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Irak en la Imaginación

“La Ciudad de las Tormentas”
Dirección: Paul Greengrass
Duración: 1 hora, 51 minutos.
Clasificación: * * * (Buena)

Juan Carlos Ampié | 15/8/2010

Después de dos  incursiones en la saga del agente Jason Bourne, el actor Matt Damon y el director Paul Greengrass se reunen en una película de acción escenificada en los albores de la invasión norteamericana de Irak. Pero no crea que esto es Bourne IV. Es ficción con incómodos ecos de la realidad.

Días después de la caída de Saddam Hussein, el Jefe Oficial de Búsqueda Miller (Matt Damon) se encuentra muy frustrado. Cada misión de rastreo de armas de destrucción masiva lo conduce a bodegas vacías o depósitos desiertos. Mientras tanto, su vida y la de sus hombres corre peligro, y las bajas incrementan en la caótica Baghdad. Sospecha que la inteligencia sobre la que basan sus misiones es defectuosa, pero ningún superior quiere siquiera ponderar esa posibilidad. Y él quiere respuestas. Quizás las tengan Lawrie Dayne (Amy Ryan), una periodista inquisitiva; Clark Poundstone (Gregg Kinnear), un burócrata demasiado satisfecho de si mismo; Martin Brown (Brendan Gleeson), un tenso agente de la CIA; o Al Rawi (Yigal Yaor) un fugitivo general del ejército iraki.

Es fácil confundirse sobre lo que “La Ciudad de las Tormentas”  es realmente. El estilo visual de Greengrass emula una realidad pseudo-documental. La cámara nerviosa se mueve a mano, componiendo los planos sobre la marcha. Trabaja con iluminación naturalista y  edita a la velocidad del rayo. Que no reduzca la acción a un huracán de confusión es testamento al grado de refinamiento que el director ha alcanzado – toma nota, Chris Nolan. O mejor aún, clases -. Y es posible relacionar a los personajes con contrapartes reales. La periodista interpretada por Ryan, por ejemplo, funciona como una Judith Miller re imaginada como corresponsal de guerra.

La sensación de autenticidad incrementa con la textura de las escenas, y los detalles visibles en los márgenes. A unas cuantas cuadras de una virtual zona de lucha urbana, funcionarios se toman fotos ante monumentos bombardeados como turistas en el infierno. Cuando soldados rasos entran al paradisíaco comando mayor asentado en el palacio de Hussein, se sorprenden al encontrarse en medio de una genuina fiesta de piscina. Apenas atinan a decir “¡Tienen pizza de Domino’s!”. Ese afán reporteril probablemente viene del libro “Vida Imperial en la Ciudad Esmeralda”, escrito por

Rajiv Chandrasekaran, ex corresponsal jefe del buró del Washington Post en Baghdad, identificado como fuente para el guión de Brian Helgeland.

Pero esto no es un documental. Es ficción que cristaliza lo que ahora se conoce sobre el origen del conflicto, comprimiendo tiempo, acontecimientos y personajes para destilar información en un formato de thriller comercial. Parece que ya es seguro hacer productos de entretenimento basados en esta tragedia de la vida real. “La “Ciudad de las Tormentas” es la película perfecta para el público que encontró “The Hurt Locker” demasiado artística y ambigua. Por lo menos, ofrece en Matt Damon un héroe tan sensato y conciente, que sirve como bálsamo para la conciencia culpable norteamericana. No es Jason Bourne. Es el genuino espírtu penitente de una nación que desató una guerra por las razones equivocadas.            

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