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De 12 a 9,2 en último trimestre, como resultado de reorganización policial

El Salvador registra reducción en tasa diaria de homicidios

* El Subdirector de la policía salvadoreña, Augusto Cotto, dice que la tendencia de la criminalidad es a la baja, pero no hay que ser triunfalistas.
* Los delitos más graves siguen siendo homicidios y extorsión.
* Golpes dirigidos a cabecillas de las agrupaciones criminales y pandillas.

Juan José Dalton | 30/7/2010

SAN SALVADOR – A los salvadoreños parece ya no asombrarles la muerte. Los días pasan, la lista de muertos crece; unos días más, otros días menos, pero siempre hay muertos. Ocho, diez, doce muertos diarios no son noticia en El Salvador. En otro país sería escándalo, motivos de movilizaciones sociales, turbulencias políticas, destituciones de funcionarios y hasta caídas de gobiernos.

Desde hace más de una década los homicidios en El Salvador son más que epidemias crónicas y hacen de este pequeño país, el más peligroso de Latinoamérica y uno de los más violentos del mundo. Sin embargo, nunca ha habido alarmas ni emergencias para tratar de detener esta avalancha. Prácticamente el único remedio había sido la improvisación y la unilateralización de represión.

No obstante, los niveles de crisis en la seguridad pública parecen haber llegado a su tope.  La policía, como ente auxiliar de justicia y seguridad, está en un proceso de transformación de su sistema de investigaciones y en el camino para completar su objetivo ha comenzado a observar resultados.

El comisionado Augusto Cotto, Subdirector de la Policía Nacional Civil (PNC) para el área de las investigaciones, explica las tendencias y las perspectivas en el combate antidelincuencial, en sus aspectos medulares.

Quizá el problema más grave de la inseguridad pública en El Salvador sea el de los homicidios. ¿Qué está sucediendo actualmente con los homicidios?

Estamos teniendo una tendencia a la baja en los homicidios. Esto lo venimos reflejando desde abril, bajó también en mayo y se vino acentuando esta disminución en el pasado mes de junio. En julio se ha reflejado con mayor claridad esa tendencia. Veníamos con una tendencia de 12 homicidios diarios y el puntaje porcentual de lo que hemos bajado en 2010, si bien no es muy significativo todavía, porque es 11,8 por ciento, si vemos en el mes de julio que la tendencia es bastante buena.

¿Qué quiere decir bastante buena?

Bueno, en lo que va del mes de julio llevamos 9.2 homicidios diarios, que comparado con los 12 homicidios diarios que teníamos, es una cantidad bastante significativa.

¿Qué significa ello y como se ha logrado?

Esto revela que en gran medida algunos de los planes que vamos impulsando en materia de presencia policial en el terreno van surtiendo efecto. No dudamos que también a esto haya ayudado las operaciones que se han estado realizando últimamente, en las cuales nos hemos enfocado en esclarecer aquellos homicidios que más nos han golpeado. En segundo lugar, también nos hemos enfocado en aquello que ha sido evidente la participación de estructuras criminales que pudieran haber cometido una alta cantidad de homicidios.

¿Cuál ha sido el método de esa eficiencia?

Creemos que la apuesta para cualificar la investigación es positiva en el sentido que la ciudadanía ya no ve esas capturas masivas, en las que había 100, 130 detenidos, que por cierto, en alguno de estos casos a la vuelta del tiempo, un año, año y medio, dos años después, muchos de los detenidos salieron libres y han continuado cometiendo homicidios. En este momento nuestro planteamiento es hacer detenciones, que contemplan a aquellas personas que realmente han tenido una participación protagónica en los homicidios y no sólo cometiéndolos materialmente, sino también ordenándolos o siendo la cabeza de la decisión de un grupo delincuencial.

¿Algún otro elemento a tomar en cuenta?

Lo que te digo es un salto de calidad. Además, otro de los aspectos que hemos implementado es articular trabajo conjunto entre unidades de investigación a nivel local, con unidades especializadas. En ciertos casos, unidades especializadas en conjunto han operado. Por ejemplo: la División Anti-homicidios con la División Anti-extorsión, o incluso, el conjunto de tres departamentos.

