El demonio del comercio
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| El diablo me convenció de hacerlo: Skarsgard luchan en vano en "Exorcist: The Beginning" |
Juan Carlos Ampie
La historia detrás de la filmación de este gratuita secuela es más interesante que la película en cuestión. El proyecto nació como reacción al exitoso relanzamiento de una restauración del clásico film de horror de William Friedkin, estrenado originalmente en 1973. Olfateando el interés del público, la productora Morgan Creek, en asociación con Warner Bros., dio luz verde a un “capítulo inicial” que reproduciría el primer encuentro del Padre lancaster Merrin (Max Von Sydow) con el demonio Pazuzu, décadas antes de su infame batalla por el cuerpo y el alma de la pequeña Reagan (Linda Blair).
Liam Neeson interpretaría al sacerdote, bajo la dirección de John Frankenheimer (The Manchurian Candidate, 1962). Frankeheimer abandonó el proyecto por razones de salud. Murió un mes después. Neeson también abandona el proyecto. Las riendas fueron entregadas a Paul Shrader, director independiente mejor conocido por su trabajo de guionista con Martin Scorsese (Taxi Driver, 1976).
El papel de Merrin pasa al excelente actor sueco Stellan Skarsgard (Dogville). Shrader escribe y dirige un thriller psicológico que fue recibido con hostilidad. La película fue tildada de “poco atemorizante”. Dónde estaban la sangre y violencia que pagaron los ejecutivos y financieros?
En una medida sin precedentes, engavetaron la película terminada y se lanzaron a filmarla de vuelta, con los mismos actores principales y un nuevo guión, ahora bajo las órdenes de un director eminentemente comercial, Renny Harlin (Driven). Fue esta versión la que vio la luz de los proyectores en Estados Unidos y resto de mundo.
Los ejecutivos no pueden quejarse de la basura que ahora venden. Exorcista: El Comienzo es probablemente la película más violenta y desagradable del año. Entre los momentos mas sangrientos: un arqueólogo poseido se corta una swastica en el pecho antes de degollarse con un trozo de cristal. Una mujer da luz a un feto momificado cubierto de sangre y larvas. Hay particular saña contra niños: uno es despedazado por una jauría de hienas con lujo de detalle. Un episodio sobre el pasado del Padre Merrin durante la ocupación facista es revisitado constantemente, permitiendo repetir hasta la saciedad – desde diferentes ángulos - la ejecución de una niña a manos de soldados de la Gestapo.
La película original se basaba en la martirización de una niña, pero en el trabajo de Friedkin había genuina preocupación por retratar la tensión entre la fé y la razón, por explorar la posibilidad de redención a pesar del escepticismo, ante el absoluto total de la muerte. Anclado en una sublime actuación de Ellen Burstyn, El Exorcista funcionaba como drama familiar, alegoría religiosa y social. Además, era horror convertido en arte. Se sostiene ante los embates del tiempo, a como lo atestigua el relanzamiento que milagrosamente fue presentado acá – suerte que no tuvo el de Alien (Ridley Scott, 1979), a pesar de verse anunciado por meses.
Pero estoy divagando. Si el tabloide sensacionalista El Mercurio editara un catecismo, y este fuera llevado a la pantalla, el resultado se vería como Exorcista: El Comienzo. La violencia se explota por valor de choque, mientras se abusa de los efectos de sonido para tratar de crear tensión. No sólo es la más sangrienta del año, también es la más ruidosa. Cada vez que alguien da un paso o voltea la cabeza, una orquesta entera marca la acción. Hay suficiente invocación de imaginería católica y fascista como para simular la presencia de alguna sustancia mas allá del morbo. La fotografía de Vittorio Storaro contribuye a dar un barniz de respetabilidad que la visión amarillista de Harlin no tiene. Es un artesano torpe, apenas capaz de armar el mamarracho que los ejecutivos diseñan, siguiendo una vana idea de “lo que el público quiere ver”.
Esto no quiere decir que podemos asumir que la versión de Shrader era superior. Ningún artista es infalible. Pero en una movida inusitada, los productores anunciaron que cuando la película se lance en DVD, se incluirá la versión rechazada. Mientras esperamos a evaluar el Corte Shrader, solo nos queda exorcisar el recuerdo de este terrible esperpento. No es horror. Es tortura. |