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Indignación en Chichigalpa tras sangrienta represión policial

"Fue una masacre, nos tiraron a matar"

En el velatorio de ex trabajador del ISA, asesinado por la Policía, echaron al secretario político del FSLN con el grito de “¡asesinos!”. Centenares de ex cañeros con los días contados por grave epidemia IRC demandan respuesta

Carlos Salinas Maldonado | 20/1/2014
@CSMaldonado

I. La bala

José Daniel Espinoza Soto señala el lugar exacto, ubicado a ciento cincuenta metros de la aguja que marca la entrada del Ingenio San Antonio (ISA), donde una bala de la policía mató a su compañero de lucha: Juan de Dios Cortés, de 48 años, que cayó herido de muerte el sábado en la noche después de participar en una protesta reclamando una indemnización tras años de trabajo en el ingenio, del que, asegura José, salieron enfermos de Insuficiencia Renal Crónica, una mortal epidemia que diezma a la población masculina de Chichigalpa, en Chinandega. La bala perforó el hígado de Cortés, quien fue trasladado al hospital de Chichigalpa, donde murió. “Fue una masacre, nos tiraron a matar”, dice José, furioso.

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Decenas de extrabajadores del ISA iniciaron hace más de quince días una nueva protesta en demanda de una indemnización: piden un pago de 26, 800 dólares para cada afectado, un total de 479, que forman parte de una de las organizaciones de extrabajadores del ingenio. El sábado 11 de enero los manifestantes lograron un acuerdo con representantes del FSLN y autoridades locales, en el que éstas se comprometían a intermediar con representantes del ISA a cambio de que los ex cañeros liberaran el acceso al ingenio. Los extrabajadores les dieron como fecha límite para obtener una respuesta el 18 de enero, cuando, al no recibirla, se apostaron nuevamente en la entrada del ISA.

José recuerda que a las tres de la tarde llegaron los primeros antimotines al lugar, pero el asalto a fuego ocurrió de noche, cuando un grupo de policías dispararon a mansalva contra los cañeros: ahí fue, a los pies de José, que cayó Cortés, herido mortalmente.

“Vino una patrulla de la Policía de Chichigalpa con tres policías y el chofer. Tomaron sus pistolas de reglamento y comenzaron a disparar. Juan iba a la par mía cuando le dispararon”, cuenta José. El hombre muestra el casquillo de la que, asegura, fue la bala que mató a su compañero. “Ando este casquillo como prueba, porque a mí no me va a venir a decir, ni el compañero Víctor Sevilla (alcalde de Chichigalpa), ni los políticos que estuvieron con nosotros, que lo que digo es mentira”, dice. “El pueblo está en contra de esta masacre, una masacre a mansalva. Que los secretarios políticos departamentales del FSLN, los comisionados, el alcalde y el secretario del consejo municipal, se den cuenta, que no tapen el sol con un dedo, de la masacre que cometieron aquí en Chichigalpa. Matan y te llevan café con pan, son igual la guardia (somocista), son criminales”, dice.

La Policía Nacional asegura en una nota de prensa que se realizan las investigaciones pertinentes para esclarecer los hechos de Chichigalpa. Según la institución, todos los miembros de la patrulla policial que asaltó a los manifestantes se encuentran suspendidos y detenidos en la delegación policial de Chinandega, “a fin de poner a los responsables a la orden de las autoridades competentes para ser sometidos al proceso judicial y se impongan las sanciones que corresponden”.

José mira la mancha de sangre que quedó como prueba de la brutal represión y acusa a la Policía de obedecer a las órdenes del ISA. El hombre dice que no cesarán en su lucha, que continuarán demandando una indemnización hasta el final, incluso están dispuestos a dar la vida, como Cortés, cuya mancha de sangre en el piso, a unos doscientos metros de la entrada del ingenio, es el símbolo de una lucha largamente callada por los medios de comunicación e ignorada por el Gobierno, autoridades locales y ejecutivos del ingenio propiedad del Grupo Pellas, cuyos ejecutivos niegan que exista una relación directa entre el trabajo en los cañaverales y la epidemia de IRC.

