San José de los Remates:
Un ejemplo de despolarización
política

• Alcalde conservador promueve nueva forma de gestión municipal

Fabricio Cajina

 

Fabricio Cajina Loáisiga es un ingeniero químico de 38 años metido a la política. En noviembre de 2000 fue uno de los cinco candidatos del Partido Conservador que conquistaron el poder municipal.
Quizás este respiro en un lugar tradicionalmente dominado por el voto anti sandinista le ha ayudado a Cajina a construir una nueva forma de gestión municipal.

“Hemos empujado a despolarizar el pueblo, probablemente este es un pueblo que ha logrado eso, la política ya no se vive con tanta pasión como se vivía antes y ha hecho que la población se vuelva más pensante. En el futuro las elecciones y las votaciones van a ser en función de capacidad y no de partido político”, afirma Cajina.

Hermenegildo Robleto, Secretario Político del FSLN en el municipio, coincide con el edil. “Fabricio ganó bajo la bandera de los conservadores, pero en realidad fue por la unidad de todos los chepeños, tanto liberales, conservadores como sandinistas. Nos unimos todos en función de garantizar lo que nosotros hemos soñado y quisimos promover: el desarrollo de San José”.

Asunción Jarquín, concejal del PLC, afirma que a la hora de sesionar cada quien se olvida de su partido. “Eso no significa que nosotros estemos haciendo un pacto ni nada, simplemente somos concejales y estamos trabajando unidos porque queremos beneficios para nuestro municipio, queremos sacar adelante a nuestro municipio”.

Reforestando Cerro Alegre

Cajina se olvidó de la bandera verde y está dedicado de lleno a un proyecto que él considera vital para la vida del municipio: la reforestación del Cerro Alegre.

“Aquí estamos asegurando el agua de este municipio, estamos asegurando que el abastecimiento de este vital líquido lo tenga San José de los Remates para siempre y al mismo tiempo le estamos dando condiciones al pueblo para que en un futuro se puedan promover actividades turísticas que aprovechen las bellezas naturales de San José de los Remates”, señala.

Para tal fin, la Alcaldía invirtió 50 mil dólares para la compra de 120 manzanas de terreno. El objetivo es reforestar el cerro, que abastece de agua al municipio, para que se convierta en un permanente proveedor del vital líquido.

El proyecto se ha merecido la aceptación general de la ciudadanía. Nibaldo José Rayo, Secretario de la Asociación de Ganaderos de San José de los Remates, considera que Cajina será “recordado” por tal obra.

“Será recordado por todas las generaciones de este pueblo, dado que las obras de progreso se ven y por la compra de este lote de tierra aquí de La Chorrera, que ha marcado el paso para las futuras generaciones para que nosotros podamos ver que tenemos agua en este municipio”.

Alcaldía maneja agua

En la descentralización de los servicios, San José de los Remates tiene mucho que enseñar. Ahora la Alcaldía administra la distribución de agua potable. Así fue como, hace 3 años, se fundó la Empresa Aguadora Municipal.

Cada año la tarifa que cobraba ENACAL subía a tal punto que la población se sintió virtualmente estafada por la empresa estatal. Ahora la población paga tarifas que van de los 25 a 45 córdobas mensuales, alcanzando un 97 por ciento de recaudación.

“De tal manera que aquí la recaudación es el 97 por ciento del potencial de recaudación”, informa Cajina.

La medida le valió al alcalde el reconocimiento general de la población. “Ahora nosotros disponemos de agua y además que la Alcaldía da un mejor servicio, pues también la municipalidad se está aprovechando, porque de ese dinero se está beneficiando el municipio”, dice María José Urbina Alvarez, presidenta de la Cooperativa de Ahorro y Crédito.

Pero siendo San José de los Remates un pueblo ganadero, los habitantes identifican como uno de los principales logros de la gestión municipal, la construcción de la barrera municipal.

“Se sabe que hay alcalde con todas las obras de progreso que se están haciendo y principalmente con la barrera que se construyó, que es una obra para todos, porque teníamos una barrera mala”, afirma el ganadero Nibaldo Rayo.

La barrera es utilizada para las fiestas patronales de marzo en honor a San José y también durante las celebraciones de la Virgen de Guadalupe, en diciembre. “Es un orgullo para los chepeños porque nos gusta la lidia de toros”, señala Pablo Antonio González, referencia inevitable en el pueblo.