El director James Grey puede cambiar de género, pero no de afinidad. Tras el thriller policíaco “Dueños de la Noche” (We Own The Night, 2007), ofrece este romance escenificado en su reconocible Nueva York de atmósfera setentera. Sólo que realmente no lo es. Estamos en el distrito de Brighton a inicios del siglo XXI, pero cada vez que los personaje usan teléfonos celulares o internet, uno no puede dejar de sentir cierta desorientación. El espectador que no tenga inversión emocional en ese tiempo y espacio del imaginario cinéfilo será inmune a este particular encanto, pero hay placeres menos rebuscados en “Los Amantes”.
Quizás la idea de “placer” no venga a su mente en la escena inicial, en la que un hombre ejecuta un intento de suicido con poca convicción. Se trata de Leonard (Joaquin Phoenix), un joven suspendido en una encrucijada vital. Poco a poco, descubrimos los parámetros de su crisis: el traumático final de su compromiso con una mujer que sólo vemos en una fotografía, lo ha condenado a una depresión profunda. Un intento previo por quitarse la vida lo devuelve a la casa de sus padres (Moni Moshoniv e Isabella Rossellini), quienes lo cuidan con nerviosa atención. Grandes cambios se avecinan. El padre pondera una oferta de compra sobre el negocio familiar, una boyante lavandería. Quiere la suerte que su inminente socio tenga una adorable hija, Sandra (Vinessa Shaw). Es perfecta: inteligente, atractiva y judía. Los padres arreglan encuentros con la esperanza de propiciar un romance. Pero casi al mismo tiempo, Leonard conoce a una nueva vecina, Michelle (Gwyneth Paltrow). Es justo lo que él no necesita: una belleza emocionalmente inestable, enredada con un patán casado. Peor aún, no es judía. Es una shisksa. El amor y la conveniencia combaten por el espíritu del protagonista, que puede deshacerse bajo la presión.
Grey ofrece un drama de escala íntima, diseñado para destacar las bellamente calibradas actuaciones de su reparto. Hay ecos de Marlon Brando en la opaca intensidad de Phoenix. Paltrow encarna un supuesto espíritu libre que en realidad trata de distraerse de su vacío con impulsos autodestructivos. La forzada intimidad que Michelle impone rápidamente sobre Leonard es una proyección de su inseguridad y necesidad patológica de atención. Vinessa Shaw brilla en un papel que suele ser mal servido en narrativas de esta naturaleza. Demasiadas películas centradas en triángulos amorosos - comedias o dramas - marcan sus cartas con claridad. La persona con menos calibre taquillero es, tarde o temprano, revelada como inadecuada. “Los Amantes” no le pasa la cuenta a nadie. Asume con sobriedad lo imposible de la situación. No hay final feliz posible. Puertas se abren y cierran. Se toman decisiones. La película termina pero uno siente que la vida de estos personajes continúa.
En la era de la ironía, el melodrama se ha visto reducido a etiqueta peyorativa. Grey y su excelente reparto reinvindican el género cuya principal preocupación es la emoción humana mas básica. Pero no quisiera inflamar sus expectativas ante la película. Su escala discreta y su toque delicado rehuyen a las grandes declaraciones. Lleva el corazón en la manga, vulnerable y accesible. Ya quisieran tener su integridad otras producciones más celebradas.
