Con la apertura de nuevos mercados y buenos precios internacionales, la industria cárnica nicaragüense está pasando por buenos tiempos y espera crecer un 25% en el 2010.
En buena medida, esto depende de la posibilidad de seguir incrementando el hato ganadero, mejorar la administración de las fincas, e invertir en la modernización de los procesos, y, no menos importante, desmantelar las barreras no arancelarias impuestas por los vecinos centroamericanos.
El año pasado sirvió para confirmar la solidez del sector, que apenas sí acusó recibo de la crisis financiera internacional, como lo evidencia el hecho que sus exportaciones superaron las del 2008 (U$240.7 millones versus U$222.9 millones), a la vez que mantenía su supremacía como el rubro más importante de nuestra economía.
“En 2009, todo el sector produjo unos U$600 millones, lo que equivale a un 9.25% del PIB. No hay ninguna otra actividad económica, ninguna sola, que le llegue siquiera a la mitad. El café quedó en segundo lugar el año pasado (U$235 millones), y ni así pudo superar a la carne por sí sola, (sin lácteos, sin ganado en pie)”, explicó Onel Pérez, Presidente de la Cámara Nicaragüense de la Carne (CANICARNE).
Pérez explicó que la ganadería no tiene dificultad en compararse contra el 2009 (y no contra el 2008, año récord de las exportaciones nicas), porque “en 2009 crecimos 10.53%: mientras muchos rubros se desplomaban, la carne se mantuvo firme gracias a mercados como El Salvador y Estados Unidos, y el surgimiento de Venezuela”.
El empresario añadió que el sector ganadero genera unos 400,000 empleos en el campo, al calcular un promedio de 4 personas por cada una de las casi 100,000 fincas ganaderas que hay en el país, “lo que significa al menos, el 20% del empleo en Nicaragua”, y cree que el 2010 será aún mejor que el 2009, considerando los niveles de exportación alcanzados a mediados de este año.
“Al mes de junio, las exportaciones de carne bovina, más sus despojos comestibles, suman US146.5 millones. Si lo comparamos con igual periodo del 2009, (U$104.3 millones), vemos un 40.4% de incremento en las exportaciones”, calculó.
“Siendo conservadores, pensamos que el crecimiento al final del año, será de entre 20 y 25% para cerrar entre U$288 y U$300 millones, sólo la carne más sus despojos comestibles, y si sumamos U$150 millones en lácteos (quesos, leche fluida, mantequilla), y U$25 millones en ganado en pie, podríamos llegar a U$475 millones”, detalló.
Venezuela y el ‘Plan B’
Una clave para haber logrado esos objetivos –y para imponerse estos nuevos- es la aparición del mercado venezolano, que requiere de inmensas importaciones para abastecer sus mercados en un momento de tirantez política con Colombia, su gran proveedor, lo que les ha obligado a buscar nuevos socios comerciales, entre ellos, Nicaragua.
Pérez explicó que “Venezuela ha sido beneficioso porque ha servido para absorber no sólo la producción nacional, sino una porción de lo que antes se exportaba hacia otros mercados, y nos está comprando a precios razonables, con lo que en poco tiempo se ha convertido en el segundo mercado para Nicaragua, y hay campo para seguir creciendo”.
“En este momento tenemos una cuota de 18,000 toneladas anuales, y creemos que vamos a llenarlas sin dificultad y a renovarlas cuando llegue el momento, pero nos interesa firmar un acuerdo con ellos para poder venderles también leche, pollo, frijoles, etc.”, afirmó.
Pero Venezuela se resiste a firmar un tratado comercial en regla, y Europa sólo ofreció cuotas ínfimas a la región, por lo que los industriales de la carne tienen su ‘Plan B’: “Si Venezuela desaparece para nosotros, ampliaríamos nuestras exportaciones a Estados Unidos”.
En este momento, Nicaragua accede al mercado estadounidense como parte de una cuota de 65,000 toneladas denominada ‘Otros’, donde están los países centroamericanos y del Caribe. Además de eso, Nicaragua recibió de EE. UU., una cuota propia de 10,500 toneladas, que crece en 500 toneladas anuales, desapareciendo a partir del año 15 del CAFTA, para dar paso a un sistema de comercio irrestricto de nuestra carne.