Una fuente vinculada a la gerencia del Ingenio San Antonio, negó que exista un proceso de negociación con los reclamantes. "No ha habido ninguna negociación, ni con ellos ni con los miembros de Asochivida", dijo, refiriéndose a una Asociación de centenares de ex trabajadores que desde hace cinco años se beneficia de un  programa de ayuda económica humanitaria, de salud, y construcción de viviendas, financiado por el ISA.

El acuerdo con Asochivida, fue producto de un proceso en el que intervino una corporación financiera del Banco Mundial y la Universidad de Boston, para investigar las posibles causas de la epidemia de Insuficiencia Renal Crónica.

La razón por la que no hay una negociación sobre la indemnización que reclaman los ex cañeros, argumenta la patronal, es porque "ninguno de los estudios científicos que se han realizado hasta hoy ha establecido una relación directa entre la industria azucarera y el IRC". "Hay mucha gente enferma por IRC, pero no solo en la zona de influencia del ingenio, también en otras zonas, pero no exclusivamente en el ISA. Esto es un grave problema de salud pública", admitió.

La fuente del ISA negó que el secretario político del FSLN en Chinandega y el alcalde de Chichigalpa, hayan sido intermediarios en el conflicto entre la empresa y los ex trabajadores. "Posiblemente, ellos se ofrecieron a buscarles alguna forma de ayuda, pero no son intermediarios nuestros (del ISA) ni han hablado con nosotros, porque no hay ninguna negociación", insistió

Hasta ahora los especialistas no han podido averiguar las causas de la epidemia de IRC que afecta a varios países de Centroamérica, principalmente a hombres de mediana edad. Algunos investigadores sospechan que las extenuantes condiciones laborales en las plantaciones, donde los trabajadores se exponen a temperaturas de hasta 40 grados y deshidratación, podrían ser la causa de esta enfermedad, que en 2009 mató a 3,442 hombres en Nicaragua; 6, 974 en El Salvador; 4,946 en Guatemala y 874 en Costa Rica, según la Organización Mundial de la Salud.

La Escuela de Salud Pública de la Universidad de Boston realizó una investigación con la que intentaba hallar las causas de la epidemia, por lo que investigadores de esa institución y expertos nicaragüenses viajaron a Chichigalpa. Durante tres años, de 2009 a 2012, el equipo científico entrevistó e hizo análisis a trabajadores de los cañaverales y analizó 36 agroquímicos usados en el ingenio, así como las fuentes de agua y plantaciones del ISA. Los investigadores no encontraron datos suficientes para responsabilizar de la epidemia a los agroquímicos o agua del ingenio.

“Encontramos pruebas muy limitadas de que las prácticas de trabajo o la exposición a productos químicos usados por ISA actualmente o en el pasado podrían tener que ver con la IRC. Esta asociación es plausible, pero no ha sido establecida”, afirmaron los investigadores en su informe. “Encontramos pruebas de que los agentes evaluados en el ISA podrían estar relacionados con un daño agudo del riñón, pero no tenemos la información que nos permitiría determinar si los niveles de exposición son suficientes para causar ese daño. En teoría, el daño de riñón podría conducir a la IRC, pero esto no ha sido comprobado”, agregaron. “Los análisis de calidad de agua indican que no hay evidencias de que el consumo de agua sea dañino para la salud humana”, concluyeron. En sus recomendaciones, los investigadores dijeron que es necesario hacer nuevos estudios para ahondar en las causas de la IRC.

Sin embargo, el pasado noviembre, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) advirtió a los gobiernos de Centroamérica de la gravedad de la devastadora epidemia. Por primera vez, la OPS estableció entre las posibles causas de la enfermedad el uso de agroquímicos en los plantíos. Tomando como referencia estudios científicos realizados en la región, la OPS afirma que “aunque existe consenso de que se trata de una enfermedad multifactorial, destacan la exposición a agroquímicos ya sea por exposición directa y/o prolongada en el tiempo o como contaminación residual de larga data en el suelo, aguas y cultivos agravada por las duras condiciones de trabajo, la exposición a altas temperaturas y la ingestión insuficiente de agua, entre otros factores”.

Según la fuente del ISA, además de la investigación que realiza la Universidad de Boston están en marca otros dos estudios científicos sobre las causas del IRC, uno del Centro para la Prevención y Control de  Enfermedades (CDC) de Atlanta, y otro sobre la propensión genética de los nicaragüenses. 

