TEMA CENTRAL

Los moles: símbolo de bonanza
comercial con números de resaca


Inversiones 2001
en espera

Fuertes inversiones comerciales
concebidas para el 2001 se reprograman
para el 2002

Para los grandes comerciantes el 2000
fue un año peor que el anterior, pero pocos
se atreven a admitirlo

Centro Comercial Managua repunta,
bajo la sombra de los moles; pero el Oriental sigue siendo la meca del comercio

Dania Fitoria

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Nuevas inversiones en compás de espera

 

Las millonarias inversiones impulsadas en dos grandes centros comerciales han venido a dar una imagen de dinamismo económico a Nicaragua. No obstante, similares inversiones en un futuro próximo, o la ampliación de los proyectos ya iniciados en un año electoral, son vistas con extrema prudencia por los inversionistas.


 
   

Si bien, opinan sus promotores, este tipo de proyectos —como Metrocentro y Plaza Inter— genera un importante efecto de confianza, necesario para estimular otras inversiones, otras ofertas de la misma envergadura vendrían a saturar un sector que a causa de la crisis económica sobrevive a duras penas ya que ofrece artículos de consumo, a menudo suntuarios, cuyos precios están muy por encima del nivel adquisitivo de la mayor parte de la población.

Que Santa Claus es una figura familiar para el ciudadano nicaragüense es algo fácilmente demostrable, sólo hay que encender la televisión en el mes de diciembre para comprobar su recurrencia en la pantalla. Pero verlo bajar en paracaídas en pleno centro de Managua es algo que desborda la imaginación. El mercado, sin embargo, no conoce fronteras y explora cada vez con mayor agresividad la hasta hace poco selva virgen de la publicidad nacional. Esto lo demuestra el gran despliegue promocional al que se ha visto sometido el público a partir de la creación de grandes centros comerciales o moles, anglicismo cada vez más frecuente dentro del vocabulario nica.

Metrocentro e Inter Plaza, ambos inaugurados en diciembre de 1998, son los más connotados. El primero, que comparte con el nuevo Hotel Intercontinental una inversión inicial arriba de los 50 millones de dólares, y el segundo que suma con su centro de convenciones otros 30 millones, han cambiado el panorama capitalino. Pero el aparente furor de consumo que se ha apoderado de los managuas no parece corresponder a los resultados de ventas obtenidos el pasado año. En el mejor de los casos, sólo se logró mantener el nivel de ventas de 1999.


Debajo de las expectativas

En el caso de Metrocentro, las no muy halagüeñas perspectivas del año 2000, agravadas por la crisis bancaria, les obligó a meter todos los fierros. “Sabíamos que íbamos a tener un fin de año duro, por eso nos preparamos para por lo menos enderezar un poco la curva de los meses malos que fueron septiembre y octubre cuando estalló la crisis del Interbank. Y pese a que todos los indicativos eran que íbamos a andar un poco bajos, con un esfuerzo comercial gigante durante la Navidad, me atrevería a decir que logramos igualar la venta del año anterior. Hicimos un esfuerzo sobrehumano”, confiesa Eduardo Sandoval, gerente de Metrocentro e impulsor del temerario salto de Santa.

Admitir que el comercio no se acercó a las expectativas provoca que los encargados de estimular al cliente a gastar su dinero se remuevan en sus asientos. Sea por terminar de digerir el agridulce sabor dejado por el pasado año, o para ahuyentar los malos augurios ante el cada vez más tangible ambiente electoral, la pregunta sobre el rumbo de las ventas no deja de incomodar.

“Yo diría que las expectativas estaban más altas en el 2000 y no fue tan bueno. Fue igual que 1999, y para ciertos un poquito mejor, pero para unos no les fue bien”, afirma con cierto resquemor Adela Torrente, encargada de la gerencia de los 65 módulos que alberga Inter Plaza.

En opinión del presidente de la Cámara de Comercio de Nicaragua, Willy Rivas, esas expectativas pudieran haberse ahorrado de haber escuchado las advertencias que emitiera el Banco Central desde 1998. “El Gobierno a través del Banco Central había hecho algunas declaraciones indicando que Nicaragua no podía seguir calentándose en la forma como se venía incrementando el movimiento económico y que iban a frenar bastante más para que no hubiese ningún problema con inflación y poder manejar la economía de una forma más racional. Lo que pasa es que muchos no leyeron o escucharon al BCN y al hacer sus cálculos para las proyecciones del año los llevaron más allá de la realidad. Sin embargo, eso no quiere decir que Nicaragua no tuvo un crecimiento económico dentro del comercio en términos relativos aceptable. La palabra no es excelente, es aceptable”. Según Rivas, estas infladas expectativas de crecimiento comercial para el año 2000 se ubicaban en un 30%, pero en la práctica, según sondeos realizados por esa institución, el sector comercio creció en un 5%, en contraste con el 10 y 12 % que obtuvieron sectores más dinámicos como el turismo y la construcción.


¿Moles Turísticos?