El sector ganadero cree que estará en posibilidad de aprovechar las oportunidades de negocio que representarán esos tres mercados (Estados Unidos, Venezuela, Centro América y Europa), porque esperan que se mantenga el ritmo de crecimiento observado a lo largo de la última década, cuando lo hizo a un promedio ponderado de 18.5%.
Llevar el hato al 1 x 1
Eso se explica porque “la vocación ganadera del país es muy grande, a pesar que sólo el 5% de los créditos van para la ganadería, por lo que el ganadero se autofinancia, y a pesar de eso, somos la principal actividad económica de Nicaragua”.
El abigeato sigue entre los problemas locales a resolver, porque cada res robada significa una pérdida de U$500 a U$600 por animal, (¿y si se le roban 10 animales?) más una sensación de inseguridad en el campo, que es nefasta para hacer negocios.
Por ahora, el sector tiene una cita pendiente con la historia: alcanzar la proporción de 2 a 1 alcanzada en 1978, al comparar el hato ganadero contra la población del país. Aunque todavía faltan algunos años para alcanzar la cantidad de 4.4 millones de reses que había a finales de los años ’70, Pérez opina que la meta es plausible y se puede llevar al 1 x 1, partiendo del hecho que se calcula que hay entre 3.5 a 4 millones de reses en el país.
“No será difícil llegar [a la meta de 5.8 millones, equivalente a la población humana del país], porque la parición y el manejo de animales por hectárea son bajos, de modo que se pueden mejorar sustancialmente, si se hace un buen manejo de finca”.
Pero si hay 100,000 fincas, ¿cómo llegar a 100,000 finqueros para que cada uno haga su parte?
Los mercados los llevarán a eso, porque ha ido mejorando el precio del ganado, y eso es un estímulo para la producción. Si el ganadero ve su finca como una empresa, tratando de reducir sus costos de operación por unidad, eso los llevará a crecer, buscando su rentabilidad por medio del manejo de finca, asistencia técnica, capacitación, trazabilidad, que será necesaria para entrar al mejor mercado del mundo, que es el de la Unión Europea, mercado muy estricto pero que paga muy bien.
Centroamérica ‘brilla’ por su proteccionismo
Mientras Nicaragua logra acceso a la Unión Europea, tiene amplias cuotas para exportar a Estados Unidos y una demanda creciente por parte de Venezuela (además de compras permanentes por parte de México, Puerto Rico, Taiwan, Japón o Vietnam), resulta contradictorio que la región centroamericana ponga tantas trabas a nuestra carne.
Onel Pérez, Presidente de CANICARNE, explica que las razones no son sanitarias, ni referidas al sabor o calidad de la carne, sino que se trata simplemente de “una cuestión comercial, porque nuestra carne es más económica, y en muchos países, como El Salvador, la gente la prefiere por sobre el producto local”, señaló.
De todos modos, uno a uno cada país de la región ha esgrimido excusa tras excusa para impedir –o al menos dificultar- el acceso de la carne nica a sus mercados, comenzando por Guatemala, “que comenzó a causarnos problemas desde el año pasado, y llevamos 5 meses sin poder venderles carne”.
Pérez recordó que a inicios de junio, el titular del MIFIC logró que Guatemala otorgara las certificaciones de nuestros mataderos, después que ese país los inspeccionara en enero, y sólo pudiera presentar observaciones mínimas que fueron satisfechas, en algunos casos, el mismo día.
Aunque los chapines tuvieron que otorgar las certificaciones a nuestras plantas de carne y a las de lácteos, volvieron a la ofensiva ordenando hacer exámenes a la carne al llegar a sus fronteras, lo que es inaceptable, porque en las fronteras no hay condiciones para ello, lo que puede adulterar los resultados, contaminar la carne, incrementa el riesgo de robo, es muy largo (al menos 6 días), y costoso: U$3,000 por contenedor, lo que nos sacaría del mercado.
