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IPADE y E y T alertan sobre “estrategia” con nuevas cédulas

Crece desconfianza ante planes CSE

* Doble rasero: cobran 300 córdobas por documento de identidad, que son gratuitos para funcionarios del gobierno.

Carlos Salinas Maldonado | 12/8/2010
@CSMaldonado

El Consejo Supremo Electoral (CSE) le puso precio a la identidad de los nicaragüenses: 300 córdobas, que es el monto a pagar por adquirir la nueva cédula emitida por el órgano electoral. Se trata de un documento que ha encendido las alertas entre organismos de observación que critican no sólo el cobro por la emisión, sino la preferencia del CSE al entregarlo gratuitamente a funcionarios del Gobierno y el secretismo con que esa institución comenzó el proceso. Malas señales de un poder del Estado que no cuenta con las mejores notas en cuanto a credibilidad.

Al desatarse las críticas en los medios de comunicación, funcionarios del CSE corrieron a dar declaraciones para explicar las razones del cobro o la entrega gratuita del nuevo documento a funcionarios del Estado, lo que establece una división social no sólo económica, sino ideológica. Los funcionarios dijeron que los 300 córdobas cubren el costo de producción de la nueva cédula de identidad (que aparentemente tiene un costo de dos dólares), y que la entrega a funcionarios es una “prueba” de cara al proceso masivo de repartición del documento que, en teoría, debería ser dado a 1.5 millones de nicaragüenses antes de las elecciones del próximo año.

“Estamos atendiendo algunas personas en principio para tratar de validar nuestros programas y tratar de que las cosas funcionen bien cuando ya los comencemos a regar de forma masiva. Hemos invitado a ministros, hemos invitado a funcionarios de poderes del Estado, a la Comandancia del Ejército y de la Policía, a periodistas (oficialistas), ex magistrados del CSE. Algunos han llegado, otros no. Y cuando se les entrega el nuevo documento les quitamos el anterior, porque el ciudadano tiene que andar un solo documento”, explicó Adonai Jiménez, director general de asuntos electorales del CSE, en entrevista con el periodista Adolfo Pastrán.

Directores de organizaciones de observación electoral y expertos en el tema miran con escepticismo las explicaciones del Consejo. Se trata de una institución señalada de organizar un fraude masivo en las elecciones municipales de noviembre de 2008, que le dieron una cómoda ventaja al FSLN.

Además, sus magistrados son acusados de responder a los intereses del Frente Sandinista. Como prueba de ello los analistas argumentan que estos funcionarios, a quienes se les venció su periodo, se mantienen en sus cargos respetando la orden emitida por el presidente Daniel Ortega en enero, a través del cuestionado Decreto 3-2010. Además, el FSLN se rehúsa a negociar al magistrado Roberto Rivas, presidente del CSE, dentro de las pláticas para nombrar a nuevos funcionarios del Consejo.

Y como si fuera poco, el CSE también cuenta con una mala imagen a nivel internacional, al ser visto como una institución partidaria y corrupta, cuyos funcionarios han estado involucrados en irregularidades como la emisión de documentos de identidad para favorecer a guerrilleros colombianos, como fue el caso del documento de identificación 001-080357-0062M adjudicado a Alberto Bermúdez, alias “El Cojo”, alto miembro  de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

“Hay muchas razones para ser suspicaz”, dijo Roberto Courtney, director ejecutivo de Ética y Transparencia. “Estamos hablando al final de cuentas de un tribunal electoral que estuvo activamente involucrado en un fraude masivo, y al que se le ve el agravante de facilitar el doble voto. Estamos hablando de un CSE que hace cualquier cosa que le pudiera corresponder para ayudar a la causa del fraude”.

La preocupación

A los organismos de observación electoral les preocupa que este proceso de entrega de nuevas cédulas genere un caos a la hora de una votación tan importante como la presidencial de 2011 y abra las puertas a las posibilidades de un nuevo fraude electoral.

Hasta ahora el CSE no ha hecho pública la convocatoria para el cambio de cédulas. El Consejo no ha publicado un calendario para el cambio de estos documentos ni el proceso que deben seguir los ciudadanos. El secreto ha empañado la que debería haber sido una muestra de modernización del poder del Estado más cuestionado.

“Esta maniobra de las cédulas perfectamente te puede generar una circunstancia en la que haya un buen número de personas que pasan a tener dos documentos de identidad, doble posibilidad de votar con una situación municipal donde esto se hace rápido, y las autoridades allá arriba simple y sencillamente se apartan. Aquí esto abre la posibilidad del doble voto, una suspicacia que es normal tenerla sobre todo a partir de la forma en la que el CSE ha venido administrando las elecciones últimamente”, explicó Courtney.

Se trataría de una elección en la que el electorado asistiría a las Juntas Receptoras de voto con tres documentos diferentes: cédulas nuevas y viejas y el documento supletorio. “Así es difícil controlar una elección con garantías y la seguridad del ciudadano de que su voto se va a respetar. Eso, en un país con tan poca credibilidad política en las instituciones que realizan las elecciones y en la poca preparación que tienen los fiscales de los partidos políticos, podría prestarse a hacer otras elecciones fraudulentas igual que en las elecciones municipales, lo que es muy peligroso para este país tan polarizado. Estas son premisas que desde ya nos hacen prever unos resultados no tan creíbles”, explicó Dionisio Palacios, ex director de cedulación del CSE.

