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Pérdidas valoradas en unos US$7 millones

Plagas y clima merman cosecha de arroz

* Mayores daños fueron en Malacatoya, El Jicaral y Sébaco.
* Productores lanzan SOS a la banca y a la Superintendencia.

Iván Olivares | 27/6/2010

Productores de Malacatoya, El Jicaral y Sébaco perdieron cerca de 7,000 manzanas de arroz, valoradas en unos U$7 millones, por lo que el sector lanzó un llamado a la banca nacional, así como a la Superintendencia de Bancos, para que flexibilicen las reglas, y permitan renegociar las deudas de los afectados.

“El chinche fue una plaga muy agresiva este año, al combinarse el problema de El Niño (escasez de precipitaciones), con unas lluvias tempranas, unido a la humedad propia de las cercanías del Cocibolca, lo que propició una explosión muy fuerte de la plaga del chinche, que habíamos tenido controlada”, explicó el productor Fernando Mansell, Gerente General de Mansell y Compañía, y ex presidente de la Asociación Nacional de Arroceros, (ANAR).

La cereza de ese nefasto coctel fue la fecha elegida para hacer las siembras pues “aunque el momento de la siembra es importante, a veces, algunos productores siembran antes para buscar mayores niveles de crecimiento, y en ese caso, si se combina con las condiciones favorables para el desarrollo de la plaga, ocurre lo que paso en esta siembra con el chinche”, ilustró.

El daño sufrido por el sector los ha llevado a pedir flexibilidad a la banca, en particular a Bancentro, a quien identifican como su primer proveedor de recursos.

“Hemos llamado a la reflexión a nuestros socios, pero también al sector financiero -porque el arroz es un rubro que se ha mostrado muy estable en el tiempo- para que esto se vea como un caso muy específico, y le ayuden a estos productores que sufrieron un daño muy serio, lo que es fácilmente verificable”, añadió.

Mansell dijo que además de pedir “que se vea caso por caso”, también gestionarán ante la SIB para que “permita excepciones en el tema de las reservas que deben hacerse por Ley cuando se aprueba la reestructuración de un crédito, porque todo eso va en contra de promover soluciones a la crisis, aprobando alguna salida por caso de fuerza mayor, que le permita a la banca reestructurar los créditos sin penalizarlos”.

En la parte que le corresponde, Carlos Briceño, Gerente General de BANCENTRO, recordó que “siempre apoyamos a los productores, sea que se vean afectados por el clima o las plagas. Ya lo hicimos con el café cuando cayeron los precios internacionales, negociando con ellos reestructuraciones a largo plazo. Los apoyamos en los buenos y en los malos tiempos, y estamos abiertos a negociar sus necesidades, incluyendo las de financiamiento”.

Dotación asegurada

Aunque los daños a la producción en los tres municipios señalados representan una pérdida cercana a los 300,000 quintales, ni Mansell, ni Danilo Cortez, Secretario Ejecutivo de ANAR, temen porque ello vaya a causar desabastecimiento en el país, que consume unos 6.4 millones de quintales al año.

“Hemos venido con un crecimiento sostenido los últimos 4 a 5 años, con una tendencia muy acelerada en los últimos 3, porque cuando se dijo que los altos precios de los comodities nos dejarían en una situación muy difícil, se hizo una inversión enorme en maquinaria para impulsar un desarrollo agrícola más acelerado, con un verdadero aporte de la banca, el gobierno y el sector privado”, detalló Mansell.

Eso ha permitido que la producción nacional sea capaz de proveer el 75% del consumo nacional, que Cortez calcula en 6.4 millones de quintales, al elevarse el consumo per cápita a 116 libras por persona al año (eran 65 libras hace 10 años), por un total de 5.5 millones de habitantes. El Ejecutivo de ANAR precisó que la producción esperada para este año es de 4.8 a 5 millones de quintales, “aunque el MAGFOR calcula que serán 5.3 millones”, añadió.

“Lo más importante es que estamos cubriendo el crecimiento de la población, lo que demanda mayores disponibilidades de arroz. Creemos que mantener el ritmo de crecimiento del 2% al 3% es sostenible, y esa debería ser la meta mínima para que no crezcan las importaciones, y para que el crecimiento poblacional sea cubierto con el crecimiento de la producción nacional”, insistió Mansell.

Contando pérdidas 

Aunque la mayor parte de los daños se reportaron en Malacatoya por efecto del chinche, los productores de El Jicaral, perdieron una 800 hectáreas (unos U$800,000) “por limitaciones en la disponibilidad de agua proveniente de la presa de Santa Bárbara”, y en Sébaco, “porque El Niño se volvió Niña, y la gente que estaba cosechando sufrió los efectos de las tormentas”, afectando entre los tres casos, a productores grandes, medianos y pequeños.

En Malacatoya y la cercana zona del Timal es donde hubo mayores afectaciones: los daños se catalogan como “severos” en unas 6,000 de las 16,000 manzanas que se siembran ahí; “donde lo normal es aplicar 3 a 4 veces, hubo productores que aplicaron 16 a 17 veces, reportando rendimientos inferiores en 40% a lo tradicional”, detalló Mansell, lo que representó pérdidas por U$4 a U$5 millones.

Las opciones a futuro, además de respetar la fecha de siembra, pasan por hablar “con el INTA y el MAGFOR, para hacer un manejo integral contra el chinche”.

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