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Que
trajo Bush
a Centroamérica
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| Manuel
Orozco |
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Washington
DC. Mucho optimismo entre varios líderes
centroamericanos se formó sobre la visita
del Presidente Bush a Centro América, y
ha levantado grandes expectativas sobre el posible
acuerdo de libre comercio entre Estados Unidos
y la región. Sin embargo, para que este
optimismo sea saludable necesita ser balanceado
con un toque de realismo.
El
preámbulo de la visita oficial fue marcado
por tres discursos muy importantes ofrecidos por
el presidente Bush, el representante sobre comercio
Zoellick y el sub-secretario de estado para América
Latina Otto Reich.
Estos
tres discursos resaltan los ejes de la política
exterior de este país ante el mundo en
desarrollo: la importancia del comercio internacional,
de la seguridad, y de la democracia y el crecimiento
económico como respuesta frente a la pobreza.
Mientras
la retórica se implementaba, la administración
Bush logró al mismo tiempo aprobar una
ley de inmigración ofreciendo amnistía
a inmigrantes Mexicanos, y durante toda la semana
anterior trató de lograr que se apoyara
en el Senado, y con la asistencia del Secretario
Powell también promovió que se votara
la vía rápida en el Senado antes
del viaje a Monterrey. Estos esfuerzos, aunque
simbólicos, trataron de mostrar un activismo
en la política exterior de acercamiento
con América Latina.
Este
activismo, sin embargo, no se refiere a una visión
de rescatar a América Latina del olvido
en Washington, sino de mejorar su relación
dentro del prisma y óptica del gobierno
republicano. América Latina ocupa un lugar
intermedio dentro del contexto del interés
nacional, sin embargo, es una región cuya
proximidad resalta la necesidad de mejorar su
relación. En el contexto de la administración
actual, el método más claro de fortalecer
su relación con el hemisferio es a través
del libre comercio y de la seguridad internacional.
En
este sentido, la visita de este domingo a El Salvador
posee un simbolismo muy importante en relación
con el compromiso con la región de continuar
avanzando las negociaciones de libre comercio
y que fue resaltado en el discurso de enero pasado.
Los líderes centroamericanos, en parte
siguiendo la iniciativa de Bush, así como
en aras a la integración comercial hemisférica,
han actuado activamente para agilizar las negociaciones,
efectuando reuniones para la formulación
de agendas de negociación y calendarización
y han recibido respuestas positivas desde Washington
por parte de la oficina del comercio de Estados
Unidos. Con el viaje a Centroamérica se
ha consolidado más el esfuerzo integracionista
a nivel comercial.
Al
mismo tiempo, la visita ha fortalecido la retórica
sobre la visión de desarrollo que esta
administración posee y la estrategia de
seguridad que quiere continuar avanzando. Para
la administración Bush el desarrollo económico
dependerá del nivel de inversión
y comercio que se realice en los países
pobres.
En
su discurso reciente ante el BID sostuvo que han
sido los volúmenes de comercio exterior,
más que la asistencia para el desarrollo,
los que han contribuido más a fortalecer
las economías de los países en desarrollo.
La iniciativa, Asociación para la Prosperidad,
(Partnership for Prosperity), firmada en Septiembre
del 2001 durante la visita de Vicente Fox a Washington
fue de hecho retomada en Monterrey (ahora con
el nombre de Partnership for Progress) con la
propuesta de donar $30 millones con el propósito
de promover la inversión en el sector rural
y ayudar a prevenir la emigración.
Sin
embargo, como expresó Robert Pastor, esta
asistencia es trivial si uno considera que las
causas migratorias están ligadas a las
grandes diferencias de desarrollo que existen
entre México y Estados Unidos. Por otro
lado, esta es una iniciativa que conscientemente
ha ligado la inmigración y sus efectos
con el desarrollo.
En
materia de seguridad el planteamiento de la iniciativa
propuesta sobre smart borders (fronteras
inteligentes) también en su discurso
de enero pasado es tema de discusión que
tiene el apoyo centroamericano. El intento de
mejorar los niveles de control fronterizo e información
sobre quienes transitan las fronteras del área
son una oportunidad para Centroamérica
de mejorar su relación con Estados Unidos.
Centroamérica
debe celebrar positivamente la visita de Bush
a la región como una iniciativa de fortalecer
el vínculo que ha existido por mucho tiempo.
Los alcances del simbolismo dependerán
de la acción colaborativa que se produzca
entre la región y Estados Unidos. En este
sentido, no es que Centroamérica vuelve
a ocupar un lugar primordial en la agenda de Estados
Unidos, sino que forma parte de la agenda de trabajo
de esta administración.
Este
ha sido un viaje de tránsito por el hemisferio
de pocas horas y cuyo propósito es resaltar
una declaración conjunta de cooperación.
Pero el significado del simbolismo recae sobre
el intento de entrar por una transición
de cambio en la relación, expandiendo e
intensificando la interacción con Estados
Unidos a través del comercio y la diplomacia.
De
ahí que el tema migratorio no predomine
en el diálogo con Estados Unidos ya que
es una variable cuya discusión requiere
tiempos y estrategias diferentes con la administración
actual.
Mas
allá del aspecto de la relación
Estados Unidos y Centroamérica es importante
considerar el aspecto político de cualquier
intento de elaborar un plan de libre comercio.
La región ha consultado al sector privado
sobre el manejo de la agenda de negociación,
sin embargo, la sociedad civil debe ser escuchada
también sobre los efectos que la apertura
comercial con Estados Unidos tendrá en
el área.
Poco
se conoce sobre el efecto que tendrá el
libre comercio con el aumento del déficit
en la balanza comercial como producto del aumento
más rápido de las importaciones,
o sobre los efectos positivos y potenciales de
atraer inversión al sector rural y áreas
urbanas empobrecidas.

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