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El Invierno de los Leones
“Frente a Frente”
(Righteous Kill)
Dirección: Jon Avnet
Duración: 1 hora, 41 minutos aprox.
Clasificación: * (Mala)
*Dudo que veamos una peor película este año
No es fácil ser una leyenda del calibre de Robert De Niro y Al Pacino. Son genuinos baluartes de la última era dorada del cine norteamericano. Los 70 les pertenecieron, y merecidamente. ¿Que actor de la nueva generación podría encarnar al Travis Brickle de “Taxi Driver” (Martin Scorsese, 1976), el Jake LaMotta de “Raging Bull” (Scorsese, 1980), el Michael Corleone de “The Godfather” (Francis Ford Coppola, 1972) o el torpe, trágico asalta bancos de “Dog Day Afternoon” (Sidney Lumet, 1975)? Si, ninguno. Por eso, cada nueva aparición de ellos acarrea consigo la promesa de grandeza. Si vienen juntos, es mejor. O peor.
A pesar de pertenecer a la misma generación, casi nunca han coincidido. Compartieron protagonismo en “The Godfather, Part II” (Coppola, 1974), pero en hilos narrativos paralelos. De Niro era el joven Vitto durante los años 20s. Pacino, su hijo Michael, reinando sobre el imperio mafioso de la familia Corleone entre los 60s y 70s. En “Heat” (Michael Mann, 1995), jugaban a ladrón y policía, enfrascados en una respetuosa rivalidad. Por primera vez tenían escenas juntos. Dos, para ser más exactos. Ahora, “Frente a Frente” los obliga a interactuar virtualmente durante todo el metraje de la película. Y el resultado es desolador.
La premisa: un asesino en serie ejecuta criminales que salen libres por legalismos. El caso le pertenece a Tom “Turk” Cowan (De Niro) y David “Rooster” Fisk (Pacino), dos veteranos dicharacheros que desafian la edad de retiro de la Policía de Nueva York. Es notable que no tienen muchos reparos ante el trabajo del vigilantista. Oh, y en la primera escena, nos regalan un video de Turk confesando los crímenes...¡pero eso no puede ser verdadero! ¿O si?
Quisiera que me importara. Pero no. Esta no es una exploración del lado oscuro de la ley y el orden. “Frente a Frente” impone sobre sus estrellas un rutinario ejercicio policíaco que toma el camino del menor esfuerzo hacia el suspenso. Se dispensa verbalmente información errada hasta que el proverbial villano parlanchín asume su papel y recita oportunamente su cuento. Todo está condicionado a una “gran revelación” que no es tal. Nada tiene consecuencia, mas allá de su calidad desorientadora. Formalmente, la película esta filmada con tomas inconexas, mal editadas, y con gratuita cámara lenta cada 2 minutos. Pareciera estar diseñada para Steven Seagal y Jean Claude Van Damme, y no para estos leones en triste invierno.
Pero no llore por los viejos actores. Son coautores de este delito en contra de todos los cinéfilos del mundo. La torpeza dramática de la trama y la pobreza de los diálogos deben haber sido evidentes en el papel. Y ellos ni siquiera se molestan por vendernos la idea de que les importa un comino. Fácilmente, estamos ante las actuaciones mas perezosas de sus carreras. Igual sucede con Brian Dennehy, otro viejo actor de carácter que camina como zombie a través de su papel secundario. Menos que una película, este proyecto es una oportunidad de abonarle al fondo de retiro. Si alguien se salva de la debacle es Carla Guguino. La actriz acomete con dignidad un personaje imposible: una investigadora forense que felizmente sirve como juguete sexual de Turk, y accesorio de villanía para el asesino. La mujer poderosa y auto suficiente es objetivada y victimizada, mientras los viejos machos graznan su manido código de honor. El papel es tan reductivo y ofensivo como suena. Gugino se eleva sobre la calidad del material por los breves momentos que domina la pantalla. O quizás solo se beneficia en la comparación. Dudo que veamos una peor película este año.

