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Herty Lewites endosa a Marenco
Los managuas
"ya no le temen al FSLN"
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“Ese es
el legado para el nuevo candidato sandinista” |
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Lourdes Arróliga
Le gusta ser alcalde y que
la gente lo aclame. Habla con mucha familiaridad
a todo aquél ciudadano
que se le acerca a solicitarle ayuda; para que le tramiten
un título de propiedad del barrio tal, la reparación
de las calles, los comerciantes del Malecón
que temen un desalojo. En fin, cada quien con sus demandas.
“Veníte con mi secretaria
para que te dé una
cita”, les dice Lewites con su acostumbrado tono
paternalista, aunque después algunos citados
se quejan de que no los recibió. Al finalizar una sesión ordinaria con el consejo
municipal, se acomoda en su despacho, donde brinda
audiencias hasta las tres de la tarde (hora de su habitual
almuerzo) a distintos directores de la Alcaldía
de Managua y otros personajes que requieren su atención.
“Es habilísimo”, dicen quienes
lo conocen de cerca, cualidad que atribuyen a sus raíces
judías. “Se sabe llevar bien con todo
el mundo, con Ortega, con la Iglesia, hasta con (el
presidente Enrique) Bolaños”.
Según Lewites, su “humildad” lo
ayudó a escalar y ganarse la confianza de
los que conducen en destino del país.
Es la misma cercanía que comparte con Dionisio
Marenco, el candidato a alcalde por el Frente Sandinista,
a quien asegura heredará la comuna capitalina.
Con un visible “acelerón” en la
ejecución de obras municipales, en un periodo
de plena faena electoral, el alcalde no esconde su
interés en que Marenco se beneficie de su
popularidad.
“Yo reconozco la fuerza de una persona y las debilidades
de otra, porque salgo mucho a los barrios y la gente
liberal me dice; no somos sandinistas, pero creemos que
el señor Marenco es el que puede dar más
respuestas positivas a nuestras demandas”.
A continuación sus
declaraciones:
¿Su gestión en la
Alcaldía abona
políticamente a la candidatura de Marenco?
El pueblo de Nicaragua estaba
cansado de oír
promesas y que no se cumplieran y querían
a una persona que no fuera confrontativa; honrada
y eficiente, que se llevara bien con todos los sectores,
de una vez por toda cortar con el Estado-partido,
porque esa es una de las cosas que le ha hecho mucho
daño
a Nicaragua. Cuando hablé con el comandante Ortega que venía
para acá, le dije: “Mire, ¿quiere
usted que el Frente Sandinista demuestre a la población
que sabe gobernar?, entonces apartemos el partido
de la administración de la alcaldía
y a partir de hoy soy el alcalde de todos los managuas
y vamos a trabajar bien”. ¿Eso
le trajo confrontaciones con el partido?
Es
normal, porque dicen los que me acompañaron
en la campaña; anduvimos con el tres, cuatro
meses asoléandonos, mojándonos, y a la
hora de llegada lo que querían, aparte de que
ganara el partido es que también se les diera
trabajo.
Esa
es la situación más difícil
que he pasado aquí, porque cuando vine habían
dos mil 900 trabajadores, pero no los iba a correr
porque no eran sandinistas; entonces muchos compañeros
que anduvieron conmigo se molestaron. Decían “para
nada serviste vos”, “nos traicionaste”. ¿Ve su cargo como una sucesión
para el candidato sandinista?
Cuando
anduve de candidato en las elecciones pasadas,
con el Frente Sandinista, el presidente (de la
República)
era el doctor (Arnoldo) Alemán y el alcalde
(de Managua) el ingeniero (Roberto) Cedeño,
ambos del PLC, y tenían todos los medios económicos.
Pero la gente estaba cansada de ver este derroche Estado-Partido,
porque aquí se pasaban hasta 15 mil galones
de gasolina para temporada de elecciones y aquí no
se ha dado un galón durante estas elecciones.
La
gente dijo vamos a votar por esta persona para
ver si es diferente y como han visto una cosa muy
diferente, tengo la confianza de que digan que
el sistema de administración
Lewites puede continuar con Nicho Marenco. ¿Es un mérito
del partido o de su persona?
Yo
soy miembro del Frente Sandinista y me siento
orgulloso de que la administración
esté bajo
mi mando, pero es la administración del FSLN.
Todo mundo puede decir en el exterior y en todas
partes: ¿Quién es el alcalde de Managua?
Del Frente Sandinista y al que conocen es al Frente
Sandinista y no a Herty. ¿Es posible que Marenco se “nutra” con
su capital político?
Sí, porque ya trasmitiste de que podés
gobernar en la forma en que lo hemos hecho y que somos
buenos administradores. Ese es el legado que le estoy
dando al nuevo candidato del FSLN y que se le hace
más fácil ahora. Pero
en el FSLN hay quienes piensan que sin el partido
usted no hubiera ganado, pues antes perdió con
el Movimiento Sol —en las municipales de 1996—.
Estoy
claro de que con el FSLN tenés un piso
bien fuerte, pero también tenés que buscar
un techo más alto para ganar. Es difícil
ganar con el piso del Frente, porque podés llegar
a los 85 mil, 87 mil ó 90 mil votos que ha mantenido.
Pero
nosotros llegamos hasta los 140 mil, o sea, que había gente de otros partidos
que vieron que habían un buen candidato apartando
el color político. “Éste puede
servir”,
y nos dieron el voto.
Esto
es lo que pasa con Nicho, tiene un buen piso y si él continúa con
la política,
puede tener un techo tan bueno como el mío,
porque es una persona que trabaja con sectores económicos
fuertes del país y ven que es un hombre serio,
entonces se conjugan las dos cosas.
La
población en los barrios ya no le tienen
miedo que sea un candidato del FSLN para gobernar Managua,
lo que ven es quien les resuelva más los problemas. |