Confidencial » Arte y Ocio » Leer artículo

Depredador Genuino

La película posee un particular sentido de emergencia para el público nicaragüense. La balas no silban sobre nuestras cabezas, pero el atropellado proyecto del Canal Interoceánico promete un desastre ecológico

Juan Carlos Ampié | 29/11/2014
@juancarlosampie

En medio de su ambiciosa estrategia para posicionarse como un estudio virtual, capaz de rivalizar a los gigantes de Hollywood, Netflix rompió fuegos el año pasado como productor y distribuidor de documentales. Su primera avanzada fue “The Square” (Jehane Noujaim, Kraim Amer 2013). La vívida autopsia del levantamiento de la “primavera árabe” en Egipto llegó a conquistar una nominación al Óscar a Mejor Largometraje Documental. Este año, Netflix vuelve a estar en la conversación de la Academia con “Virunga”, una conmovedora mirada a la lucha de poder alrededor de la reserva ubicada en el corazón del Congo, último refugio de los gorilas de montaña. La película ya ganó una nominación en los premios Indie Spirit a lo mejor del cine independiente. Su certera mezcla de antropología, activismo ambiental y periodismo de investigación la convierten en una propuesta indispensable para cinéfilos.

Dos funerales marcan el inicio de la película. En el primero, sepultan a un guarda parque asesinado por los cazadores furtivos que diezman la población de animales protegidos en  la reserva. El segundo, es el entierro de un gorila adulto, tan grande que debe ser acarreado por una decena de personas, llevando en sus hombros una improvisada camilla construida con troncos de bambú. En ambas procesiones, escuchamos el mismo canto fúnebre. La inclusión de ambos eventos sugiere de manera emocional la ideología de la película: hombres y animales merecen el mismo respeto. Eso es cada vez más escaso en la República Democrática del Congo. Von Eisiedel no es tan inocente como para suponer que esto sucede en un vacío. Un conciso pero efectivo montaje de imágenes históricas nos lleva a la repartición de Africa entre colonias bajo control de países europeo, hasta la volátil modernidad, donde los paramilitares de M23 asedian a un gobierno cada vez más débil.

El conflicto se humaniza a través de cuatro personajes: Rodrigue Katembo, un ex niño-soldado convertido en vigilante de Virunga; André Bauma, cuidador de 3 gorilas huérfanos en el orfanato del parque; Mélanie Gouby, periodista francesa que registra el conflicto del Congo como corresponsal de guerra; y Emmanuel De Merode, el sereno Jefe de Guarda Parques que parece no perder la calma ni siquiera en situaciones de vida y muerte. Las ironías del mundo post-colonial se manifiestan cuando un ejecutivo de Soco se queja porque De Merode no colabora con ellos, y usa sus influencias como “miembro de la familia real belga” (!) para entorpecer el trabajo de la petrolera. Un hombre blanco se juega la vida al lado de hombres negros por el futuro del Congo.

Además de la pobreza, la inestabilidad política y la depredación de los cazadores furtivos, Virunga enfrenta una amenaza mayor. El gobierno entrega una concesión de exploración minera a la empresa británica Soco, que se extiende por toda la reserva. Con típico afán emprendedor, pronto los ejecutivos cubren todas sus bases: compran al ejército para que este a su vez corrompa a los guarda parques con sobornos; y con la otra mano, negocian con los paramilitares para que protejan sus operaciones. Bajo el fuego cruzado del conflicto, la población no puede más que correr por su vida. Al menos, un puñado de personas, oponen resistencia en sus respectivas trincheras. La periodista Gouby logra grabar con cámara escondida a funcionarios que lamentan la caída del colonialismo, mientras transan con mercenarios y funcionarios ávidos de dinero. Su gesto es tan heroico como el de Bauma. Mientras la gente huye del avance de M23, él se queda a reconfortar a sus gorilas. “Virunga” no sienta a su lado, escuchando las bombas cada vez más cerca. La belleza del paisaje contrasta con lo desesperado de la situación.

Creo que la película posee un particular sentido de emergencia para el público nicaragüense. La balas no silban sobre nuestras cabezas, pero el atropellado proyecto del Canal Interoceánico promete un desastre ecológico de magnitud similar a la destrucción de “Virunga”. Este poderoso documental nos obliga a vernos en un espejo implacable. Las preguntas que nos plantea son de urgente respuesta. ¿Es esto realmente lo que queremos para Nicaragua? Cuando un gobierno que se precia de ser revolucionario habla con el lenguaje de una transnacional depredadora, es hora de preocuparse.

* “VIRUNGA” está disponible para streaming en Netflix

 

“Virunga”

Dirección: Orlando von Eisiedel

Duración: 1 hora, 40 minutos aprox.

Clasificación: * * * * (Muy Buena)

 

Más en: Arte y Ocio

Otros artículos del mismo autor