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Lo mejor del cine en el cine en 2014

Siempre he creído que el cine es mejor cuando se ve en la pantalla grande de un teatro. Pero la industria me la pone difícil, ignorando películas notables y dejando que la experiencia teatral se degrade por unos dólares más

Juan Carlos Ampié | 20/12/2014
@juancarlosampie

 El fin del año siempre es agridulce. Los caprichos del negocio de la distribución y la modestia del mercado que habitamos dejan fuera del circuito teatral a toda película que no lleva detrás el músculo comercial del Hollywood, y a veces, incluso, a algunas que si lo llevan. Premios, estrellas y popularidad reconocible ya no garantizan un estreno local. Véase el caso de “Grand Budapest Hotel”, la última película de Wes Anderson. Ampliamente aclamada como obra cumbre en la carrera de este director, se convirtió en un éxito de taquilla global, con alrededor de 180 millones de dólares en venta de boletos alrededor del mundo. Su extenso reparto incluye a estrellas como Ralph Fiennes, Tilda Swinton, Harvey Keitel y Bill Murray. Nada de eso la avala como un filme viable para Nicaragua. Ahora está en línea para varias nominaciones al Óscar, por anunciarse en enero 2015. Si la quiere ver, está disponible en el servicio Pague por Evento de Claro. O con su pirata más cercano.

 En realidad, lo que pasa aquí sucede a escala global. “La Inmigrante”, hermosa película de James Gray, fue tratada como leprosa por the Weinstein Group, a pesar de contar con la ganadora del Óscar Marion Cotillard, y sustancial apoyo de Joaquin Phoenix y Jeremy Renner. Apenas tuvo un estreno en el circuito independiente de Estados Unidos. Así, una pieza magistral de entretenimiento popular es convertida en producto de boutique.

 Por eso es difícil para mí compilar una lista de las mejores películas del año. Títulos que merecen estar en esta lista simplemente no pasan por el canal oficial de la exhibición teatral. No puedo asumir que el lector puede recurrir fácilmente a las tiendas en línea y servicios de streaming que uso. El cine local es todavía, para bien y para mal, una especie de plaza pública a la cual todos tenemos acceso.  Pero ceñirse a los estrenos oficiales deja fuera experiencias brillantes como “Locke”, el  tour de force de Tom Hardy que puede ver ya en su casa si está suscrito a Netflix.

Siempre he creído que el cine es mejor cuando se ve en la pantalla grande de un teatro. Pero la industria me la pone difícil, ignorando películas notables y dejando que la experiencia teatral se degrade por unos dólares más. Quizás Interestelar estaría en esta lista, pero mi experiencia de la película quedó arruinada cuando el cine admitió en la sala a una inquieta niña de cuatro años...en una tanda de las 9:00 pm. El nuevo cine latino que “diversifica” la cartelera está representado por rancias producciones comerciales como “Cásese quien Pueda” y “Fachon Models”. Súmele a eso un público cada vez más ávido de hacer de todo menos ver la película frente a sus ojos: hablar por teléfono, chatear en un dispositivo que brilla como faro en la oscuridad, y parlotear a lo largo de toda una proyección. La película, en vez de ser el evento principal, es ruido de fondo. A veces dan ganas de salir corriendo hacia el pirata más cercano.

 En este nuevo orden, la felicidad es un teatro casero con una conexión de internet bien rápida. Aun así, he logrado compilar una lista de 10 películas notables que pasaron por el cine de verdad. Las más atrevidas entraron por la vía de festivales, pero la bete noire de Hollywood tiene suficientes signos de vitalidad. Quedo felizmente sorprendido de como los mejores cineastas de la industria están dispuestos a explorar las luces y sombra de la condición humana, aun trabajando en productos atractivos al público masivo. Los títulos van en orden alfabético. Si no los has visto, ¿qué estás esperando?

  1. 12 Años de Esclavitud (12 Years a Slave): bella y aterradora en partes iguales, esta es una dramatización de las memorias de Solomon Northup, hombre negro libre secuestrado y vendido como esclavo en el sur de EEUU en 1841. Encarnado por el soberbio actor británico Chiwetel Ejiofor, Solomon es sometido a torturas infernales, mientras nos sirve de guía en una narrativa episódica donde atestiguamos el martirio de varios personajes. Quizás el más indeleble sea la trágica Patsey (Lupita Nyong'o), sujeto de la obsesión sexual de su amo, un escalofriante Michael Fassbender. Olvídese de “Raíces”. La brutalidad de la esclavitud jamás ha sido llevada a la pantalla con tanta contundencia. Y el arte del director Steve McQueen reside en conjurar imágenes que no le dejan cerrar los ojos ante lo peor. En un cierre de año plagado de noticias de sobre racismo y violencia policial, resulta imposible etiquetar esta denuncia como una mirada al pasado.

  2. El Acto de Matar (The Act of Killing): en Indonesia, el documentalista Joshua Oppenheimer buscó a unos cuantos sicarios del brutal régimen de Suharto, que viven como héroes en el gobierno mono-partidario de la organización paramilitar Parmuda Pancasila. Al darles la oportunidad de recrear sus “hazañas” frente a la cámara, Oppenheimer conjura la historia frente a nuestros ojos, filtrada a través de la auto-complacencia de los criminales. Las imágenes son surrealistas, un kitsch siniestro que termina empujando a los asesinos hacia la conciencia. La película rompe todos los esquemas del cine documental. El trabajo de cámara es cortesía de Carlos Arango, director de fotografía colombo-nicaraguense. Enhorabuena al Festival de Cine Centro e Iberoamericano de ANCI por programarla. 

