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En Pantalla. Crítica de "Hitchcock"

Simulacro de Hitchcock

'Hitchcock' es una decepción, pero puede servir para despertar curiosidad por la obra del director.

Juan Carlos Ampié | 3/3/2013
@juancarlosampie

“Good Eeeeve-ning!”. Asi saludaba Alfred Hitchock a los televidentes de su programa televisivo de misterio. La antológica emisión semanal cimentó la figura del director como personaje en el imaginario del público, al extremo que ahora es comercialmente viable producir una película sobre un episodio particular de su carrera. En un guiño post-moderno, el director Sacha Gervasi inicia su película emulando las introducciones de “Alfred Hitchocok presenta”, Anthony Hopkins, oculto bajo prótesis de gordura y capas de latex, habla como Hitch, viste como Hitch, y supongo que se ve como él. Un poco. Él es el elemento mas conspicuo de ese ejercicio de simulacro bio-cinematográfico.

En 1959, tras el éxito de “North by Northwest”, Hitchcock busca su siguiente proyecto. Paramount Pictures lo presiona para que cierre un contrato pendiente, de preferencia, entregándole otro “North by Northwest”. Pero sus instintos se inclinan a algo radicalmente diferente: “Psicosis”, una sórdida novela de horror de Robert Bloch, inspirada en los asesinatos perpetrados por Ed Gaine, un granjero de Wisconsin que tenía por pasatiempo descuartizar mujeres y robar cadáveres. El proyecto disgusta al estudio, lo que empuja al director a lanzarse a la producción independiente, hipotecando su casa para costear el rodaje. Su leal esposa Alma (Helen Mirren) lo apoya. Pero a medida que él se obsesiona con el rodaje, ella empieza a resentir la sombra del esposo. Tiene sus propias ambiciones artísticas, que florecen mientras le ayuda a Withfiel Cook (Danny Houston) en la adaptación de su novela. En el estudio, la atención del director se divide entre dos rubias, Vera Miles (Jessica Biel) y Janet Leigh (Scarlett Johansson).

Quisiera decirles que “Hitchcock” tiene algo nuevo que decir sobre el genio creativo del director, o que arroja luz sobre un clásico del cine. Pero no es ese el caso. Es una mezcla de dato y chisme, mezclado con ciertas libertades creativas. El director Sacha Gervasi, trabajando sobre un guión de Jonh J. McLaughlin, usa la película como trasfondo para un melodrama de zozobra y triunfo marital, y reduce la relación de los Hitchcocks a los parametros de una telenovela. Peor aún, los realizadores caricaturizan al legendario director. Imaginan que conversa con el patético asesino en serie que inspira la novela original, quien aparece como una especie de psiquiatra imaginario. Explotan, además, la conocida obsesión que profesaba hacia sus rubias estrellas. El aspecto mas oscuro de su personalidad no es explorado como una patología, para ellos es solo fuente de complicación y suspenso. Es casi ofensivo.

Dicho esto, la película tiene cierto encanto. La época es recreada con lustrosas imágenes gracias a la cámara de Jeff Cronenweth. Las vistas del set de “Psicosis” son de obligada visión para los fans de Hitch. El reparto esta lleno de actores reconocibles que dan vida a sus personajes con la seriedad de propósito de un niño disfrazandose en Halloween. La emoción es contagiosa, en el caso de Biel como la defenestrada Vera Miles, o Johansson como Janet Leigh. Hopkins es eficiente, aunque el latex de su rostro nunca deja de ser una distracción. Mirren siempre es digna de verse, aunque su Alma no pasa de ser una pionera de las esposas desesperadas. El matrimonio de ambos – y la psiquis del director – son tan complejos que se resisten a la simplificación y el psicoanalisis de revista que Gervasi ofrece.

Alternative content

Hitchcock fue un pionero del marketing cinematográfico, y la película es bastante acertada en la recreación de sus esfueros a la hora de vender “Psicosis”. Se agradece que vayan al extremo de repetir el diseño del poster original de Saul Bass con los nuevos actores en las poses de las estrellas originales. Es decepcionante que la filmación de la legendaria secuencia de la ducha se despacha en una breve escena. La historia de la creación de “Psicosis” es tan rica en detalles, y la película tiene tanta resonancia, que resulta anti-climático ver como los cineastas se concentran en una crisis matrimonial. Mientras mas sepa sobre Hitchcock y su obra, menos interesante resultará la película.

En resumen, “Hitchcock” es una decepción, pero por lo menos puede servir para despertar curiosidad por la obra del director, y en particular, por “Psicosis”. Es irónico que una película tan revolucionaria sea el trampolín para un bio-filme tan sentimental y conservador. “Psicosis” fue el prematuro primer disparo del nuevo cine norteamericano; unió los mundos del cine y la televisión – el director uso al equipo de su serie de TV para abaratar los costos -; anticipo la primacía del morbo y violencia en el cine comercial – aunque ya quisieran los mercachifles de ahora tener la fineza de Hitch -. Hasta para cometer un crimen de mentiras se necesita estilo e inteligencia.

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