Pero el obrero José Daniel Espinoza desconoce las explicaciones científicas. Para él pesa el olvido en el que han sido sumidos por su viejo empleador, el ISA, el Gobierno y, lo que más le duele, las autoridades locales y su partido, el FSLN, porque él se declara sandinista. Mostrando el casquillo de bala que según él mató a su compañero Cortés –y que guarda en una bolsita de plástico para no dejar sus huellas plasmadas en él–, me dice: “Los que estábamos en la protesta éramos ancianos y jóvenes que hemos salido enfermos de ahí, además de viudas y huérfanos. Por eso estamos protestando. Nos tiraron a matar”.

II. El velatorio


En la Colonia Jiménez de Chichigalpa los vecinos se reúnen en torno a la pequeña casa donde se vela el cuerpo del excortador de caña. La casa es una vieja construcción de adobe y tablas desvencijadas y piso de tierra, localizada en una zigzagueante, maltrecha y polvosa calle de este asentamiento montado a la ligera detrás del viejo cementerio de Chichigalpa, ya lleno de muertos, muchos de ellos fallecidos por IRC. El cuerpo de Cortés yace dentro de un ataúd donada por la Policía de Chinandega. La caja está a un lado de la sala, en la que todavía está cubierta por el techo, porque la mayoría ya se ha venido abajo.

María del Carmen Chévez es la esposa de Cortés, con quien tuvo dos hijas. La mujer vela el cuerpo de su marido. Está indignada, dice. “Lo mataron como a un animal”, afirma. Su esposo trabajó diez años para el ISA y de ahí salió enfermo de IRC, explica. Por eso estuvo protestando durante años, gritos que nadie escuchaba, reclamos que nunca fueron atendidos. La muerte lo atrapó en esa lucha, una bala de la Policía lo mató antes que el IRC. Porque esta epidemia mantiene con los días contados a decenas de hombres que durante años trabajaron cortando caña. Todos, dicen, esperan su turno resignados, pero dispuestos a dar la vida por lo que creen justo.

“Es una injusticia lo que han hecho, porque los enfermos reclaman sus derechos, y si no les responde, ¿cómo no se van a molestar? Ellos estaban reclamando, no buscando pleito. Él (su esposo) quería que le respondieran, porque se sentía enfermo y necesitaba su platita para su comida y sus medicamentos, pero en lugar de eso lo que le dieron fue la muerte. Fue la Policía, no lo antimotines, la que lo mató”, dice la mujer.

Cortés fue diagnosticado con IRC hace doce años, explica su esposa. Los médicos le dijeron que ya había perdido un riñón y el otro estaba muy deteriorado. Sabía que iba a morir, por lo que su reclamo, dice su esposa, era justo. “Que respondan a los enfermos, porque ellos han luchado y se lo merecen. Que les den su indemnización, porque ellos han trabajado, se han desgastado, ayudado a esa empresa. Es justo que les den su plata, porque la necesitan para la familia, porque es gente que es demasiado pobre”, dice Chévez a un lado del ataúd que contiene los restos de su esposo.

Fuera de la casa, sentada en una silla blanca de plástico, Martha Mercado Cruz, de 48 años, acompaña el velatorio. Ella fue compañera sentimental de Cortés durante cinco años, asegura. Estuvo la noche del asalto de la Policía junto a él y fue quien le cerró los ojos cuando el hombre murió a causa de la bala. La mujer, de marcados rasgos indígenas (cara redonda, ojos rasgados, nariz redondeada) no esconde su dolor. Pero sobre todo muestra mucho enojo producto de la impotencia de saber que no puede hacer nada tras la muerte de Cortés. “Yo no me le separaba”, se consuela.

“Lo mataron como perro. Es un gran pecado lo que le hicieron. Y todavía lo dejaron tirado en el suelo, por eso se murió. Espero en Dios que todo eso va a tener castigo. El pueblo se va a levantar”, dice la mujer. “Sólo le dieron una caja (ataúd), con eso le pagaron. No pueden engañar al pueblo con una caja”, agrega.

