros y desafortunamente, eso es imposible en Nicaragua. "El pais mas seguro"... para quien? para los ladrones tal vez!

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