Este escenario lo reconoce Adonai Jiménez, el funcionario del CSE. “Vamos a tener tres tipos de formatos para las elecciones por una razón muy sencilla: porque siempre vamos a tener ciudadanos nicaragüenses que no tienen legalizado su situación en el Registro Civil. Esto no es nada anormal. En los países donde en estos momentos se está cambiando el documento, corren dos. Tienen que transcurrir de cinco a seis años para que vayan saliendo uno de los documentos y que prime el otro. En Colombia han votado con tres documentos; nosotros vamos a tener tres documentos”, explicó.

Jiménez minimizó las críticas que hablan de una posibilidad de fraude electoral en las presidenciales. El funcionario dijo que el CSE cuenta con un buen padrón fotográfico que identifica a las personas registradas para votar, además de hacer “constataciones” con los electores registrados. Las dudas, sin embargo, se sembraron desde la semana pasada.

“La preocupación que puede haber es que si hay una desproporción del documento nuevo que esté en manos de un partido político, ya se te convierte en una forma de identificación de dos vías: puede haber mayores facilidades para votar si tenés ese documento porque se sabe que solo los del ‘equipo A’ lo tienen, y por lo tanto hay que abrirles mucha cancha. Las mismas personas en el CSE van a tener bastante nitidez de quién es quién a la hora de integrar el padrón electoral: el que no tenga cédula nueva que se dé sus tres vueltecitas antes de poder votar, a ver si tiene tantas ganas”, dijo Roberto Courtney.

Las recomendaciones

Dado que el tribunal electoral no cuenta con la confianza de la población por el fraude electoral denunciado por la oposición en las elecciones municipales de 2008 y las irregularidades en la emisión de cédulas, analistas como Mauricio Zúñiga, director ejecutivo del Instituto para el Desarrollo y la Democracia (IPADE) recomiendan que el nuevo proceso abierto por el CSE debe ser aprovechado para generar credibilidad ante la opinión pública.

Zúñiga dijo que el CSE debe publicar el proceso y la metodología para adquirir el nuevo documento, de tal manera que en julio todos los nicaragüenses aptos para votar acudan a las urnas con las nuevas cédulas y así evitar irregularidades. Además, el Consejo de estructurar un padrón electoral “sano” a partir de estos nuevos documentos.

“La obligación del CSE es hacer una campaña de divulgación masiva, informar. No puede imponer exclusiones basadas en la capacidad económica de la gente, porque desde ahí vas estableciendo la violación a un derecho humano fundamental y a un derecho constitucional, que es la igualdad. Lo alertamos no porque estemos diciendo que se hace con la intensión de generar un fraude, sino porque esto va a generar mayores suspicacias, mayor preocupación, mayor desorden y mayores elementos en los que puede haber confusiones e irregularidades”, dijo Zúñiga.

Dionisio Palacios recomienda al CSE abrir oficinas en cada municipio del país para garantizar la entrega de cédulas a nivel nacional, así como la creación de un plan de trabajo que permita cumplir a tiempo con la entrega de los documentos. “Hasta ahorita el Consejo no tiene ni siquiera oficinas abiertas en las principales cabeceras departamentales. El CSE está en la obligación de haber diseñado un plan con metas y con tiempos previendo que es un año preelectoral, de tal suerte que antes de las elecciones estén todos los ciudadanos nicaragüenses con el documento nuevo. Yo no veo ese plan”, dijo.

¿Oportunidad para cambiar a Rivas?

Hasta ahora, sin embargo, lo que han logrado los magistrados del CSE con la apertura en secreto en la entrega de las nuevas cédulas y el costo de éstas, es levantar más dudas sobre la capacidad que tiene este organismo de administrar un proceso electoral transparente. Y el hecho de tener a árbitros cuestionados contando los votos de una elección afecta directamente al presidente Daniel Ortega, ansioso por repetir presidencia.

Es aquí donde se podría presentar una alternativa de cambio en el seno del CSE: que el presidente Ortega reconozca que el actual Consejo no lo beneficia y decida cambiar a su magistrado estrella: Roberto Rivas en las negociaciones que se darán con la oposición para elegir una veintena de funcionarios públicos.

“Uno se imagina que un tribunal que no puede dar un triunfo electoral legítimo a nadie no le conviene a nadie, entonces uno esperaría en un momento que el presidente Ortega buscara a otra forma de darle inmunidad a Rivas por sus crímenes, para que así pudiera seguir estando en libertad. En algún momento Ortega va a ver que tenerlo contando los votos le arruina lo que, si haces un análisis político mesurado, es un triunfo legítimo bastante posible”, dijo Roberto Courtney.

“No hay sustituto para la credibilidad”, agregó Courtney. “Al no tener credibilidad, casi toda cosa que hagas abre el espacio a la suspicacia. Gran parte de la suspicacia que tenemos en este país viene de que hemos decidido tener algo que nadie en el mundo tiene porque es demasiado tonto y caro: un tribunal electoral en el que los ciudadanos no creen”, concluyó. 

Comentarios

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JOSE RAMON GUTIERREZ

Les recuerdo que se estan olvidando de hacer cumplir la ley de la Cedulacion y voto en el exterior casi dos millones de Nicas nos encontramos fuera de Nicaragua y nosotros somos el voto sano,transparente y real para derrotar cualquier formas de Dictaduras les exijo a todos los Organismos relacionados con el Voto y la transparencia que le hagan enfasis a la oposicion la obligatoriedad de hacer valer la ley de Cedulacion y voto en el Exterior , el gobierno de Ortega ya resivio recursos economicos de TAIWAN y ESPAÑA para implementar la ley en el Exterior asi que no hay ninguna escusa valida para NO hacerlo de lo contrario en terraremos la democracia y preparemonos para una Dicatadura de muchos años.
DEMOCRACIA SI, DICTADURAS Y REELECCIONES NO TODOS POR EL VOTO DE LOS NICARAGUENSES EN EL EXTERIOR.

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