¿Puede dar un ejemplo?

Un ejemplo de ello es el caso de la División de homicidios, que trabajó en conjunto con el Departamento de Investigación de Santa Ana, para esclarecer el homicidio de un agente policial y de su hermano que trabajaba en el Juzgado de Santa Ana (hecho ocurrido en junio pasado). Detuvimos a un importante grupo de pandilleros que venían cometiendo bastantes homicidios en la zona. Como esos podemos enumerar otros casos que revelan un trabajo conjunto a nivel territorial y a nivel especialidad para esclarecimiento de los casos. Esto nos permite ser más certeros para que de parte de la Fiscalía se puedan girar las órdenes administrativas contra aquellos sujetos que realmente tienen una participación directa en el homicidio.

¿Qué incidencia tiene en materia criminológica, el hecho que se están capturando a los individuos y a las organizaciones directamente implicadas en los ilícitos?

Hay una incidencia y es por esta razón: a veces no es necesario hacer una gran cantidad de capturas para esclarecer una gran cantidad de hechos delictivos. En segundo lugar, con ello se evita que se sigan cometiendo más delitos, en este caso homicidios. En algunas ocasiones hemos estado deteniendo a sujetos, sobretodo de pandillas, que son clave en la estructura organizativa;  y cuando digo clave, me refiero a quienes ordenan, quienes organizan la comisión de los hechos, y quienes participan directamente.

Entonces, no es lo mismo capturar a uno, dos ó tres sujetos, que en su conjunto cometieron un homicidio, que detener a un sujeto que ha participado en 12 homicidios, porque el riesgo potencial de su participación en los hechos es mucho más evidente. Nosotros hemos estado analizando y trabajando en la dirección de romper con la cadena de mando dentro de las pandillas a efectos que el liderazgo de sea menos fuerte y que las estructuras criminales no tengan la capacidad de operación que ahora tienen.

¿Cree que esto también se convierte en un elemento disuasivo? Digo, porque al ver que una estructura está siendo desmantelada, las otras también pueden sentirse amenazadas…

Exactamente. Ahora, siempre hay un fenómeno que se da, sobretodo con las pandillas, que si sienten algún nivel de presión en una zona, emigran a otros lugares. Eso no es algo que nosotros ignoremos. En la medida que se hace más presión en un lugar, ellos tratan de irse hacia otros,  por eso es que nosotros estamos trabajando fuertemente en potenciar el trabajo de la unidades locales de investigación, para que el nivel de fuerza con el que podamos ir investigando los hechos delictivos, sea relativamente uniforme y no estemos impactando solamente un sector determinado.

¿En ello consiste la reestructuración que están llevando a cabo en el sistema de seguridad?

Ese es uno de los objetivos fundamentales que estamos logrando con la reorganización de la Subdirección de Investigación y la creación del Sistema de Investigación Criminal de la Policía Nacional Civil (PNC), con lo que creo que estamos dando una estructuración totalmente diferente, tanto en la metodología de trabajo, como a la estructura orgánica de la Policía en materia de investigación.

Hemos visto estadísticas que en este mes, el promedio de homicidios diarios es menor en comparación al mes de julio del año pasado y en comparación a los anteriores 6 meses de este año en curso. ¿Esto es un indicativo de que dicha tendencia a la baja se está solidificando?

Yo no quisiera decir que esto es una tendencia permanente. Creo que a nivel estadístico, no podríamos tomar como muestra dos meses para catalogar el año, además nos faltan varios meses del año todavía. Lo que nosotros estamos tratando es de consolidar la metodología con la que estamos trabajando, para que esta tendencia pueda mantenerse. Ese es nuestro reto y si nosotros mantenemos esta tendencia, creo que vamos a lograr ser exitosos. Pero creo que todavía no lo podríamos llamar como algo ya sólido, sino algo que estamos construyendo.

¿Qué se puede decir del resto de delitos graves? Por ejemplo: robo a mano armada, robo de vehículos, extorsiones y secuestros ¿Cuál es la tendencia con todos estos delitos? 