Guatemala se resiste a aceptar las certificaciones del MAGFOR, que tiene laboratorios reconocidos internacionalmente, y alega que quieren hacer sus propios análisis, a pesar que ni siquiera tiene laboratorios certificados.
Honduras, Costa Rica y Panamá
En el caso de Honduras, el vecino es más directo al argumentar que la carne nica compite con la hondureña, pero eso es inaceptable en una condición de libre mercado, por lo que aplican medidas de orden sanitario, aunque se sabe que es proteccionismo discrecional encubierto.
Los catrachos optaron por promover el consumo de la producción local de carne, lo que les ha servido bien, porque generó una reducción del 27% en las importaciones de carne nicaragüense, y sólo la importan cuando les falta producto.
Con Costa Rica, el problema alcanzó su clímax el 22 de marzo de este año, cuando emitieron una resolución prohibiendo la importación de carne fresca proveniente de Centroamérica, que tuviera más de nueve días de haber sido producida. “Esa decisión no tiene fundamento técnico; es discriminatoria porque cubre sólo al istmo, y afecta sólo a Nicaragua, porque somos el único país (aparte de Costa Rica), que exporta carne a la región”, explicó Pérez.
La vecina del sur también exige trazabilidad por cada corte de cada res, una medida que ellos mismos no están en capacidad de satisfacer. Pérez explicó que la decisión de los nueve días, es porque “ellos saben que no se puede cumplir ese requisito, porque se necesita más tiempo para llenar un contenedor con un determinado corte, (el filete por ejemplo, apenas representa el 2% de la res) debido a hay que esperar que se produzcan los cortes que se necesitan para llenarlo”.
Finalmente, con Panamá perdimos el acceso total sin restricciones de volumen y libre de aranceles que teníamos antes de firmar un TLC con ellos, porque lo que tenemos ahora es una cuota de 1,600 toneladas que debe ser asignada a través de una subasta pública, lo que es engorroso porque la carne incluye 25 a 30 cortes, además que tiende a concentrar la venta en un solo comprador y la compra en un solo vendedor, desestimulando la libre competencia.
Pérez opina que se puede aplicar sanciones comerciales a nuestros vecinos, escogiendo algunos productos (de una lista que propusieron al MIFIC), que no afecten la producción nacional y que sean fácilmente sustituibles por otros productos importados o de manufactura nacional, como las llantas, cigarrillos y cereales, de empresas multinacionales que pueden presionar a sus gobiernos para que busquen un acuerdo, cuanto antes, mejor.

Comentarios
Los unicos que crecen son los Sandinistas con propiedades piñateadas, y con flujo de efectivo constante, de origenes dudosos.
Hay competencia desleal por parte de ellos, y lo que esta sucediendo es un control total por parte de la nueva dictadura y los nuevos ricos,
No pagan impuestos a las alcaldias ,ni a la DGI, solo el pueblo paga,
Y decian que Somoza se habia adueñado de Nicaragua?.. no han visto nada todavía..
Soy un pequeño productor esteliano, actualmente la inseguridad en el campo ha crecido, siendo el abigeato la mayor afectación. La policía ha abandonado ciertos sectores de Estelí y aunque el ejercito ha salido al sector rural desde hace dos semanas la actividad delictiva no hamermado. Realmente como productor estoy desmotivado y desde el año pasado he comenzado a reducir mi hato ganadero y así lo están haciendo otros productores con quienes he conversado ya que según loque se observa esta situación puede agravarse para el próximo año electoral.
Es cierto del esfuerzo que hacemos por mantener nuestras fincas, pero sin financiamiento adecuado,sin un plan de gobierno hacia el sector, que tratede que los mercados favorezcan realmente al productor y no a los intermediarios no veo yo que verdaderamente los productores salgamos beneficiados.
De manera global estoy de acuerdo en el crecimiento del sector es casi parecido al crecimiento de la economía a nivel macro, pero de manera particular creanme que tengo mis razones para festejar estos logros porque sé lo dificil que es mantener nuestras fincas en la situació de abandono que nos encontramos.