INVITADO DE LA SEMANA

Roberto Rivas, Presidente CSE
"Aquí no hay ningún amarre político"

El Consejo, “no es una institución óptima”; “la gente jala agua para su molino”

Lourdes Arróliga

Roberto Rivas  

Lleva seis años consecutivos en la Presidencia del Consejo Supremo Electoral (CSE). Cada postulación al cargo pasa por un proceso de negociación en el que intervienen los caudillos Daniel Ortega y Arnoldo Alemán.

Aunque en el trasfondo de la decisión ambos intentan congraciarse con el Cardenal Miguel Obando y Bravo —amigo personal de Rivas y su familia desde su época como obispo auxiliar en Matagalpa en 1968—.

El magistrado Roberto Rivas niega que en los últimos meses haya inclinado la balanza a favor del bando sandinista en detrimento de sus antiguos aliados liberales, pero en las oficinas del Consejo sus colegas comentan lo contrario.

En julio del 2005 vence su periodo, y aunque precisa del apoyo de la bancadas de la Asamblea Nacional y según él, del “consentimiento de su familia” para iniciar un nuevo periodo, su reelección se considera casi un hecho.

Este pronóstico se fortalece ante el interés del comandante Daniel Ortega de mantener una relación estrecha y armónica con el Cardenal Obando, quien ofrecerá una liturgia eucarística del 19 de julio próximo.

“Con Rivas hemos acordado aprobar las cosas en la medida que sean legales”, justifica un magistrado sandinista al referirse a la aprobación de la personería jurídica de la Alianza por la República (APRE) en la que el magistrado presidente fue consecuente con la demanda del Frente Sandinista.

Aliado cercano del Cardenal en proyectos como COPROSA, organismo que maneja la ayuda de la Iglesia con las comunidades, la construcción de la Catedral de Managua, la fundación de la Universidad Católica, entre otros, Rivas se abre paso con su voluminosa figura, en un círculo político minado, que lejos de considerarlo un “magistrado independiente”, lo califica como alguien que se “acomoda a las circunstancias”.

Su permanencia en este CSE se debe en parte a la intercesión del Cardenal.
Hay una segunda persona que le tengo gran respeto, la ex presidenta Barrios de Chamorro que tuvo la delicadeza de proponerme como magistrado del CSE, inclusive me encontraba en labores de trabajo, y acepté. No hay tales que Su Eminencia intercedió y propuso mi nombre y creo que el Cardenal lo ha aclarado en numerosas oportunidades.

¿Cómo se define políticamente?

Yo siempre he dicho que me identifico con los liberales, sin embargo creo que en la justicia social y parte de lo que yo he aprendido trabajando al lado de Su Eminencia, es que debemos preocuparnos por la gente que no tiene trabajo, no tiene qué comer ni medicina para curarse.

Aquí se ha querido confundir. A veces uno tiene que tomar posiciones; recordá que cuando estás en un cargo acá no estás bien con todo el mundo. El que pierde, por lo general una elección, siempre tiene una dificultad con uno. Sin embargo, creo que hay que tomar decisiones apegadas a la ley en determinado momento.

Pero todas las actuaciones a lo interno del CSE se perciben como una práctica política de dos bandos: liberales y sandinistas.

Esa podrá ser la percepción que la gente tiene, pero casualmente para eso estamos nosotros, somos siete magistrados y hay uno —que es este servidor—, que siempre estará votando apegado a la ley. Con mis colegas en determinado momento ha habido dificultades, pero en general la actuación de todos siempre es apegada a la ley.

Lógicamente en este país dependiendo de cómo sea la interpretación de la ley y el voto que des, cuando la parte contraria se resiente, entonces se dice que estás actuando partidariamente.

Por ejemplo, en las elecciones pasadas aplicaron la guillotina electoral a varios partidos políticos.

No, la guillotina electoral no la aplicamos nosotros, la aplicó la ley y la Constitución Política.

Y ciertas disposiciones arbitrarias.

Aquí hubo reformas en 1995 que no agradaron a todos los sectores. Le pusieron nombre y apellido a las reformas en ese entonces; unas que iban contra del ingeniero (Antonio) Lacayo, contra el doctor Arnoldo Alemán y contra el Frente Sandinista mismo.

Hubo otras en el 2000 y creo que había que reformar otras cosas, por ejemplo, que los partidos políticos recibieran la ayuda económica antes del proceso electoral.