  3. Balada de un Hombre Común (Inside Llewyn Davis): mi favorita de esta lista. Los hermanos Joel y Ethan Coen crean una cápsula temporal sobre la escena folk en el Nueva York pre-Bob Dylan, que adquiere dimensión mítica mientras explora la agonía y el éxtasis de vivir para hacer arte. Con énfasis en la agonía. Oscar Issacs es un trovador que no está dispuesto a hacer concesiones al mercado o al público, aunque eso le cueste una carrera. Amo esta película. La ví tres veces en el cine, y tengo el blu ray en mi estante. Pero sepa que extraños y conocidos me reclaman por habérselas recomendado. Si busca “American Idol”, está en el show incorrecto.

  4. Buenos Vecinos (Neighbors): la comedia vulgar puede ser un arte también, a como muestra esta película de Nicholas Stoller. Seth Rogen y Rose Byrne son una pareja de “jóvenes adultos”, recién convertidos en padres, que tratan infructuosamente de resistir los cantos de sirena de la fraternidad universitaria que se muda al lado de ellos. El anhelo por la juventud perdida los conduce a una relación psicótica con Zach Effron, encarnado un ideal masculino que usa su sonrisa y sus músculos para distraer del vacío en su mirada. Los peligros del síndrome de Peter Pan le dan peso emocional a las bromas.

  5. Desaparecida (Gone Girl): la nueva película de David Fincher, basada en el best-seller de Gillian Flynn, comienza como un filme de suspenso hitchockiano, para convertirse a través de sus vertiginosos giros en una sátira de la institución matrimonial, en medio de la malsana confluencia del narcisismo digital y el amarillismo de los medios. Rosamund Pike es una rubia de la talla de Grace Kelly, Kim Novak y Tippy Hedren; y da la actuación del año como la esposa desaparecida. Ben Affleck nació para interpretar a su sospechoso esposo, un golden boy echado a perder. Ojalá la Academia los reconozca, así como al sólido reparto que incluye a Carrie Coon y Kim Dickens.

  6. Ella (Her): profética comedia sobre el amor en la era de la hiper-virtualidad. Joaquin Phoenix es un hombre solitario, enamorado del nuevo sistema operativo de su dispositivo móvil. No lo culpo. Habla con la seductora voz de Scarlett Johansson. El aislamiento de la vida moderna y las trampas de la ilusión romántica brillan en la pantalla, sin juzgar a los personajes ni ofrecerlos como objeto de escarnio. A pesar de su facilidad con la tecnología, el director Spike Jonze se delata como un humanista.

  7. Al Filo del Mañana (Edge of Tomorrow): la mejor película de acción del año. Tom Cruise es un relacionista público rastrero convertido en guerrero a la fuerza, atrapado en un anillo de moebius existencial. Castigado como soldado, muere y re encarna una y otra vez, hasta convertirse en mejor ser humano bajo el fuego de una invasión extraterrestre. Es “El Día de la Marmota”, chapado en metal pesado.

  8. Jazmín Azul (Blue Jasmine): la respuesta de Woody Allen a la debacle financiera de EEUU disfrazada de homenaje a “Un Tranvía Llamado Deseo”. Cate Blanchett es la Blanche Dubois de Wall Street, viendo como su mundo se viene abajo cuando su esposo es apresado por promover una millonaria estafa de pirámide. El sistema de valores asentado en la ambición desmedida recibe una tunda, en esta fábula cautelar que advierte sobre el peligro de fundir la identidad propia con lo material.

  9. El Lobo de Wall Street (The Wolf of Wall Street): Martin Scorsese filma con la energía de un jovenzuelo esta comedia negra, que bien podría programar en una proyección doble con “Blue Jasmine”. Basada en las memorias del Jordan Belfort, el artífice de una de las mayores estafas en la historia de Wall Street, la película asume el punto de vista del protagonista, descubriendo la bancarrota moral detrás de la búsqueda de lucro por encima de todo. Sepa también que es hilarante. Leonardo de Caprio tiene una escena del calibre de Buster Keaton y Chaplin, y otra de Orson Wells. Y si cree que estas son patologías exclusivas del “capitalismo salvaje” de los EEUU, tengo unas acciones del Canal Interoceánico de Nicaragua para venderle, a buen precio.

  10. Princesas Rojas: la cineasta costarricense Laura Astorga presenta una valiente película auto-biográfica, informada en sus experiencias como hija de una pareja de guerrilleros ticos luchando por el sandinismo de los 80s. El ideal revolucionario suele aplastar millones de dramas personales por un pretendido “bien común”, y el culto al martirio anula el sacrificio de los sobrevivientes. El espejo que Astorga levanta nos permite leer entre líneas. Las niñas que no comprenden el pulso de la historia pagan la factura de la ideología de los padres. La película ofrece las mejores actuaciones infantiles del año. Gracias al Festival Ícaro por programarla.

Además, el cine nacional ganó terreno. Camilo de Castro sorprendió con el éxito de taquilla de “El Canto de Bosawas”; Florence Jaguey retó las expectativas que sembró “La Yuma” con “La Pantalla Desnuda”; “Lubaraun”, de Maria José Álvarez y Martha Clarisa Hernández, extendió su constante investigación de las comunidades de nuestra Costa Caribe; Rebeca Arcia debutó con el documental “Miskitu”; Tomás Arce presentó “Si Buscabas”, un documental sobre el Dúo Guardabarranco. Y para cerrar con broche de oro, Gabriel Serra se encuentra en la lista corta para las nominación a un Óscar de la Academia por “La Parka”, en la categoría de Mejor Cortometraje Documental. El relevo de la Generación INCINE ha llegado.

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