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Gremio urge reparación de caminos productivos y financiamiento para cosecha 2010-2011

Cafetaleros aportan US$280 millones en divisas a Nicaragua

* Producción cosecha 2009-2010 alcanzó 2.0 millones de quintales, de los cuales 96% son calidad exportables.

Iván Olivares | 9/9/2010

El sector cafetalero nicaragüense obtuvo ingresos por U$280 millones durante el ciclo 2009 – 2010, y espera tener ventas similares en el próximo ciclo, aunque para lograrlo será necesario ‘aceitar’ la maquinaria productiva, proceso en el que inciden tanto el gobierno como los productores mismos.

“En junio hicimos una recapitulación de la cosecha 2009 - 2010, y comprobamos que cerró con 2,028,000 quintales, (el 96% es exportable), que generaron unos U$280 millones en ingresos, lo que es como U$100 millones más que la cosecha pasada”, dijo Juan Ramón Obregón, Secretario Ejecutivo de la Comisión Nacional del Café, (CONACAFE).

La expectativa del sector es que en la siguiente cosecha obtendrán 1.8 millones de quintales, mejorando así el desempeño de la cosecha anterior, cuando descendieron hasta 1.7 millones, a tenor con la característica bianual de ese cultivo, que acaba de salir de su ‘año bueno’.

Lograr que este ‘año malo’ no lo sea tanto, requerirá que el Estado destine más que el monto solicitado (C$200 millones) para hacer reparaciones de emergencia a los caminos cafetaleros, pero también, que el Banco Produzcamos afine los mecanismos de aprobación de créditos, y que los productores accedan a la asistencia técnica, así sea que la paguen ellos mismos.

Mientras tanto, el gremio se mantiene alerta no sólo ante las altas precipitaciones de las últimas semanas, que pueden dañar los cultivos por exceso de agua, sino también por un efecto negativo que viene asociado con las altas humedades: plagas y enfermedades.

“Hasta este momento, el café no está sufriendo incidencias preocupantes a causa de las lluvias, pero estamos muy atentos a lo que pueda pasar”, dijo Obregón.

El problema es potencialmente mayor en las zonas más altas, “que es donde hay más explosión de enfermedades fungosas por tanta humedad, por lo que hemos recorrido las regiones cafetaleras, y no hemos encontrado que haya un problema grave que nos indique que el café está sufriendo cambios de calidad, o baja producción por plaga o enfermedades hasta este momento, pero seguimos muy atentos”, aseguró.

Reparar caminos productivos

Aunque hay varias tareas pendientes de resolver para optimizar los resultados de la próxima cosecha cafetalera, quizás el más determinante sea el de la reparación de los caminos productivos, que se han visto seriamente deteriorados por las continuas lluvias que han anegado el territorio nacional.

Por razones propias de su cargo, Obregón ha viajado por diversas zonas del país, y ha recibido reportes de los cafetaleros, que le informan del mal estado de las vías productivas.

“¿Se imagina cómo están todos esos caminos en este momento? El gobierno había invertido mucho dinero en ellos, y estaban en muy buenas condiciones, en especial los del norte, pero hay dos cosas que no soportan los caminos: inclemencias del tiempo como las que hemos tenido, y vehículos sobrecargados”, detalló.

Prueba de ello es el estado en que se encuentra “una gran cantidad de caminos que se han deteriorado, y no es que todos estén totalmente malos, pero con sólo que se corte un tramo, inhabilita 40 a 50 kilómetros del resto de la vía”, recordó.

El Secretario de la Comisión cafetalera valoró positivamente las gestiones que estaría haciendo el Ministerio de Transporte e Infraestructura ante la Asamblea Nacional, para que le aprueben C$200 millones adicionales en su presupuesto para reparar los daños sufridos.

Aunque aplaude la iniciativa, Obregón cree que “eso es ínfimo para el monto que realmente se necesita para poner en condiciones transitables todos los caminos que ya están dañados, más los que faltan de aquí a octubre, que es cuando llueve más”, cifra que calcula “podrían ser no menos de C$500 millones para recuperar el nivel obtenido con el dinero que se había invertido” en los últimos meses.

El funcionario cree que lo peor ocurrirá en octubre, que es el mes más duro que debe enfrentar la infraestructura vial, especialmente la norteña, no sólo porque llueve más, sino también “por el incremento del tránsito vehicular por efectos de la cosecha. Por eso digo que C$200 millones es muy poco para rehabilitar toda la red vial que se ha dañado, más lo que falta por dañarse en los meses críticos del invierno”, valoró.

Muchas divisas, pero poco crédito

El sector cafetalero ingresará unos U$280 millones a las arcas de la Nación, suma que elevará las utilidades de los productores, las ganancias de los exportadores, las recaudaciones del Ministerio de Hacienda y las estadísticas del Banco Central.

Irónicamente, eso no garantiza que el sector obtenga los créditos que requiere. Al menos no en las cantidades ni las condiciones en que las necesita. Ni siquiera porque este año abrió sus puertas el elegantemente denominado Banco Produzcamos.