III. La indignación


La tarde cae en Chichigalpa. Los vecinos se reúnen afuera de la casa donde se realiza el velatorio, mientras los jóvenes se agrupan en el muro trasero del viejo cementerio. Uno de los vecinos reconoce a Luis Mariano Morales, secretario político del Frente Sandinista de Chinandega, que se acercó a dar sus condolencias a la familia de Cortés. El hombre, regordete, vestido con una camiseta estilo polo de color verde, intenta saludar a los vecinos, pero un grito salido del gentío inicia una protesta contra Morales. El hombre avanzaba impávido por las polvosas calles, sin responder a las preguntas de este reportero, mientras a su paso la gente le grita. “Si aquí hay más muertos es por culpa de ustedes”, le espeta un hombre que sostiene una bicicleta. “Ustedes son los culpables”, grita otro. “Justicia, justicia”, lanzaba el resto. Antes de dejar el lugar en su camioneta, Morales dice: “Andamos viendo la problemática”.

Osmar Guerrero Díaz, excontador de caña en el ISA, no esconde la furia que le despierta la presencia del secretario político del FSLN en el velatorio. El hombre estuvo la noche del pasado sábado en la protesta. Asegura que “la empresa (el ISA) nos tiró a los policías con la complacencia de los políticos”, por eso su ira hacia Luis Morales. “Nos reprimen para que no peleemos por nuestros derechos”, dice el hombre que trabajó 36 zafras para el ISA, 17 años en total, asegura. “Invierno y verano le trabajé a la empresa. Después de sacarnos el jugo, nos avientan a la calle como perros”, explica. En 1992 le diagnosticaron la enfermedad: “Los doctores me dijeron que no hay retroceso, sólo la muerte”, dice.

Díaz cuenta que desde hace más de un año la Asociación Nicaragüense de amigos y Enfermos de Insuficiencia Renal Crónica de Chichigalpa interpuso una demandan contra el ISA en los juzgados de Chinandega, pero, dice, no tuvieron respuesta. “Los jueces y los abogados, todos, reciben prebendas de la empresa”, dice el hombre. Por eso intentaron negociar directamente con ejecutivos del ingenio, aceptando la intermediación de representantes políticos del FSLN, el alcalde sandinista de Chichigalpa, Víctor Sevilla y miembros de la Policía Nacional. Inicialmente pedían una indemnización de 180 mil dólares, pero decidieron rebajarla a 26, 800 dólares por persona. En total, la organización agrupa a 479 ex trabajadores del ingenio, dice. El día once de enero se sentaron a negociar, esperando que los políticos pudieran lograr una respuesta. Nadie del ISA estuvo en la reunión. Acordaron que ellos iban a levantar el plantón, a cambio de una respuesta a sus demandas. El límite dado fue el día 18 de enero. Como no la obtuvieron, se apostaron nuevamente en las cercanías del ingenio, hasta que la Policía llegó y disparó contra los excañeros. “Vamos a continuar la lucha hasta que nos indemnice el ingenio, porque ellos son los culpables de todo esto”, asegura Díaz. A su lado, los vecinos gritan “justicia, justicia”.

IV. El silencio oficial

La alcaldía de Chichigalpa luce vacía al caer la noche en el poblado. Los portones están cerrados con candados y solo se ven a dos vigilantes uniformados de azul en el edificio. No hay noticias del alcalde Sevilla. El edificio, sin embargo, no está vacío. La vice alcaldesa Nora Chávez entra a una reunión, cuando el equipo de Confidencial le pide una entrevista. La funcionaria se disculpa, dice que no puede hablar, que tomarán una decisión dentro del Consejo, que están investigando. Tampoco hay respuesta en el edificio de la Policía. Es una pequeña construcción esquinera levantada frente al parque central de Chichigalpa. Las calles de acceso están acordonadas, y se ve a policías y antidisturbios custodiando la zona. El jefe de la policía local, Francisco Ruiz, evita dar declaraciones. Dice que no está autorizado para hablar, a pesar de que él está a cargo de la institución. Tampoco fue posible contactar al alcalde Sevilla. Ni en su casa, ni en la de su mamá, una señora regordeta que, sentada en una mecedera en el andén de la residencia, dijo no saber dónde está su hijo.

