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Una nueva generación de emprendedores se abre paso en un mercado pequeño

El reto de innovar en Nicaragua

La tozudez caracteriza a los creadores de Nica Bird, MapaNica.net y QsCode, tres iniciativas innovadoras 100% nicaragüenses. “Nicaragua es una oportunidad. Es un mercado virgen que apenas está iniciando y nosotros queremos ser parte de eso”, afirman

Cinthia Membreño | 24/5/2014
@LaMembrete

Nica Bird, MapaNica.net y QsCode son tres iniciativas que demuestran la competitividad tecnológica de nuestro país. A pesar de que sólo el 13% de la población tiene acceso a Internet, un grupo de emprendedores ve a Nicaragua como un mercado virgen en donde tienen la oportunidad de experimentar, fallar y volver a crear. El camino no ha estado exento de obstáculos, pero siguen perseverando. Estos chavalos contaron a Confidencial.com.ni en qué consisten sus proyectos y hacia dónde se dirigen con ellos. A continuación, sus historias. 

“Nicaragua es una oportunidad”

Nica Bird es prueba viva de que la fusión de talentos tiene buenos resultados. Esta aplicación, que consiste en un juego móvil inspirado en otros como Clumsy Birds o Flappy Birds, fue desarrollada por dos empresas nacionales: Ninfus Design Studio y Nicaragua Binary. La primera se especializa en diseño y animación. La segunda, en producción y comercialización de software. Un equipo multidisciplinario de siete jóvenes está detrás de esta iniciativa, que ha tenido más éxito del que sus creadores jamás imaginaron.

En sólo tres semanas, Nica Bird consiguió más de siete mil descargas en Google Play y iTunes, y se colocó entre las favoritas para usuarios de smartphones dentro de Nicaragua. ¿Cuál es el secreto de su éxito? Tomar el modelo de un producto foráneo y nacionalizarlo, innovando en el proceso creativo. Por ello, el protagonista de esta aplicación es un simpático guardabarranco y los escenarios de la competencia son los paisajes de nuestro país. La cereza del pastel es que la música de fondo también es nicaragüense.

Marlon Hudson, fundador de Ninfus, explica que la iniciativa nació una tarde en la que todo el equipo jugaba Clumsy Birds. Uno de ellos bromeó con la posibilidad de crear un juego que tuviera un zopilote o un guardabarranco, y lo siguiente que supieron fue que tenían el prototipo de Nica Bird en menos de seis días. La aplicación estaba funcionando después de dos semanas y al poco tiempo ya la estaban publicando gratuitamente.

Los co-creadores indican que un 85% de los usuarios corresponde a Nicaragua, y un 15% a extranjeros. Entre los países que más los descargan figuran Estados Unidos, Costa Rica, España, México, Honduras, Canadá y Guatemala. Pero en Apple también han registrado naciones más lejanas como Nigeria. Ambos jóvenes asumen que esto se debe a la gran aceptación que el juego ha tenido en las listas de aplicaciones gratuitas, que los ha posicionado de alguna manera a nivel internacional.

Según Marcos Ortega, fundador de Nicaragua Binary, dicho éxito también responde a una filosofía empresarial. “Uno fácilmente podría decir que aquí no se puede hacer mucho porque no hay mercado o recursos. Para nosotros es diferente, Nicaragua es una oportunidad. Es un mercado virgen que apenas está iniciando y nosotros queremos ser parte de eso (...) Con nuestras habilidades podríamos emigrar a otros países, pero seríamos parte del montón. Aquí podemos aportar un poco a la patria”, afirma.

Un “geek” que promueve proyectos sociales


En un mundo lleno de formalismos, el ambiente laboral de Félix Delattre podría resultar un tanto bohemio. Este alemán de 29 años, un activista cibernético empedernido y desarrollador web, trabaja en el primer espacio de co-working de Managua, un lugar en donde “freelancers”, emprendedores e innovadores crean proyectos individuales o colectivos.

Sea en su oficina o en foros gratuitos, este “geek” promueve el empoderamiento de la tecnología. Delattre considera que el usuario debería aprender a utilizarla para generar cambios reales. “La tecnología debería estar a la mano de la gente, para hacer algo que no engañe, para crecer con ella. Ese es el verdadero empoderamiento, no consumirla sólo porque viene de fuera y es bonita, sino tener la posibilidad de usarla para hacer un cambio a nivel personal, nacional o regional”, afirma.