Juan Ramón Obregón, Secretario Ejecutivo de CONACAFE, opina que “desde el punto de vista financiero, Produzcamos ya abrió sus puertas, pero hace falta visibilizarlo, acercarlo a los productores, porque está trabajando en línea, con una máquina para que los productores hagan sus gestiones en las zonas cafetaleras, pero les hemos dicho con franqueza que si el Banco no se acerca al gremio, no será posible que accedamos al crédito”, explicó.

Añadió que “hay una demanda enorme de crédito, pero si no se organiza ni se estructura correctamente, puede ser un fracaso para el productor y para el banco”.

Los cafetaleros opinan que hay que fomentar el crédito de forma responsable, lo que implica que junto al recurso monetario debe ofrecerse supervisión financiera y asistencia técnica, “pero el Banco no está listo para ello”, señala con preocupación.

A pesar de todo, no es el acabose, porque la diferencia de diez puntos entre el crédito que cobra la banca tradicional (22%), y el de los préstamos del banco estatal, (12%), les permitiría asumir ese costo, que puede ser de unos U$300 a U$400 al año, si un grupo de 50 a 60 productores decide contratar un técnico o una empresa especializada para que los atienda a todos, que es lo que están haciendo algunas cooperativas.

El gremio también espera que el sistema les ofrezca crédito de fomento, a largo plazo, que no está disponible para el pequeño y mediano productor, que entonces no puede capitalizar sus unidades productivas, y se ve obligado a trabajar con créditos de corto plazo, “cuando debería ofrecérsele para pagarlo en 6, 7 u 8 años”, lamentó.

Tecnificar la producción

Esa limitación les dificulta invertir en infraestructura productiva (caminos, bodegas, edificios, renovación, recepo de café en bloque, habilitaciones para efectuar las labores culturales que requieren los cultivos), de modo que se mantenga la calidad, pero también que se mejoren los niveles productivos.

Los cafetaleros cuentan con que hay una gran cantidad de profesionales agropecuarios que no están trabajando en su especialidad, “de modo que es mano de obra disponible en cualquier momento”, y están procurando la creación de “diplomados en café, para generar más capacidad técnica y científica en nuestros profesionales”.

La razón no es para nada filantrópica, sino que apunta a mantener las ventajas competitivas que ha alcanzado Nicaragua. “Estamos claros que tenemos que hacer una caficultura moderna y competitiva a nivel centroamericano para que compitamos no sólo por calidad, sino porque tengamos altos niveles de producción sostenible”, explicó.

Obregón recordó con orgullo que el café nicaragüense cuenta con reconocimiento internacional, a tal punto que está considerado entre los diez países que producen el mejor café del mundo.

Argumenta a favor de esa tesis, no sólo porque el 96% de la producción cafetalera del ciclo pasado tuvo calidad exportable, sino también porque el 100% de ese café exportable, se vendió por medio de la bolsa de Nueva York, “que es donde se venden el café ‘arábigo suave’, que es la especialidad de Nicaragua”, y tiene como destinos principales a Japón, Estados Unidos y la Unión Europea, que son mercados altamente exigentes en cuanto a calidad.

“Una ventaja que hemos alcanzado es que los compradores externos, dueños de las maquilas cafetaleras de Japón, la Unión Europea y Estados Unidos están viniendo a comprar aquí directo, lo que ha mejorado los precios y posibilitado hacer mayores inversiones, porque el productor está obteniendo más utilidades, y está usándolas para mejorar su tecnología, laboratorios, etc.”, dijo Obregón.

Añadió que “si Starbuck viene aquí a buscar café, es porque necesita la calidad que produce Nicaragua. No es que los dos millones de quintales tengan ese nivel, pero sí saben que aquí encuentran la calidad que requieren, y nuestra lucha es por mantener y mejorar esa calidad para hacernos de un mercado sostenible”.

Promoción e investigación

Además de ‘cultivar’ su buena fama produciendo café de calidad, Nicaragua también ha recurrido a fomentar dos eventos internacionales -RAMACAFE y la Taza de la Excelencia- “que tienen mucha connotación porque nos ayudan a vender la imagen de país productor de café de alta calidad”, señaló Obregón.

RAMACAFE ofrece un escenario en el que se presentan avances en tecnología cafetalera, (materia en la que Nicaragua está muy atrasada), invitando a investigadores que presentan charlas magistrales en las que comparten sus conocimientos con el cafetalero nacional.

El evento también permite acercar a compradores y vendedores, reuniendo a la cadena completa del café: investigadores, productores, beneficiadores, exportadores, etc.

La Taza de la Excelencia, por su parte, sirve para proyectar la calidad de nuestro café, pero también la del recurso humano calificado nicaragüense en materia de catación y barismo.

“Nicaragua es nueva en esos temas, pero tenemos excelentes catadores que compiten a nivel mundial con catadores de alta escuela, y baristas que se han formado en nuestras escuelas y compiten a nivel internacional con buen suceso, lo que ha permitido que nuestra ‘Taza de la Excelencia’, junto con la de Brasil y la de Colombia, sean consideradas referentes latinoamericanos.

“RAMACAFE es un evento técnico científico, mientras que la Taza se concentra más en la calidad. En ambos casos hemos alcanzado una connotación relevante”, aseguró Obregón.

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