El alcalde Sevilla aseguró en mayo pasado a Confidencial que la enfermedad de IRC está matando a su municipio, y que él responde entregando ataúdes y ayudando con lo necesario para los velatorios. ¿Qué hacen para ayudar a esta gente?, pregunté en esa ocasión. El alcalde dijo que el presupuesto anual del municipio es de 94 millones de córdobas para solventar las necesidades de los 50 mil habitantes de Chichigalpa. De esos fondos, el 50% va para lo que él llama gasto social. Y una buena cantidad de eso gasto se destina para apoyar a los enfermos de IRC. “La gran mayoría de solicitudes de la gente es de apoyo, porque el impacto de la enfermedad es muy fuerte, nos piden desde plásticos, transporte, pan y café para las velas, la caja. Damos lo que tenemos”, aseguró.

“Esta es una tragedia que enluta seguido a las familias”, dijo. “El golpe es enorme, porque el hombre es el sostén de la casa”, agregó. “Debe haber un esfuerzo del Estado, de la empresa privada, para que unidos venzamos esto”, rogó el alcalde.

El ruego del edil es el mismo de centenares de enfermos. Chichigalpa se queda sin hombres, pero nadie responde por la epidemia. El drama de los cañeros se tiñó de sangre el sábado, cuando oficiales de la Policía acabaron con la vida de Juan de Dios Cortés, de 48 años, cuando hacía un reclamo que nadie en Nicaragua escucha.

 

Epílogo: La muerte que todos conocen

El asentamiento La Candelaria, de Chichigalpa, es un laberinto de calles polvosas que en invierno se enfangan. Las casitas de adobe, de madera y una que otra de ladrillos, se levantan a su antojo, apiñadas unas a otras. Las luces tímidas apenas dejan entrever el interior de las viviendas, donde sus habitantes conocen de cerca a la muerte. Todos los vecinos de La Candelaria consultados tienen una historia de fallecimientos por Insuficiencia Renal Crónica. Todos han cargado con su propio drama, siempre la misma historia de olvido, siempre la indignación que se convierte en resignación. Es la historia que ha vivido Guillermina Rivas, de ochenta años, y que esta noche de domingo se vuelve a repetir. En la estrecha sala de la casa de Guillermina yace el cuerpo de su hijo, Carlos José Martínez Rivas, de 50 años. El hombre agoniza. Ha sido desahuciado por los médicos y los familiares esperan que muera en cualquier momento. El hombre está tirado en una cama de madera, el cuerpo cubierto por una manta. Duerme, aunque de vez en cuando hace sonidos guturales y tiene espasmos. Su madre dice que padece de IRC. Que es su tercer hijo que padece esta enfermedad, el primero ya murió, hace ya ocho años, cuando tenía 27. Un retrato colgado de la pared lo recuerda. “Me duele el corazón al ver a un hijo así”, dice Guillermina señalando a Carlos José. A un lado de la cama llora Gilma, de 37 años, la esposa de Carlos, mientras carga a su pequeño hijo, Dorian, de dos años. Dice que su esposo trabajó para el ingenio San Antonio, propiedad del Grupo Pellas, desde los 15 años, pero fue desde hace doce que le diagnosticaron la enfermedad. “Le dijeron que ya no podía seguir trabajando para el ingenio. Lo sacaron con una pensión mensual de 2,800 córdobas”, explica. “Los médicos dicen que ya no hay nada que hacer, que esperáramos la voluntad de Dios”, dice la mujer entre lágrimas. Tienen cuatro hijos, de diez, ocho, cinco y el pequeño Dorian. A pesar de estar encerrados en esta casa esperando el último estertor de Carlos, las mujeres han escuchado lo ocurrido el sábado en Chichigalpa. Gilma, entre sollozos, espera que el drama termine, que los hombres antes de morir, puedan recibir una respuesta a sus demandas. “Deberían pensar que son humanos los que están perdiendo la vida, no son animales. Deberían ser conscientes y ponerse la mano en la consciencia. Que el señor Carlos Pellas busque que hacer con todos estos enfermos, que dieron la vida en el ingenio. Son seres humanos que dejan a niños en orfandad”, dice la mujer. Su esposo murió la mañana de este lunes.

