Confidencial » Economía » Leer artículo
Un BPI llegó a cotizarse por el 100.07% de su valor
Alta liquidez dispara la actividad bursátil en Nicaragua
* Incremento a junio proyecta un crecimiento del 80% en relación al 2009.
Iván Olivares | 23/8/2010
Foto: Emiliano Maranhao La alta liquidez que padece el sistema financiero, producto del incesante crecimiento de los depósitos y las restricciones al crédito, han incrementado de forma notable las transacciones en la Bolsa de Valores, de tal forma que en sólo siete meses, ya superan en 19.1% los volúmenes negociados a lo largo de todo el año 2009.
Una buena parte de ese impulso se explica por los C$7,000 millones que fueron transados en la Bolsa en apenas los primeros tres meses del año (C$2,030 millones en enero, C$1,976 millones en febrero, y otros C$3,017 millones en marzo), porque “hubo una conjunción de grandes ofertas de títulos, y grandes inversionistas demandándolos”, aseveró Gerardo Argüello, Gerente General de la Bolsa de Valores de Nicaragua.
Emiliano Maranhão, Gerente General del puesto de bolsa INVERCASA, aseguró que “el sistema financiero nacional está saturado de efectivo, porque crecen los depósitos, a la vez que hay una contracción del crédito, lo que lleva a los bancos a invertir en BPI, en Letras del Banco Central, o Bonos del Ministerio de Hacienda”.
Explicó que al mencionar la “altísima liquidez del sistema”, se refiere tanto “a los bancos como a los inversionistas particulares que no están invirtiendo en sus empresas, que no están creciendo, pero sí siguen vendiendo, de modo que van acumulando liquidez”.
Ello los lleva a buscar refugio en la bolsa, en donde pueden obtener más rentabilidad para su dinero… aún cuando en algunos casos esa rentabilidad sea ínfima, porque de todos modos, la opción es no obtener nada.
“Creo que veremos a los ahorrantes netos, que en vez de tener su dinero en los bancos, buscarán como inyectarlos a la economía, comprando una casa o haciendo inversiones mayores, etc., lo que generará dinamismo económico”, vaticinó Argüello.
Ello explica que al 30 de junio pasado, en el mercado primario se hubieran colocado C$7,000 millones, mientras que en todo el año 2009, las colocaciones alcanzaron ‘sólo’ C$6,000 millones, lo que representa un crecimiento interanual del 16.6%, mientras el mercado secundario crecía 54%, detalló el Gerente Argüello.
“En términos totales, el crecimiento de todos los valores transados en la Bolsa al primer semestre de junio del 2010, es de 6%; llegó a 19.1% al 31 de julio, y al finalizar el año, podríamos estar 80% arriba del 2009”, vaticinó.
En ese fenómeno tiene gran peso la emisión de Letras estandarizadas del Banco Central, que dominan “más del 80% de las transacciones registradas en la Bolsa, lo que equivale a que C$1,080 de los C$1,300 millones fueron Letras, mientras los C$200 millones restantes fueron transados en los otros mercados, de los cuales, el secundario reportó sólo C$230 millones”, añadió.
Los Bonos que emite el Ministerio de Hacienda, y los Bonos de Pago por Indemnización, componen el resto de la oferta, que este año ha estado dominada completamente por los instrumentos emitidos por el Estado, mientras el sector privado quedaba relegado de forma total.
De hecho, en los últimos tiempos, sólo tres empresas nacionales (CrediFactor, Delipollo y la Empresa Administradora de Aeropuertos Internacionales), y una extranjera (Seguros Mundial de Panamá), han emitido deuda pública, aunque quizás una media docena de ellas lo haya hecho de manera privada, en cuyo caso, el puesto de bolsa presta el servicio de ayudar a encontrar inversionistas, pero el proceso no se ventila en voz alta.