En ese sentido la reforma fue positiva, darle al partido que obtuvo votos en una elección. Tuvo sus bemoles las reformas y en alguna medida afectó el pluralismo político, en el sentido que redujo el espectro de partidos. Sin embargo, posteriormente la Corte Suprema de Justicia (CSJ) lo declaró inconstitucional.

Ahora se abre el abanico electoral con la participación de APRE, en una decisión que se considera conveniente para un sector político.

Sí, pero ya ves que en relación al caso APRE muchos en este país habrán pensado iba a dar mi voto contrario. No, sencillamente si la ley decía que ellos podían cambiarse nombre y estaban en su derecho de hacerlo pues había que apoyar esa decisión.

Yo fui muy claro con las personas que tenemos algunas simpatías desde el punto de vista político, es decir, mi voto siempre va a estar apegado a la ley.

Sus colegas liberales señalan que detrás de su acercamiento con los sandinistas está un amarre político.

Aquí no hay ningún amarre político, no hay ningún acercamiento; yo más bien veo que los magistrados que tú mencionas como sandinistas, hacen referencias en ese sentido. Que eso sea conveniente políticamente para ellos o no, eso no lo quiero juzgar, pero que han estado actuando apegados a la ley. Aquí ese es el problema, a lo mejor el día que yo esté votando por el otro lado, la crítica va a venir en el otro sentido.

Yo he sido muy serio y claro siempre en mis expresiones públicas y no tengo ningún problema de hacer una crítica cuando haya que hacerlas y en señalar las cosas.

En cierto momento se le identificó como un amigo cercano del ex presidente Alemán ¿Cuál es su relación actual con él?

Desde mi punto de vista, soy amigo del doctor Alemán, espero para él también ser su amigo, pero yo no puedo incidir en la forma de ser y en la mentalidad de las personas.

Sí yo tuve amistad y la tengo con el doctor Alemán, creo que trasciende una relación partidaria o política, estamos más allá de eso.

No me gustaría que mi relación con el doctor Alemán se identificara como una relación partidaria porque yo no voy a responder aunque fuese liberal, o de la Alianza por la República, del Frente Sandinista, nunca voy a responder al pensamiento de un partido político.

¿Lo ha visitado en la Cárcel Modelo?

Sí lo visité una vez en la Cárcel Modelo, casualmente el día que lo hizo Su Eminencia; estuve a las doce del día. Lo visité también en el Hospital Militar, recientemente ya que hay una relación de amistad, de respeto; el doctor Alemán es una persona que ha sufrido mucho.

¿Le reclamó por la personería jurídica de APRE?

En ningún momento, el doctor Alemán siempre me ha respetado. Sería mentir decir que me ha hecho algún reclamo. Que le haya agradado o no, eso no lo puedo decir.

¿Cómo ve la nueva relación del Cardenal con el Frente Sandinista?

El Cardenal siempre ha tenido relación con todos los sectores. Algunas veces se le criticó por estar en las inauguraciones del Congreso en tiempo de los Somoza; otras por estar en la casa del doctor Chema Castillo.

Se le dijo el comandante Miguel; visitó en la cárcel en la década de los ’80 a los que nos gobernaron y que hoy dirigen los partidos. Igualmente ha tenido relación con el Partido Liberal, tuvo una relación cercana con el gobierno de doña Violeta (Barrios de Chamorro).

Fue presidente de la Comisión de Reconciliación Nacional, estuvo en el diálogo con la Resistencia Nicaragüense, fue el señor Ortega que bajó a buscarlo para eso.

Es más a la gente se le olvida que cuando el comandante Ortega pierde las elecciones en el ’90, el Cardenal celebró una misa en la Iglesia Las Sierritas, a la gente que había perdido las elecciones porque ellos se lo solicitaron, y hubo una misa multitudinaria, yo no sé porqué ahora se extrañan.

¿Usted va a asistir a la misa del 19 de julio?

A las misas no se invita, los católicos asistimos.

Pero es un acto político.

Yo me imagino que los partidos políticos nos invitan a las convenciones, como lo hace el PLC, el Partido Conservador, el Frente Sandinista. Yo asistiría, no tendría ningún problema.

Yo no tengo ningún complejo ideológico, siempre me he considerado que no soy una persona de izquierda, me considero una persona de centro, más hacia la derecha y siempre he estado claramente definido.