ECONOMIA

Peñas Blancas en Unión Aduanera

CA-4 complementa integración, ticos siguen “observando”

Iván Olivares

Manuel Mayorga  

La inauguración este jueves de Peñas Blancas como aduana periférica del CA-4, significó la culminación de una parte importante del proceso de Unión Aduanera, que ahora deberá trabajar en al menos dos direcciones importantes: mejorar lo que ya se tiene, a la vez que se busca cómo integrar a Costa Rica, el “hermano rebelde”.

La apertura de ese puesto fronterizo complementó un esfuerzo que comenzó hace 40 años y arrancó en serio hace once, cuando los presidentes centroamericanos acordaron en Managua que se permitiera la libre circulación de ciudadanos de cuatro estados: Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua.

Desde entonces, el proceso ha ido in crescendo, hasta el punto que en este momento opera un sistema de aduanas periféricas (los puertos marítimos de cada país, así como las fronteras terrestres de Guatemala con México y de Nicaragua con Costa Rica, nación que insiste en mantenerse al margen, aunque su posición oficial es que están “analizando” el proceso.

En efecto, “el Gobierno de Costa Rica manifestó... su interés de apoyar un nivel creciente de integración económica en Centroamérica, para lo cual anunció que se sumará a los esfuerzos del resto de países de la región para conformar una unión aduanera”, dice un documento electrónico del Ministerio de Comercio Exterior tico.

El documento añade que “para ello asumió el compromiso de analizar cada uno de los procesos que los países del resto de Centroamérica han venido impulsando, con el propósito de definir a cuáles de ellos Costa Rica se puede integrar de inmediato, y en los que no sea así, empezar a trabajar para crear las condiciones que permitan hacerlo en el menor plazo posible”.

Fronteras seguirán cayendo

Pese a ser parte de un esfuerzo concertado, no todos marchan al mismo ritmo: mientras ciudadanos y vehículos guatemaltecos y salvadoreños pueden transitar libremente de un país al otro, nicas y catrachos decidieron establecer un solo documento para que los autos y los camiones vacíos puedan circular por Honduras y Nicaragua.

Con todo, la situación no es tan buena como podría ser, ni tan mala como solía ser, porque aún es necesario llenar un formulario para viajar por el otro país por 90 días, pero éste es válido en ambas naciones, por lo que ya no hay que sacar un permiso a cada lado de la frontera. Basta con obtenerlo en un lado y el otro se limitará a sellarlo para que también sea válido al otro lado de la línea.

Nicaragua aún debe pulir su sistema, por cuanto todavía es obligatorio obtener un permiso policial para que el vehículo salga del país, lo que seguirá siendo así por el resto del año. Las autoridades prevén eliminarlo el 31 de diciembre próximo. A partir de entonces, bastará con la circulación del vehículo para que pueda viajar por el CA-4.

Entre otra de las tareas pendientes, falta implantar con Honduras una “ventanilla única para pasajeros”, para que hagan sus trámites en un solo lugar, una sola vez, aunque hay atrasos porque la DGA está a la espera que el BID les entregue parte de un préstamo que van a usar para comprar computadoras, previa licitación de los equipos.

También hará falta ver si Migración dispone de personal suficiente para tener abiertas sus ventanillas en los cuatro puestos fronterizos (los tres del norte y el del sur) las 24 horas del día.

En Peñas Blancas ya existe una ventanilla para viajeros y otra aparte para camioneros.

CR todavía la piensa

La transformación de Peñas Blancas como aduana periférica del sistema centroamericano significa que usará los mismos procedimientos que ya ocupan las demás del área, con una limitación: sólo serán válidos del lado nica.

“Lo que pasa es que Costa Rica todavía no se monta en el tren, como dijo su presidente”, dijo Manuel Mayorga, Sub Director Técnico de la Dirección General de Aduanas.

Los cambios implican que, desde este jueves, el camión que llegue a Peñas Blancas tendrá que llevar su póliza prepagada o será enviado a un almacén general de depósito en Managua, lo que incrementará sus costos. “La idea es ordenar el sistema y dejar de usar el puesto fronterizo como aparcadero”, dijo Mayorga.

Los camioneros que van en tránsito hacia el norte de Nicaragua tendrán que hacer su trámite migratorio normal, grabar los datos de su camión y mercadería en Peñas Blancas, y seguir su camino (sin tener que detenerse al salir de Nicaragua) hasta que entre a Honduras.

La intención de los técnicos aduaneros es que la información sea digitalizada desde que el camión esté en Costa Rica, pero eso todavía no es posible porque la vecina del sur aún no da su visto bueno para que se haga así y para hacer que se entiendan las computadoras de ambos países.

Por eso, los directores de Aduana se reunirán esta semana en El Salvador para estudiar una propuesta que permitiría que los informáticos nicas se reúnan con sus homólogos ticos y para poner sus máquinas en línea lo que no debe ser muy difícil, considerando que ya se pudo homologar el sistema chapín con el de los otros tres países, pese a las diferencias que existían entre ellos.

“La idea es que se pueda replicar en el sistema del otro (vía electrónica, satélite, Internet, etc.) la información que ya posea el primero. Esa sería la primera fase, siempre y cuando Costa Rica diga que si, (los técnicos ya están de acuerdo. Falta la decisión política) y cuenten con los recursos para ello”, dijo Mayorga.

Voluntad política

Aunque las naciones centroamericanas se habían impuesto metas como estas desde hace casi cuatro décadas, no es sino hasta la semana pasada que se pudo concretar ese proceso.

Para Mayorga, la razón es que finalmente coincidieron en el tiempo las voluntades políticas de los mandatarios de cuatro de las naciones de la región, lo que antes no fue posible debido a razones geopolíticas y económicas que postergaron el proceso por casi 40 años.

“Si hay voluntad política, hay posibilidades”, señaló él que ha acompañado el proceso durante 34 años.

Esa “voluntad política” hace la diferencia para que el proceso haya avanzado tanto con los socios del norte, a la vez que sigue estancado con la vecina del sur.

Muestra de ello es que “cuando en abril de 1993 se reunieron los presidentes centroamericanos en Managua simplemente dijeron ‘vamos a hacer el CA-4 para que los ciudadanos de los cuatro países tengan libre movilidad y puedan circular sin pasaporte’,” recordó el sub director.

“¿Dónde está la ley, el decreto presidencial, la gaceta de cualquiera de los cuatro países que dice que podés circular por Centro América sin pasaporte y que hay que dar 90 días a los ciudadanos para que puedan circular con sus vehículos por las cuatro naciones? No existe, y sin embargo se cumple porque está escrito en un documento que refleja la voluntad presidencial”, insistió.

Recordó que “ningún parlamento lo ha sancionado –tampoco eliminado-. En esa época los nicaragüenses no teníamos cédula y los hondureños nos admitieron con el carnet del Seguro Social y la gente de los pueblos cercanos a la frontera podía cruzarla con sólo presentar su partida de nacimiento y una foto”.

¿Por qué fue posible? Porque hubo voluntad política, misma que ahora se ve cristalizada con todo lo que se ha logrado.

“La voluntad política puede más que cualquier cosa. Basta que digan que quieren hacerlo y manden a hacerlo para que se haga, porque es la palabra empeñada de la nación”, sentenció.