Comentarios

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Leonel A. Marin Mc Ewan

Ortega esta millonario y los Pellas son una oligarquia. Esta represion orteguista se debe denunciar internacionalmente. Se les debe de indemnizar de la enfermedad de Insuficiencia renal; a los trabajadores del Ingenio. No se acuerdan cuando en la decada perdida de los 80 s iban a confiscar el Ingenio San Antonio? Definitivamente que cada quien defiende sus intereses creados. Pregunto: Para que tanta fortuna si cuando uno se muere lo unico que se lleva es la tunica!!! Claramente que aqui hay un pacto oprobioso que tiene muerto de hambre: F$LN-COSEPsapos.

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guilherme

... una "masacre" con una persona muerta???? por que ese tremendismo malintencionado??? no dice nada sobre el hecho que los tres policías que dispararon fueron dados de baja y puestos a la orden del juez...

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Filipo

Desafortunadamente la familia Pellas, dueña del mas importante ingenio azucarero del pais, y quizas el simbolo mas prominente de la alianza gobierno-gran capital, es considerada casi intocable legal y politicamente hablando gracias a su enorme poder economico, su estrecha relacion con el orteguismo y su imagen de gran promotora de la "responsabilidad social empresarial".

Si bien es cierto el gobierno merece ser fuertemente criticado por reprimir y abandonar a estos trabajadores a su suerte frente a los abusos y negligencia de este gran emporio, veremos muy pocas criticas directas hacia el señor Pellas y su empresa en los medios de comunicacion mas importantes del pais. Ni siquiera La Prensa, que se jacta de estar "al servicio de la verdad y la justicia", se atreve a investigar a profundidad el origen de esta crisis, el papel que jugo la administracion del ingenio azucarero en cuestion y mucho menos permitir la critica directa a don Carlos Pellas, quien es en ultimo caso responsable por el calvario que ahora sufren estos trabajadores.

Los nexos economicos entre el grupo editorial La Prensa y el conglomerado Pellas probablemente son muy importantes como para permitir que esto suceda. Ojala que otros medios, quizas como Confidencial, tengan la valentia y compromiso social de hacer una investigacion a profundidad sobre el tema para que la ciudadania sepa la completa verdad sobre esta desgarradora e injusta situacion.

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Jonathan Chávez

Enhorabuena este trabajo de CONFIDENCIAL, pues pone en la Palestra Pública Nicaragüense un problema que no ha sido visualizado ni reconocido en su verdadera dimensión. Soy de Posoltega (municipio vecino de Chichigalpa), departamento de Chinandega. Este es un problema que ha dejado miles de muertos en el anonimato y el olvido. Y no es exageración.

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juancarlosirc

si les interesa tengo la grabación de voz de las autoridades ese día donde ellos le pichardo nos dice que le demos una tregua de 8 dias, junto con luis mariano el politico departamental

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juancarlosirc

busquen youtube el video la" burla de las autoridades de los enfermos de irc de chichigalpa" ahi veran quiene son los culpables de la masacre del sabado pasado

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juan carlos irc

hola, solo comento que busque en youtube el video en donde las Autoridades firman acuerdo de tregua de 8 dias con los enfermos para llevar ellos sus peticiones al mas alto nivel. el video se llama "burla de las autoridades hacia los enfermos de irc de chichigalpa" y cual fue la respuesta de ellos una masacre hacia nosotros, quienes son los culpable
comisionado pichardo, carcamo, jefe de auxilio judicial, victor sevilla, luis mariano y carlos paiz juzguen ustedes

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UnColega

Existe un gran número de cañeros (entre 18-48 años) con problemas de consumo alcohol y cigarrilos antes, durante y después de sus labores agrícolas. Con esto no santifico la falta de responsabilidad de una empresa ni la opresión de un gobierno. Pero también los hábitos y estilo de vida de un cortador o aplicador cañero influye mucho en el temprano padecimiento de ésta enfermedad (IRC).
El saldo de una vida se le debe cobrar directamente al oficial que decidió hacer el tiro de gracia. No me extrañaría que la Policía abusaron de su autoridad. Difícilmente tengan que ver los dueños (Pellas) o el Gobierno (Ortega) con dictar una orden como "Mátenlos a balazos"... Estén seguros que la orden, no fue esa.

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Anonymous

Estamos convocando a una protesta y marcha pacífica enfrente de Guacalito de la Isla, habrán pancartas, activistas y periodistas internacionales cubriendo el evento para que los Pellas por fin hagan algo y se responsabilicen por tanta sangre derramada!