La hora de los Bonos de Indemnización
Junto con el magnífico desempeño que muestran los acumulados del sistema bursátil nicaragüense, los expertos están observando otro fenómeno totalmente inédito: la alta valoración que están alcanzando los BPI, instrumentos que históricamente se han cotizado hasta a un 15% de su valor (especialmente cuando fueron emitidos a inicios de los años ’90), y que aún en octubre del año pasado estaban en cerca del 30%.
En julio, esos instrumentos llegaron a venderse por un 96.6% de su valor (para los que tienen un vencimiento al año 2015), mientras los que vencen en el 2024 llegaron a venderse por un 93.6% de su valor facial, con algunos instrumentos rompiendo la barrera de su valor nominal, al venderse al 100.07% de su valor.
“Los BPI se negociaban al 30% de su valor facial a octubre del año pasado, de modo que alguien que hubiera querido invertir U$100,000 habría tenido que pagar U$30,000 por ellos, y si los hubiera vendido en julio, habría obtenido unos U$93,000”, explicó Maranhão.
La razón que explica ese repunte, es que “el año pasado, el país estaba hablando de la necesidad de emprender una reforma fiscal, porque el gobierno cargaba un déficit, lo que obligaba a reformar la ley para poder recaudar más. Cuando tenes esta noticia por parte de un gobierno que ha emitido títulos, lo primero que piensa un inversionista es que no le van a pagar sus títulos, lo que genera una venta masiva de esos títulos, al precio que sea”, explicó.
Eso llevó a una baja continua en el precio de ese instrumento, “hasta llegar a un precio mínimo de 30% en el mes de octubre. A partir de ese momento comienza un repunte imparable, que llevó el precio hasta un máximo de 96.9% en el mes de julio 2010”, añadió.
A su juicio, la diferencia ocurrió porque los tenedores de BPI se convencieron de que habría reforma fiscal, y por consiguiente, que el gobierno tendría los recursos para honrar su deuda.
“Los inversionistas sintieron que disminuía el riesgo que percibían antes de ese momento, porque ahora había más certeza acerca de las posibilidades del Ministerio de Hacienda de honrar su deuda, qué es lo que va a pagar y qué es lo que no va a pagar; qué es lo que va a priorizar y qué es lo que no va a priorizar”, dijo el Gerente de INVERCASA.
Recordó que “el riesgo es incertidumbre, pero en la medida en que sabés más, el riesgo baja, y eso lleva a esta tendencia de alza en el interés de los inversionistas por comprar determinado título”.
Otro factor que impulsó el alza en los precios de los BPI, fue que “hace dos meses, Moody’s le aumentó la calificación a Nicaragua, especialmente a estos títulos, que son a largo plazo, y al mejorar una calificación se minimiza el riesgo”.
Maranhão opina que “si comparás un bono nicaragüense con uno jamaiquino, tico o de otro país de la región, y te pagan mayor tasa de interés aquí, con una misma calificación, los fondos internacionales vienen y compran aquí: de hecho lo están haciendo, prefiriendo los BPI, aunque también los Bonos de Hacienda y las Letras del Banco Central”.
Aunque Argüello supone que “los inversionistas son en su mayoría locales e institucionales”, no descarta que, en efecto, haya fondos y fortunas extranjeras comprando instrumentos nicaragüenses, precisamente para aprovechar los niveles de rendimiento que ofrecen esos títulos, lo que los hace muy atractivos, pese a la imagen internacional que tiene el país.
Foto: Gerardo Argüello Pocos emisores privados en el mercado bursátil nicaragüense
*CrediFactor, Delipollo, la EAAI, y la panameña Aseguradora Mundial.
Debido a una serie de razones (desconocimiento; deseo de controlar la empresa sin incidencia externa, etc.), las empresas nicaragüenses no tienen mucha tradición de acudir a la Bolsa para buscar fondos, a pesar que la experiencia demuestra que se puede conseguir recursos sin tener que llenar todos los requisitos que exige un banco y –mejor aún- a menores tasas de interés.
