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Policía Nacional celebra 31 Aniversario bajo señales confusas en su relación con el Ejecutivo

Jefatura de Granera entra a la recta final

• Su principal legado es el combate exitoso contra los cárteles mexicanos de la droga
• Comisionados generales Francisco Díaz, Juan Báez y Róger Ramírez pesan como posibles sucesores de Granera

Carlos Salinas Maldonado | 5/9/2010

A partir de este lunes 6, cuando la Policía Nacional celebre su 31 Aniversario, la primera comisionada Aminta Granera se enfrentará al que podría ser su año más difícil al frente de la institución. Granera tendrá que lidiar con las críticas por el aumento en la delincuencia, el control político aparentemente irreversible ejercido por el Ejecutivo de Daniel Ortega y las pugnas por la sucesión en la jefatura policial. El último año de Aminta Granera al frente de la Policía, marcará el futuro de esa institución.

“Es un momento muy importante en la evolución de la Policía Nacional porque nos va a indicar claramente el rumbo que va a tener la institución: si va a mantener la naturaleza que ha tenido hasta ahora o si va a cambiar a una Policía probablemente más partidaria”, advierte la investigadora Elvira Cuadra.

Esto último parece ser la apuesta del presidente Ortega. Desde que llegó al poder en enero de 2007, el Presidente le impuso una camisa de fuerza a la recién nombrada primera comisionada Granera, cuya llegada a la jefatura de la Policía Nacional despertó grandes expectativas. En su ceremonia de investidura, Ortega le recordó a Granera su pasado sandinista, ése que viene “de las raíces más profundas de las luchas heroicas del pueblo nicaragüense, que vienen del 19 de julio de 1979”. 

Para expertos en temas de seguridad, desde su investidura Ortega dejó claras las claves de lo que sería su relación con la Policía Nacional: garantizarse la fidelidad de altos mandos hacia los intereses políticos del caudillo del Frente Sandinista, lo que quedaría aún más claro un año más tarde.

El 5 de septiembre de 2008, la primera dama Rosario Murillo leyó en la celebración del 29 Aniversario de la Policía Nacional un decreto presidencial que marcaría el futuro y la independencia de la institución: el presidente Daniel Ortega ordenaba el ascenso como comisionados generales a tres oficiales supuestamente leales a él, a la vez que enviaba a retiro a seis comisionados que gozaban de la confianza de Granera. Entre los oficiales ascendidos estaba Francisco Díaz, jefe de Seguridad Pública y consuegro de Ortega. Esa decisión marcaría el liderazgo de Granera al frente de la Policía.

“Granera no pudo garantizar el profesionalismo institucional que recibió al comienzo de su periodo”, explica Roberto Orozco, investigador del Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas (IEEPP). “Al principio tenemos una Aminta Granera agresiva, que puso el orden, que combatió la corrupción de la Policía Nacional; hoy tenemos una Aminta Granera prácticamente de brazos cruzados”, agrega.

Desde entonces, la Policía Nacional ha estado inmersa en críticas que llegan de varios sectores de la sociedad por lo que ha sido llamada una actuación parcializada de la Policía. En 2008, con la controversia desatada por el fraude masivo denunciado en los comicios municipales, huestes del Frente Sandinista prácticamente sitiaron el país, controlaron los puntos de acceso a Managua y reventaron a golpe de garrotazos y morteros marchas de la oposición. Todo bajo la pasividad de los oficiales.

Inmersa en la vorágine de los acontecimientos políticos que condicionaban el actuar de la Policía, la delincuencia en el país experimentó un aumento del 8% entre 2008 y 2009, al pasar de 141,359 a 152,705 los delitos registrados en ese periodo. Por ejemplo, los robos con intimidación registraron un repunte del 14%, al pasar de 9,109 a 10,401 casos registrados. Además, una encuesta presentada este año por el IEEPP mostraba que el 77.4% de los encuestados percibía que la delincuencia había aumentado en el país.

Acosada por las duras críticas a su gestión, una cansada Aminta Granera salió en defensa de la institución que lidera. “Comprendo la frustración de los sectores de la población que no pueden hacer uso de su derecho a movilizarse”, dijo a finales de 2008. “En esta complejidad en que estamos, tenemos que actuar con una dosis de temple, de responsabilidad para evitar un baño de sangre en Nicaragua. Los problemas políticos no deben resolverse a través de la fuerza policial”, agregó Granera.

