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Arrullados por el Ruido
“Encuentro Explosivo”
(Knight & Day)
Dirección: James Mangold
Duración: 1 hora, 49 minutos
Clasificación: * (Mala)
Tenía que llegar a esto. La supremacía de la acción en el cine comercial nos ha llevado al fondo del barril. Seguro, existen peores películas que “Knight & Day”, pero creo que ninguna desprecia con tanto gozo la idea de establacer simples parámetros de credibilidad, congruencia dramática, continuidad, respeto a las leyes de la física…nada de eso importa. Si lo que la gente quiere es acción, es eso lo que tendrán.
Como aún no es comercialmente viable proyectar dos horas de máquinas destruyéndose, se necesitan dos estrellas reconocibles para pretender que la gente conecta emocionalmente con este abstracto amasijo de escenas de destrucción. Cameron Diaz es una chica regular, que se topa en un aeropuerto con un misterioso y sonriente galán. ¡Es Tom Cruise! Literalmente, porque el personaje es vacío. Pero me estoy adelantando…La pareja termina flirteando a bordo de un avión casi desierto. Decidida a la conquista, ella se refresca en el baño, mientras el pelea a muerte con tripulación y pasajeros. ¿Qué demonios pasa? No que importe, realmente, pero el susodicho es un super agente secreto con un dispositivo mucho mas scereto aún y un verdadero ejército de colegas pisándole los talones. Y algunos narcotraficantes. Y más tipos armados. Y en algún momento, una manada de toros.
No hay pecado en que la acción sea gratuita. Véase “North by Northwest” (Alfred Hitchcock, 1959) el clásico en el cual Cary Grant se convierte en presa de una persecución implacable sin razón aparente. Pero el genio de Hitchcock residía en establecer en términos creíbles situaciones inverosímiles, dejar que la personalidad de las estrellas floreciera entre las confrontaciones, y plantar un gracioso subtexto sobre las relaciones entre hombres y mujeres. Si hay un subtexto aquí, tiene que ver con la imperiosa necesidad de restaurar el estatus de estrella de Tom Cruise, después de su lunático proselitismo a favor del culto de la Cientología.
Mientras Tom pontificaba, Matt Damon conquistaba el nicho del hombre vacío. En la trilogía de Jason Bourne e incluso en “The Good Sheperd” (Robert Deniro, 2006), Damon infundía humanidad en anti-héroes cuya capacidad de vivir había sido extirparda por las demandas de su violenta labor. El actor convertía la recuperación de la identidad – o la realización de que estaba irremediablemente perdida – en un genuino espectáculo. Aquí, Cruise no puede superar la vacuidad del personaje y el proyecto. Lo atrapa como un agujero negro. Cameron Díaz tiene más suerte. Su tenaz empeño en habitar su sombra de personaje hace que el tercio inicial de la película sea tolerable. Pero a medida que pasa el tiempo, se vuelve insuficiente.
En el pasado, el director James Mangold ha sido un eficiente artesano. Quizás su mejor momento es “Walk the Line”(2005), bio filme sobre el cantante Johnny Cash. Aquí, Mangold solo atina a orquestar un repetitivo derby de demolición. Cuando la anti-trama quiere moverse, digamos de las calles de Nueva York a una isleta tropical, se ahorra justificaciónes, drogan al personaje con el punto de vista designado y lo siguen con una toma artificiosa donde la oscuridad envuelve al adormecido y retazos de luz. Es un truco ingenioso y cínico en parte iguales. No hace falta, si igual la película es tan aleatoria. Ver “Knight & Day” tiene un efecto similar. Es el somnífero más ruidoso del mundo.


2.El Gueguense Antonio
21/7/2010 14:54
Nada tiene que ver "Twilight" con “Knight & Day”... en lo absoluto, de no ser por la linea de tres letras de la vulturi con la muchacha recién-vampirizada... Además, el artículo dice la verdad.
Por favor. Más respeto al arte del ocio...
1.Dolores
21/7/2010 11:46