Invitada de la semana

“Para hacer este trabajo sólo hay que querer hacerlo”

Los especialistas en Derecho le celebran a Gertrudis el procedimiento que utilizó para esta investigación. La jueza sólo hizo su trabajo, y el detalle que más le admiran es un asunto de dominio de la técnica de investigación: la recogida de pruebas, la diligencia.

¿Quién le enseñó a investigar?

“Uno recibe su educación en la misma universidad y la experiencia que he tenido. Yo voy sobre 13 años de pertenecer al juzgado, trabajé 5 años en el Tribunal de Apelaciones como secretaria de actuación.”

“Yo fui regular alumna en la universidad, nunca me destaqué por eso. Pero sí, pienso que cuando a uno le gusta algo, uno se destaca.”

La felicitación de los especialistas es por ser diligente.

“Sí, me considero una persona diligente. Creo que el actuar de secretaría (como Secretaría de Actuaciones), que es el actuar más duro, ésa experiencia es lo que lo hace ser a uno: decidido, aventado, imaginativo, creativo. Yo no espero a estar contra el cacho para buscar la diligencia, no. Yo me le adelanto a cualquier situación que se me presente.

Subestiman el cargo de Secretaria de Actuaciones, pero considero que es una experiencia rica y que todo abogado que salga de la universidad debe pasar. Hay que pasar por “Vietnam”, que es como le decimos a los juzgados”.

“Durante yo tuve este caso en mis manos, sencillamente yo andaba preocupada por levantar todos los elementos que existieran, porque el día de mañana si se caía ese caso iban a achacárselo a una negligencia de mi parte. Creo que es un deber de los judiciales levantar hasta lo último y valerse de cualquier recurso para conseguir esa prueba, sin obstáculo, para que a la hora del fallo, uno no tenga el penoso caso de decir “ah, y si hubiera hecho tal cosa”. Yo en ese trayecto anduve más preocupada en levantar mis pruebas, en recogerlas, programarlas, evacuarlas. Y para serle franca, hasta hoy disfruté, porque notifiqué a las partes, atendí a toda la batería de periodistas y disfruté, pues, de que la gente desfilara en el juzgado, saludándome por teléfono.

Entonces yo sentí sí, que ellos siempre estuvieron allí apoyándome, como lo hicieron los periodistas. Por eso mis colegas se me acercaron. Hasta hoy se me acercaron, hasta que terminé el caso, para felicitarme por lo diligente que fui en ese caso, según ellos”.

Usted dice que no se daba cuenta de la trascendencia de este caso.

“Yo más que todo pienso que dio la casualidad que yo estaba asumiendo el Juzgado Segundo cuando llegó este caso. La importancia que se le ha dado hasta ahora la entiendo, porque cuando uno está dentro no se está dando cuenta de la trascendencia del acto, ni el papel que va a jugar, si es decisivo o no. Yo no había tomado conciencia hasta que me senté y escuché a los medios, a (William) Grisby, a Carlos Briceño, ya casi como que todo mundo estaba opinando.

Hasta el Presidente, que llamó a una reunión a los magistrados de la Corte. Pienso que tal vez él estaba preocupado por la promesa que le hizo al pueblo, de combatir la corrupción y que a esas alturas le salga sorpresivamente un suplente con un sobreseimiento definitivo, pero bueno, la colega tuvo sus razones y creo que actuó como pude haber sido yo. Esa parte el pueblo no la entiende, que a veces vemos voluminosos los expedientes, pero fue mala asesoría, porque sólo rolan fotocopias simples y eso no vale nada en juicio. De allí es de donde dicen “pero si allí había elementos”. No. Lo que vieron visualmente fue un bulto. ¡Les impresionan los volúmenes de expedientes! Pero a lo mejor sólo eran fotocopias”.

Si actuación ha sido comentada de forma negativa por algunos miembros del gobierno de Arnoldo Alemán y sus simpatizantes. ¿Qué opina sobre esos comentarios?
“Cuando uno está allí armando el expediente, uno aparta todo, es frío y aplica la ley con todos los fierros. Yo no me sorprendo, mis compañeros me dijeron “guardá la calma, te van a inventar cosas que vas a quedarte con la boca abierta”.

No pertenecí al FSLN, ni al Ministerio del Interior. No tengo antecedentes penales. No niego que tengo simpatías por lo que hizo el FSLN en esos años, pero la verdad es que en su cúpula ha habido corrupción. Tengo simpatía por Enrique Bolaños, por eso, por la lucha contra la corrupción. A él le gustó mi resolución. Y toda la gente le ha recibido bien. El sentimiento de la gente coincide con mi resolución, no yo con el de la gente”.

 

 
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