Desde que se afincó en Nicaragua, Félix ha desarrollado iniciativas en pro de la comunidad. MapaNica.net es un ambicioso proyecto que pretende “mapear” nuestro país en su totalidad y que ha contado con más de 400 colaboradores espontáneos. Para ello, grupos de jóvenes salen a las calles con GPS en mano, recolectan información sobre las rutas de buses que recorren Managua y ponen los datos a disposición del público a través de Open Street Map. La diferencia con Google Maps es que éstos pueden ser actualizados, modificados e incluso impresos por quien quiera, sin ningún costo.

“Hay muchos más mapas (a disposición del público) que hace quince años. (Elaborar mapas en plataformas digitales) es algo que se está aprendiendo informalmente en el país. Y al ver que es algo colaborativo, la gente no está aprendiendo algo de manera unidireccional, sino que se está empoderando de su propia información, un proceso del que también aprende, en lugar de recibir la tecnología y decir: ah, esto es producto de un ingeniero de afuera, entonces debe ser bueno”, expresa.

El joven alemán también explica que aunque su trabajo oficial consiste en el desarrollo web, le gusta organizar talleres y charlas gratuitas. Con éstas concientiza a la población sobre temas de actualidad, como la importancia del uso del Internet de una manera segura y anónima, en una era en la que la vigilancia gubernamental y el espionaje son cada vez más frecuentes.

Un app en busca de clientes


Hace seis años, cuando en el mercado no abundaban las aplicaciones, Eduardo Somarriba tuvo una idea innovadora: ¿Qué tal si pudiéramos compartir mensajes a través del sonido? Así como lo escucha. Usted podría encender la televisión o la radio, acercar su smartphone al aparato y obtener un enlace que contenga información adicional sobre un producto, un personaje público o una noticia que estén transmitiendo en tiempo real.

Pero para materializar esa idea, era necesario que Eduardo- un ingeniero civil apasionado por brindar soluciones a problemas cotidianos- se topara con un programador que pudiera desarrollar un sistema de códigos sofisticado que lograra su cometido. La idea era hacer que los medios de comunicación masiva fueran más atractivos para los clientes y el público en general. O en cualquier caso, estar a la altura de la instantaneidad del mundo actual.

El proyecto se congeló un poco hasta que conoció al costarricense José Enrique Bolaños, con quien posteriormente se asoció para crear aplicaciones QsCode (Quick Sound Code ó Código de Sonido Rápido, en español). Juntos crearon un primer prototipo que ofrecieron a empresas de marketing y grandes medios como CNN, pero se toparon con una dura realidad: Centroamérica, una región que aún tiene una baja penetración de Internet y un mercado reducido para smartphones, no estaba precisamente lista para ellos.

Lo irónico vino después. Eduardo se enteró de que unos jóvenes ingleses habían conseguido una patente para transmitir información a través de sonidos emitidos por celulares, un sistema muy similar al que él había concebido con su socio. “Lo que me dio risa de la noticia es que estaban sorprendidos porque se había creado este tipo de tecnología en un lugar que no era Sillicon Valley. Y yo dije: no puede ser. Aquí hemos estado tratando de contactar a CNN desde hace rato (para mostrarles el proyecto) y nadie nos paró bola”, lamenta el joven.

Después de seguir intentando vender el concepto de su producto, de numerosas negociaciones con empresas de telefonía celular que han quedado estancadas y de enterarse de que existen otras dos aplicaciones similares a la suya que han sido lanzadas en países del primer mundo, Eduardo no se rinde. En lugar de abandonar su proyecto, piensa modificarlo para hacerlo todavía más masivo. Él pretende que su aplicación funcione sin Internet, para que ésta no se limite a un grupo específico.

Este ingeniero civil, que también cuenta con una maestría en administración de empresas, cree que en Nicaragua no sólo es difícil innovar por el acceso limitado a la tecnología, la escasez de recursos o el personal capacitado, sino por el tamaño del mercado. “Son muy pocas las cosas que pueden ser rentables aquí, pero nosotros creemos que si damos una solución para el país podría replicarse en otros países latinoamericanos. Si logramos hacer que la aplicación funcione sin Internet, podría ser útil para toda la región”, concluye Eduardo, esperanzado. 

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