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El escándalo que sacude a la OEA
Los aspirantes a dictadores en América Latina deben estar de fiesta: a menos que se resuelva pronto, el escándalo de corrupción que sacude a la Organizacion de Estados Americanos (OEA) podría paralizar a la institución, que en los últimos años se había convertido en la última línea de defensa contra los autócratas en el continente.
A pesar de su antigua reputación de ser un club de diplomáticos retirados, más que nada conocida por sus cocteles en su majestuosa sede en Washington DC., la OEA se había ganado el respeto de muchos en los últimos años al actuar como un instrumento para la defensa colectiva de la democracia en la región.
La organización, de 34 países miembros, evitó golpes militares y constitucionales en Haití, Paraguay y Perú, y más recientemente fue una de las mediadoras en la crisis política de Venezuela. Además, su Comisión de Derechos Humanos, una agencia semi-autónoma que es lo más valioso que tiene la institución, ha denunciado valientemente los abusos cometidos en toda la región.
Pero ahora, la OEA podría quedar paralizada por el escándalo de corrupción que toca al nuevo secretario general, Miguel Angel Rodríguez, tras el pedido del presidente costarricense Abel Pacheco exigiendo su renuncia.
El escándalo explotó esta semana, después de que el diario La Nación de Costa Rica reveló que Rodríguez, un ex presidente de ese país, había recibido parte de un soborno de la empresa de telecomunicacines francesa Alcatel en el 2001. El actual presidente costarricense, quien había apoyado la candidatura de Rodríguez a la OEA, inmediatamente disparó una carta exigiendo su renuncia ‘’en aras del buen nombre’’ de Costa Rica.
Días antes, el ex director de Energía y Telecomunicaciones, José Antonio Lobo, había sido citado por el periódico diciendo que él y el ex presidente Rodríguez habían recibido un ‘’premio’’ de $2.4 millones de Alcatel, luego de que la empresa ganará una licitación de $149 millones durante la presidencia de Rodríguez.
Rodríguez admite haber recibido ‘’un préstamo’’ de $140,000 de Lobo, pero afirma que no tenía idea que el dinero venía de Alcatel.
Según el secretario general de la OEA, está siendo víctima de un linchamiento político, porque Pacheco ha pedido su renuncia sin que ni siquiera existan cargos legales contra él. Hasta ahora, sólo han habido acusaciones en la prensa, en el congreso y del presidente Pacheco.
‘’¿Cómo puede defenderse cuando ni siquiera hay cargos formales contra él?’’, me preguntó un funcionario de la OEA que apoya a Rodríguez. " ¿Cómo puede Pacheco pedir su renuncia, cuando todo el mundo tiene derecho a ser presumido inocente hasta ser declarado culpable?"
Los partidarios de Rodríguez sospechan que Lobo, que está bajo arresto, implicó al secretario general de la OEA para negociar una sentencia menor. Y dicen que el presidente Pacheco podría haber pedido la renuncia del secretario general de la OEA para desviar la atención de los informes de prensa según los cuales él mismo habría recibido $100,000 en contribuciones indebidas de Alcatel.
Funcionarios de Estados Unidos y otros países de la OEA dicen que todo el escándalo es un asunto interno de Costa Rica, y que debe ser resuelto en los tribunales de ese país. Pero están crecientemente preocupados que el caso le reste autoridad moral a la OEA para defender la democracia y combatir la corrupción en la región.
La democracia pende de un hilo en Venezuela y varios países andinos, y los países de la OEA están negociando medidas anti-corrupción que tienen planeado firmar durante la Cumbre de las Américas del 2005 en Argentina.
‘¿Con qué cara va a presidir estas reuniones Rodríguez?’, me comentó otro funcionario de la OEA, que cree que el secretario general debe renunciar para evitar que la institución quede empantanada en esta crisis. ``¿Qué poder de convocatoria va a tener?’’
Mi conclusión: nadie se salva en este entuerto. La reputación de Rodríguez como un hombre honesto y un funcionario internacional bien intencionada está en juego. El presidente Pacheco da la imagen de un político irresponsable que puso en jaque al sistema inter-americano antes de existir una acusación formal contra el secretario general de la OEA. Costa Rica, una de las democracias modelo del continente, está dando la imagen de ser un paraíso de la corrupción.
Por ahora, Rodríguez merece el beneficio de la duda. Quizás, los países de la OEA deberían ponerle una fecha límite a Costa Rica para que sus fiscales presenten cargos contra Rodríguez y los diriman en los tribunales, o de lo contrario Pacheco retire su pedido de renuncia. Cada día que pase sin que esto ocurra, la OEA se debilitará más, y los autócratas y los corruptos en todo el hemisferio se sentirán con carta blanca para hacer lo que les plazca.
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