¿Podía la primera comisionada enfrentarse al interés de control de la Policía por parte del Ejecutivo de Ortega? Los analistas responden que no, que esta es una situación difícil para que cualquier oficial que llegara al mando de la institución. “No ha sido un periodo fácil”, dice Elvira Cuadra, “y creo que Aminta Granera lo ha manejado bastante bien”.

“La gestión de la primera comisionada tiene sin duda un balance positivo”, afirma el investigador en temas de seguridad Félix Maradiaga. “Creo que Aminta Granera completa una carrera profesional distinguida. Durante su administración, aún en medio de todas las limitaciones, supo imprimirle un estilo modernizante a la Policía Nacional”, agrega. 

Para los expertos, el gran logro de Granera fue el combate a las redes del narcotráfico, principalmente los cárteles de la droga mexicanos ansiosos por asentarse en Nicaragua. “Los éxitos en el desmantelamiento de varias redes de narcotraficantes son, en gran parte, el resultado de una actitud valiente y del liderazgo de la primera comisionada”, asegura Maradiaga. “El gran logro de la administración de Granera fue evitar que los cárteles mexicanos no se enraizaran en Nicaragua, porque han tratado de tener el control del territorio”, agrega Roberto Orozco, del IEEPP.

La misma Granera, consciente de que la lucha contra el narcotráfico es su fuerte frente a la opinión pública dijo el 18 de agosto recién pasado que, quienes dudan de la efectividad de la institución que ella dirige que “se vayan a otros países del área para que vean la diferencia”, en referencia a la violencia endémica que afecta a El Salvador, Guatemala y Honduras. El crimen organizado, agregó, “no ha logrado asentarse, no ha logrado infiltrar las instituciones, ha sido fuertemente golpeado”. La Primera Comisionada remató: “Nicaragua es un paraíso de seguridad”.

La prueba de fuego: cambio de mando

Elvira Cuadra destaca que Aminta Granera, a pesar de las presiones del Ejecutivo, aún ha preservado la naturaleza profesional e independiente de la Policía Nacional, pero advierte que una vez deje el cargo, “habrá una gran incertidumbre en relación a cuál es la Policía que vamos a tener”.

La incertidumbre viene de la forma en que es nombrado el Jefe de la Policía. La Ley 228, en su artículo 80, establece que para llegar a ser Primer Comisionado, el oficial debe contar con el grado de comisionado general. El Director de la Policía será nombrado por el Presidente a propuesta del Ministerio de Gobernación entre los miembros de la Jefatura Nacional.

Actualmente la Jefatura está compuesta, además de la primera comisionada, por los comisionados generales Horacio Rocha, Carlos Palacios, Javier Maynard y Juan Báez. Sin embargo, el presidente Ortega complicó una futura elección con el decreto 24-2010, con el que ascendió a comisionados generales a los comisionados mayores Francisco Díaz, Mercedes Ampié y Róger Ramírez. En teoría, estos siete comisionados tienen las posibilidades de suceder a Granera, pero los analistas, tomando en cuenta la fuerte influencia del presidente Ortega en la institución, limitan la lista a cuatro de ellos.

 

Francisco Díaz. El comisionado general Francisco Díaz es el Jefe de Seguridad Pública de la Policía Nacional y consuegro del presidente Daniel Ortega, del que no esconde su simpatía política. Los expertos dicen que Díaz es un oficial “que viene desde abajo”, ha sido investigador y ha ido ascendiendo en grados por sus méritos, hasta ocupar el puesto actual.

“Sabe lo que realmente es ser un policía”, dice Roberto Orozco, “si resulta electo sería una elección satisfactoria para mí, porque Díaz ha sido fundador de la Policía, es una figura institucional”, agrega. Sin embargo, su debilidad es la cercanía al presidente Ortega.

“Tomando en cuenta los vínculos cercanos que tiene con el Presidente, es una persona con muchas probabilidades de hacerse cargo de la institución”, dice Elvira Cuadra. “Como policía es uno de los mejores cuadros de la institución: tiene formación, experiencia y hasta antes de su promoción era uno de los mejores jefes. Me parece que le hicieron un flaco favor adelantando su nombramiento, porque de todos modos iba a llegar con una muy buena hoja de vida. Pero sus méritos individuales han perdido fuerza contra esos hechos”, agrega.

“Paco Díaz ha sido más asertivo que otros mandos en sus coquetos partidarios”, dice una fuente. “Dentro de la cosmovisión política de Ortega, el recorrido dentro del FSLN cuenta mucho”, agrega.