Pero hay algunas empresas que sí entendieron el potencial de la Bolsa y lo aprovecharon, entre ellas las nacionales CrediFactor, Delipollo y la EAAI, junto a la panameña Aseguradora Mundial.
En el caso de CrediFactor, esta empresa salió a Bolsa luego que su Asamblea General de Accionistas aprobara una emisión de Certificados de Inversión de Renta Fija (denominados CI) por un monto máximo de US$1,000.000.00 según puede leerse en el prospecto preparado para presentar los CI a sus potenciales inversionistas.
Añade que “los recursos, producto de la venta de estos certificados serán destinados para incrementar el capital de trabajo de la empresa y podrán ser utilizados para el refinanciamiento de obligaciones que CrediFactor S.A. posee con instituciones bancarias”.
La empresa decidió buscar ese millón de dólares, “para aumentar el capital de trabajo… en vista de la creciente demanda en las actividades de factoraje. Se busca capitalizar la empresa e incrementar su cartera de créditos, que es el principal activo productivo y mayor generador de ingresos financieros”, añade el prospecto.
Pero en este momento, CrediFactor no está en la Bolsa.
El Gerente de la Bolsa de Valores, Gerardo Argüello, explicó que la empresa manejó emisiones físicas hasta el primero de julio, pero ese tipo de valores ya no se negocia en la Bolsa, “con la excepción de los BPI, que fue una decisión particular de la Superintendencia”, aclaró.
En este momento, “CrediFactor está renovando su emisión, que será un poco más grande pero con valores desmaterializados, así que muy pronto volveremos a verlos en los reportes del mercado”, aseguró.
Aeropuerto es buen pagador
Otro emisor privado importante en el pasado cercano es la Empresa Administradora de Aeropuertos Internacionales (EAAI), que emitió U$10 millones (en córdobas) en agosto del 2001, aunque pudo recomprarla anticipadamente en su totalidad, en julio del 2005.
Ello le dio credibilidad suficiente para acudir a la Bolsa nuevamente en enero del 2006, con una nueva emisión de U$4 millones en Bonos de Infraestructura Aeroportuaria de Nicaragua (denominados BIAN II) con una tasa de interés del 8% a 10 años plazo.
El dinero estaba destinado a financiar parcialmente la construcción de la Fase III y IV del proyecto de remodelación y ampliación del Aeropuerto Internacional de Managua, y cancelar un préstamo puente obtenido con una institución bancaria para esos mismos fines, a pagarse con el ahorro semanal del pago hecho por 625 pasajeros que usan las instalaciones aeroportuarias, hasta completar la cuota trimestral del pago de principal más los intereses.
Delipollo (marca comercial Tip Top), también recurrió al mercado de valores, pero se retiró en el cuarto trimestre del año pasado.
Una extranjera comparte honores con las nicas enumeradas antes. Se trata del Grupo Mundial (de origen panameño), que emitió U$40 millones de Acciones Preferidas No Acumulativas con valor facial de U$1, cada una, aunque existe el requisito de entrar con una inversión mínima de U$5,000.
En este caso, la compañía informó que “el producto de la venta de las Acciones Preferidas será utilizado para fortalecer la base patrimonial del emisor”. Emiliano Maranhão, gerente de INVERCASA, ha explicado que el Grupo está recolectando fondos para financiar su expansión por la región centroamericana, que se está dando mediante la compra de aseguradoras ya establecidas.
Una opción con la que cuenta la Bolsa, es ver “muy pronto emisores nuevos que entrarán al mercado a través de emisiones privadas, que no se reportan en nuestras estadísticas”, explicó Argüello.
Dijo que se trata de “un sistema, un mercado nuevo que nosotros hemos abierto, donde las empresas ofrecen sus instrumentos de forma privada a inversionistas institucionales y sofisticados, y hasta a 50 no sofisticados. Son privadas, y por eso no se puede mencionar quienes son, ni los montos que están buscando, pero sí está ocurriendo”.

