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Crítica de 'El Vuelo'

Aterrizaje Forzoso

El mayor de ellos es el asombroso trabajo de Washington. No ganará el Óscar para el cual ha sido nominado.

Juan Carlos Ampié | 9/2/2013
@juancarlosampie

Whip Whitaker (Denzel Washington) despierta en un hotelucho económico. Alrededor de la cama están las botellas vacías que delatan una noche de farra. A su lado, una muchacha cuyo rostro nunca logramos ver. Consume una raya de cocaina para “sacudirse” la resaca. Recibe una llamada furibunda de su ex-esposa y se viste atropelladamente. La próxima vez que lo vemos, está abordando un avión repleto de pasajeros. Viste de uniforme. El es el piloto. El vuelo será una experiencia fatídica.

 Los grandes giros de trama de “El Vuelo” quedaron comprometidos desde que se exhibieron las escenas promocionales, pero es admirable la manera en que el guión de John Gatis administra la información y dispensa sorpresas grandes y pequeñas. Estamos constantemente re-evaluando nuestra percepción de los personajes basado en cada momento que pasa. Así se construye el vívido retrato de un hombre sucumbiendo al alcoholismo, en el centro de un drama de procedimiento legal. A pesar de su estado de intoxicación, la pericia de Whitaker salva la vida de la mayoría de los pasajeros, pero no de todos. Ante cualquier accidente, los protocolos de seguridad imponen una investigación que incluye muestras de sangre de la tripulación. Adivinen que encuentran.

En los días que anteceden a la audiencia, Whip desciende hasta tocar fondo. Lo vemos hostilizando a su familia, decepcionando a sus amigos, negando vehemente su problema, prometiendo que no beberá sólo para hacerlo con abandono y furia. La petulancia natural de Washington calza como un guante en la psiquis del adicto. Véalo manipulando emocionalmente a una sobreviviente para que no declare en su contra; o azuzando la co-dependencia en Nicole (Kelly Reilly) la frágil muchacha, drogadicta en recuperación, que trata de convencerlo de buscar ayuda. El héroe se revela como monstruo, cuando la enfermedad muestra su peor cara.

 La investigación y el descenso en picada de Whip son los ejes dramáticos que la película retuerce continuamente. A ratos, la película patina peligrosamente cerca de la glamorización de la adicción. Simpático como es, John Goodman planea con el estereotipo del habilitador bonachón. Y la idea de que el genio estratégico de Whip se deriva de sus excesos parece tomar raíz. Esta es, sin embargo, la clave de la genialidad de la película. Lleva al espectador de la mano a través del proceso  mental del adicto. Planta los mitos y las excusas sólo para arrancarlos de raíz.

 Robert Zemeckis construye una de las más aterradoras secuencias de desastre aéreo que he visto en el cine. Es muy efectivo a la hora de extraer la esencia de sus actores. La tersa interpretación del siempre confiable Don Cheadle es un genuino placer. Bruce Greenwood es sólido como el clásico aliado al borde de la decepción. Reilly es pura, trémula perfección. Puede sentir toda la vulnerabilidad que trata de aplacar con drogas. La mayor parte del tiempo, el director controla el material virtuosamente. Esta purgándonos de la codependencia – la estrella, después de todo, es el receptáculo de nuestra simpatía. Nos convierte en el pariente enfermo por asociación. Pero su película evita caer en el didacticismo moralista. Corre como un thriller. La toma estática de una botella reposando sobre un mostrador resulta ser el pináculo de suspenso del año.

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Lástima que la mano pesada del realizador de “Forrest Gump” se manifiesta a la hora de retratar a los personajes marginales. Los tipejos del bajo mundo que merodean alrededor de Nicole son caricaturescos. Pertenecen a una película peor. También es culpable de usar claves musicales criminalmente obvias. “Feelin' Alright” de Joe Cocker imprime ironía con “I” mayúscula en una escena de degradación. El “cover” que Cowboy Junkies hizo de “Sweet Jane”, la canción original de Velvet Underground; y “Under the Bridge” de Red Hot Chilli Peppers para escenas de auto-destructivo consumo de drogas. ¿De plano? Oh, si. Al igual que su mentor Spielberg, Zemeckis se resiste a terminar su película cuando ya dijo todo lo que tenía que decir. La tiranía del espectador ideal que busca consuelo y retribución extendiendo el metraje más allá de lo necesario.

Pero estos problemas son quejas menores ante los aciertos de este “Vuelo”. El mayor de ellos es el asombroso trabajo de Washington. No ganará el Óscar para el cual ha sido nominado, pero le queda el consuelo de haber brindado la mejor actuación de su carrera. Demasiadas películas celebran el abuso de sustancias – la serie “¿Que pasó Ayer?”, por ejemplo -. En un país donde el consumo de alcohol es el deporte nacional y la ebriedad se trata como eximente y no agravante de culpa - “es que andaba con sus traguitos” -, esta película es como una necesaria intervención disfrazada de entretenimiento. Funciona en ambos papeles.

“El Vuelo”

(Flight)

Dirección: Robert Zemeckis

Duración: 2 horas, 18 minutos aprox.

Clasificación: * * * (Buena)

Comentarios

3
nicoya

Al final este se convierte en un Tom Cruise, siempre la misma paja, la misma actuacion... siempre caen en el histrionismo. Yo ya no me la trago.

2
Rene

La mejor actuación de su carrera? Ese hombre tiene todos los méritos de un ACTOR, simplemente espectacular, una película con el, tiene selló de calidad. Esta película la recomiendo, de lo mejorcito que ha llegado a las salas de cine últimamente.

1
Medinanic

Siempre he sido un fanático de la actuación de Washington, pero ante esta reseña he quedado mas que convencido de ver esta película, claro, tendré que esperar unos días más y tal vez la estrenan en León en Plaza Siglo Nuevo el jueves. Espero esta situación de espera para ver buenas películas cambie con las salas de cine que se abrirán en Chinandega en Centroplaza.

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