 

Juan Báez. El pasado 24 de agosto los medios de comunicación reaccionaron sorprendidos al ver que el Inspector General de la Policía, Juan Báez, llegaba a Boaco para ponerse al frente de la crisis desatada por la irregular destitución del alcalde liberal Hugo Barquero.

Para los analistas, Báez, acompañado del comisionado Luis Barrentes, segundo jefe de la Policía de Managua, llegó a Boaco a cumplir órdenes dictadas directamente por el presidente Daniel Ortega.

“Fue la persona que dio cumplimiento a todo lo que tanto desde la Presidencia como desde el partido (FSLN) se ordenó hacer en Boaco. A partir de lo que pasó en Boaco se puede esperar una recompensa a su trabajo”, dice Roberto Orozco.

 

Róger Ramírez. El comisionado general Róger Ramírez es el jefe de la Policía de Managua. Para los analistas, Ramírez “es un enigma”. Las noticias relacionan al comisionado general con su esfuerzo para garantizar la seguridad en Managua, reforzando, por ejemplo la vigilancia en 6 mil colegios públicos de la ciudad o la implementación de operativos especiales en los buses del transporte urbano de la capital, que permitieron la captura, hasta agosto, de unas 120 personas.

“Ramírez es una figura misteriosa”, dice Orozco. “Es el hombre del que no se ha dicho nada malo. Como jefe de Managua cuenta con un perfil completamente bajo. Tiene todos los méritos policiales y por eso puede ser la carta bajo la manga de Ortega”, agrega.

 

Carlos Palacios. El comisionado general Carlos Palacios, Subdirector de la Policía Nacional, cuenta con una larga carrera al frente de la institución. Palacios es fundador de la PN, ha sido jefe del Laboratorio de Criminalística, jefe Nacional de Drogas. Desde el punto de vista técnico, los expertos consultados en este reportaje aseguran que cumple con los requisitos para llegar a la Jefatura de la Policía, sin embargo, sus debilidades son de carácter político.

“Tiene demasiada inclinación política, ha tenido cierta condescendencia política y buscaría ganar más puntos a su favor con el presidente Ortega”, explica Roberto Orozco. Una fuente que conoce por amistades a Palacios añade: “A Ortega le interesa mucho Palacios, pesa mucho su fidelidad”. Sin embargo, agrega la fuente, el Comisionado “tiene problemas personales” que hacen que el presidente Ortega sopese mucho su selección.

“Todos deberían tener iguales posibilidades”, asegura Elvira Cuadra. “Hay gente con mucha experiencia, que conoce muy bien a la Policía Nacional. Cualquier de ellos puede desempeñar la jefatura con responsabilidad”, afirma Cuadra. El problema, advierte la investigadora, “es el nivel de incidencia que la presidencia de Ortega pueda tener sobre la selección”.

Comentarios

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Cesar Augusto Bonilla

La primer Comisionada Granera ha Realizado un Exelente Trabajo en la Institucion Policial, creo que ella como mujer supo ponerse al frente de este delicada institucion en don ha qye teren una valentia ecepcional, ante una crisis politica de este pais muy delicada, a si como una coyuntura peligrosa que llego a consolidar y formalecere actitudes, Bravo primer comisionada. le saluda un ex P.N, capitan de la P.N Cesar Augusto Bonilla

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Carlos Maturana

Queremos por jefe de la policia nacional, un granadino... No mas Leoneses devorando a la madre patria. Y menos descendientes de los Castellón, Diaz... y otros vendepatrias.

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oswaldo quezadao

todos los Presidentes de la República, desde 1990 para aquí han designado al jefe de la policía a aquel (o aquella) que mas confianza le genera y el actual Presidente no será la excepción. Cualquiera que sea el sucesor (o sucesora) de la actual Directora le deberá obediencia al Presidente porque las leyes asi lo contemplan, lamentablemente. Mientras no existan legisladores capaces todo seguirá igual. Ojalá que la Policía Nacional prevalezca como Institución que ha sabido ganarse la confianza de la población, aunque la percepción de muchos sea otra, por la pasividad a la que es obligada cuando se ha hecho necesario combatir a las turbas que agreden a ciudadanos que solo han querido manifestarse pacificamente. Coincido plenamente que el Presidente le hizo un flaco favor a su consuegro. El (o la) sucesor vá a estar determinado (a) por la situación que enfrente el Presidente a pocos meses de las elecciones del 2011, cuando pase a retiro a la actual Directora, cuya gestión, asi considero yo tambien, ha sido buena.

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