Pese a que se han convertido en los sitios más concurridos de Managua, los centros comerciales alimentan la percepción de que sus instalaciones funcionan más como lugares de esparcimiento familiar que de consumo. En lo que toca a Metrocentro, que cuenta con inversión nacional, pero donde la mayor participación descansa en capital salvadoreño, se cifra en 325 mil el flujo mensual de personas. De éstos, según Sandoval, cerca del 65% hacen uso de los servicios, generando una ganancia de “no menos de 36 millones de dólares al año”. La cantidad de compradores, sin embargo, es puesta en duda por el enorme tránsito de personas en los pasillos y la cara de ansiedad de las dependientas, así como por el desempeño de las ventas del recién pasado año en Eclipse, la tienda de moda por departamentos más grande y emblemática con que cuenta el centro comercial. “Las ventas de 2000 en relación con el 99 estuvieron bastante bajas. Hubo movimiento, pero no lo que se esperaba”, afirma Marvin Díaz, el encargado de ventas. Esta tienda, con un tamaño de 3.000 metros cuadrados, ocupa 40 módulos de un total de 124 y representa el 20% de un área total útil de 15 mil metros cuadrados.

Centros
comerciales
Inversión total del
complejo
Costo del centro comercial Área útil de centro comercial Número de módulos Costo de alquiler por mt2 Cantidad promedio de visitantes al año
Metrocentro
Funciona
desde 1998
US$50 millones US$20 millones 15.000 mt2 125 Entre US$20 y US$50 325 mil
Inter Plaza
Creado en 1998
US$30 millones Cerca de US$15 millones 6.000 mt2 65 Entre US$8 y US$15 105 mil
Centro
Comercial
Managua
Creado en 1973
Reinversión US$612
mil
20.500 mt2 210 Entre US$6 y US$10 105 mil

Pero, ¿qué consume el ciudadano que se atreve a pisar estos establecimientos considerados por algunos como lugares “de otro mundo”?. Leonardo Díaz, dueño de un renombrado taller de frenos de Managua dice ser un habitual visitante. Sin embargo, los lugares que se atreve a frecuentar son los cines y en menor medida los restaurantes. “Yo allí no compro una camisa porque su precio cuesta más del triple que en el propio Miami”, se lamenta. Los seis cines con que cuenta Metrocentro y su Food-court de 21 negocios de comida representan cerca del 15% del total de venta generado. Aún así el costo de alquiler por metro cuadrado de esta última área casi triplica el valor del área comercial y financiera.

El caso de Inter Plaza, una inversión cien por ciento taiwanesa, también evidencia tendencias a menguar. Por esta área de 6.000 metros cuadrados circulan, según su administración, alrededor de 105 mil personas al mes. Su food court, cuatro cines, una discoteca y por último, pero no menos importantes, escaleras eléctricas, a las que los niños gustan de “montar”, son entre otras las principales atracciones para la caza de potenciales consumidores. Pero la inicial calentura de Inter Plaza parece haber dado paso a una inquietante tranquilidad. “En el 98 no se podía ni caminar. La atracción la teníamos concentrada en los cines”, recuerda Torrente. Ahora, con la ofensiva lanzada por Metrocentro con sus seis salas de cine, el flujo de visitantes ha buscado nuevos cauces. El resultado de esta tranquilidad son por lo menos cuatro locales cerrados, uno de ellos, Gabbana, que se contaba entre los más viejos, cerró hace dos semanas. La disminución de clientes se ha dejado sentir también para la tienda de juguetería Toys Planet, en teoría uno de los lugares más visitados en Navidad, pero que el pasado año, según su gerente Dora Zablah, tuvo “una leve disminución de las ventas”.


Repunte en CC Managua

El gran favorecido por la competencia es el Centro Comercial Managua, que registró el año anterior un incremento de entre 15 y 20% de sus ventas con relación a 1999. La explicación esgrimida por Alberto Lacayo, secretario de su Junta Directiva, es que los nuevos centros comerciales están por encima del bolsillo de la gente. “Creo que deben adecuarse a la situación económica que atraviesa Nicaragua, por ejemplo, abaratando sus costos fijos de mantenimiento, los nuestros son sumamente reducidos y eso nos permite que allá una misma camisa cueste 50 dólares aquí la encuentra a 20”, alega.

La recién inversión inyectada a este centro para la remodelación de parte de sus instalaciones, que asciende a más de medio millón de dólares, y futuros montos destinados a la creación de un supermercado y un food court campestre, indican que en vez de sentirse amenazado por dos recientes monstruos del comercio, les anda pisando los talones. “Hasta hace dos años nadie daba 25 centavos por esto y hoy ya podemos competir en el mundo de los centros comerciales”, comenta, y luego añade: “Si no hubiera habido esa competencia estaríamos en los mismos cuchitriles”. Creado en 1973 para albergar temporalmente las tiendas destruidas tras el terremoto el CCM cuenta actualmente con 210 módulos que ocupan un área de 20.500 metros cuadrados.



El “factor Oriental”

Pero al único competidor que teme cualquier comerciante legalmente establecido es el extendido mercado informal, cuyo porcentaje, según las estimaciones más conservadoras, en más de un 50% del total del mercado. “Los centros comerciales podrían tener mayor auge y desarrollo si de alguna manera no hubiera competencia desleal. Nicaragua es el único país de Centroamérica donde en el mercado desordenado se ofrecen productos de marca compitiendo deslealmente con el comercio formal organizado. Ese es el principal obstáculo que tienen los centros comerciales”, opina Marcos Mayorga, vicepresidente de la Cámara de Comercio. Pero desincentivar el fraude pasaría por una verdadera reforma fiscal que reduzca las altas tasas de impuesto. Los artículos considerados suntuarios introducidos por la vía legal pueden llegar a ser gravados hasta en un 50 y 70% de su valor. Así, muchos compradores pasan por alto el valor añadido que representa comprar un artículo en un lugar autorizado, limpio, con buen ambiente y seguro, y termina comprándolo y arriesgando su piel en el Oriental, una de las mecas del contrabando.


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