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LEYLA MARTINEZ

Sigue el pueblo derramando su sangre,,,,SUUNICO PECADO, RECLAMAR SUS DERECHOS,,,,,,,que ironia EL GOBIERNO DE LOS POBRES,,PUEBLO PRESIDENTE,,,,,,es el que no tiene derecho a expresarse,, ni a exigir les cumplan con sus derechos,,,,,,,LA POLICIA HITLEIRANA de ortega,,,,,reprimiendo al pueblo.....de un gobierno que se dice cristiano,,socialista y solidario........MALDITO AQUEL SOLDADO QUE REPRIME AL PUEBLO,,,,los de su misma clase... DIOS ILUMINALOS O ELIMINALOS PARA SIEMPRE

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Chicobama

A qui los que debería responder son los dueños del ingenio san antonio. ellos envenenaron a esa pobre gente con los pesticidas que usaron para el control de plaga sin proteccion de los cañeros. Los dueños del ingenio se han hecho rico de esa manera, matando a la gente pobre. La historia dice que los dueños del ingenio hicieron lago parecido hace muschos años, cuando empezaron hacer dinero, vendiendole arma a los nicaraguenses para que se mataran entre hermanos.

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oswaldo quezadao

me parece que el artìculo es poco objetivo y trata de poner a los miembros de la Policìa como asesinos. Lo que a mi me parece es que la respuesta a la agresiòn que sufrieron los Policìas fuè incorrecta (a menos que "los protestantes pacìficos" los hayan agredido en superioridad de fuerzas y sin posibilidades de replegarse). La responsabilidad del Gobierno debe ser la de investigar objetivamente lo sucedido y eventualmente poner a disposiciòn de los tribunales de justicia a los eventuales culpables y orientar otra investigaciòn seria que dilucide de una vez por todas las eventuales causas de la enfermedad que aqueja a tantos campesino. Que la Policìa opera con doble rasero no es nada nuevo, pero no deberìamos pedirle que desacaten las òrdenes del Presidente o que renuncien todos, hay que protestar pacificamente en contra de su jefe supremo. En cuanto al CENIDH, es lamentable su falta de objetividad.

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Matrix

Los Pellas en todo su ciclo de produccion toxico quimico en su ingenio ISA (entrada) y de venta de su Flor de Cana (salida) tienen ya varios cementerios en su conciencia. Miles de muertes son a deplorar en Nicaragua por la familia Pellas que nos mete su guaro en biberones por asi decir desde adolecentes.Cuantas generaciones perdidas lleva Nicaragua por ese maldito guaro?Cuanto gasta el Estado de Nicaragua atendiendo las cirrosis del pueblo?Cuantas mujeres asesinadas por falta del maldito guaro? Pero los Pellas, tranquilos. Felices de la vida en su Guacalito de La Honte.Solamente un gobierno responsable puede erradicar el alcoholismo de Nicaragua y para ello se debe condenar y prohibir el descontrol de la venta de alcohol en el pais.
Los Pellas son responsables del subdesarrollo de Nicaragua con sus cementerios pues los que properan son sus negociazos!

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Pichirilo El Sepulturero

Me adhiero al comentario de Jose Antonio Zuniga alias "Das Genspenst" ilustre hijo de la tierra de la caña, el ron y el azucar como es la ciudad de Chichigalpa.

La presencia de la Policia Orteguista, solo le puso mas leña al fuego, el capataz de Don Carlos Pellas-Jose Daniel Ortega Somoza-debio enviar una delegacion conciliadora ya que El nunca va a ningun departamento de Nicaragua excepto al extranjero donde es el primero en estar presente en la toma de posesion de algun presidente.

Tanto al partido Orteguista como al Cosep que son las dos fuerzas mandamas en el pais se les puede caer el zapote, por que cuando un pueblo dice hasta aqui es hasta aqui.

Mi solidaridad fraternal al profesor Jose Antonio Zuniga por todos los agravios cometidos en su linda tierra.

Nota: El fascismo siempre ha estado presente en el partido Orteguista, la diferencia es que ahora el Duce Ortega Mussolini tiene el respaldo de los camisas azules del Cosep.

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R Nunez

La perversidad de los Pellas en confabulacion con el gobierno no tiene limites. Algun dia se les devolvera!!

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