Los delitos más delicado que hemos tenido son el homicidio y la extorsión; el resto de delitos ya llevamos varios meses con una tendencia a la baja y hemos sido bastante efectivos. En materia de robos, hurtos, lesiones, robo y hurto de vehículos, todos estos delitos han ido bajando de una forma más acentuada que los mismos homicidios. El ejemplo más claro es en los secuestros, así como el robo y hurto de vehículos con mercadería; hemos tenido un éxito bastante grande…

Cuando dice que “hemos tenido un éxito bastante grande” ¿Qué quieres decir? ¿Es que ya desaparecieron?

No, no queremos decir que ya desaparecieron. Todavía hemos tenido algunos casos, pero si comparamos con el año anterior, tenemos unos niveles de reducción bastante fuertes, es decir, con porcentajes de reducción que ya llegan al 40, 45 por ciento. En materia de robo y hurto de vehículos con mercadería, incluso, es más del 50 por ciento de reducción, y esto para nosotros es bien satisfactorio.

En otros rubros delictivos también hemos tenido éxito, pero desde otra óptica Por ejemplo, con la extorsión los niveles de denuncia se mantienen; lo que no quisiéramos es que la denuncia bajara y que el delito subiera, es decir, que la cifra negra se nos fuera incrementando. Nosotros preferimos medir la extorsión más que con la denuncia, lo medimos con el resultado, y hemos tenido casi 500 detenciones más hasta esta fecha por extorsión que el año pasado. Además de eso, hemos cerrado el año anterior con un porcentaje en las condenas del 97 por ciento y lo hemos subido casi al 98 por ciento. En ese sentido, creo que hemos tenido un buen resultado.

¿Cómo ha ayudado el ejército a la Policía para hacer el trabajo más efectivo?

Nos ha ayudado. De hecho, lo que hemos logrado en estos últimos meses es producto de la colaboración con varias instituciones del Estado, instituciones no gubernamentales y gobiernos locales, a un nivel mucho mayor que el año pasado, y eso es un salto de calidad. En ese marco, la Fuerza Armada también nos ha dado un apoyo. El hecho de que la Fuerza Armada esté en los centros penales, por ejemplo, es un apoyo significativo para ciertos rubros delictivos, de los cuales inciden en alguna manera. El hecho que vayamos logrando una menor cantidad de llamadas telefónicas o instrucciones que puedan darse desde los centros penales, es algo que va ayudando.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que una tasa de menos de 10 homicidios por cada 100,000 habitantes es una tasa más o menos normal. Pero cuando se dice que los países del Triángulo Norte de Centroamérica (Guatemala, Honduras y El Salvador) tienen tasa de más de 50; en el caso de El Salvador es mayor al 70 por cada 100.000 habitantes…

Si pudiera resumir en una sola frase, diría que hay que ser optimistas, pero no hay que ser triunfalistas. Porque en eso hay cierto grado de relatividad. Todavía tener 9 u 8 homicidios al día es visto por un ciudadano europeo con mucha alarma. Ahora, bajar de 12 (homicidios diarios) a 9, se trata de una tercera parte. Es bueno para nosotros, pero no hay que ser triunfalistas.

Comentaba que estaban reestructurando la Subdirección de Investigaciones ¿En qué consiste esta reestructuración y cómo se compara con lo que había antes?

Nosotros estamos creando por primera vez en el país un Sistema de Investigación Criminal, que nunca había existido o no había tenido una formulación coherente,  clara. A partir de crear el sistema, basado en la definición de qué perseguimos y hasta dónde llegar; cuáles son nuestros límites en la investigación de los delitos, entonces, definimos la necesidad de reestructurar la Subdirección de Investigaciones. Es decir, que la reestructuración es resultado de la creación del Sistema de Investigación Criminal.

Los conceptos básicos son los siguientes: en primer lugar, llevar la investigación criminal cada vez más cerca de la población, esto implica desplegar unidades de investigación criminal en lugares donde antes no las habían; en segundo lugar, fortalecer y uniformizar las unidades de investigación criminal a nivel territorial y en tercer lugar, compactar la estructura de investigación criminal, dentro de las unidades especializadas. Esto nos dará una alta eficiencia que se verá en el corto y mediano plazo.

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