SEMANARIO DE INFORMACION Y ANALISIS POLITICO • AÑO 9 • EDICION No. 406• DEL 19 AL 25 DE SEPTIEMBRE 2004
ANALISIS INTERNACIONAL

Choque de culturas
en la elección Bush-Kerry


La competencia entre los estados “retro” y los estados “metro”

Arturo Valenzuela *

La celebración de la Convención Republicana en la ciudad de Nueva York hace un par de semanas tiene que considerarse por fuerza como una de las grandes ironías históricas de nuestros tiempos. Los partidarios de George W. Bush acudieron a proclamarlo por segunda vez como abanderado presidencial en una ciudad que es abiertamente hostil a su persona y a las doctrinas de su colectividad política que ha evolucionado en forma notoria hacía la derecha en los últimos años. Al mimos tiempo, para una gran mayoría de los delegados de “provincias”, Nueva York no amerita ser parte de la nación. Para ellos la metrópolis más grande del país poblada por inmigrantes de todo el mundo gira alrededor de una cultura moderna, intelectual, progresista y tolerante que encarnaría lo peor de un mundo crecientemente secularizado donde estarían despareciendo los valores tradicionales y donde las prácticas religiosas habrían dejado de ser el eje central de la vida cotidiana.

Es bastante obvio que la Casa Blanca no insistió en ubicar la convención en una ciudad abrumadoramente Demócrata con la esperanza de revertir el enorme déficit político que sufrió el Presidente en Nueva York en el 2000. Nueva York apoyará en forma decidida la candidatura presidencial del senador John Kerry en los comicios de noviembre. Lo que buscó la Casa Blanca es recordarle al resto del país la tragedia del 11 de Septiembre en beneficio de la reelección de un presidente que tuvo que encarar el peor ataque al territorio estadounidense en la historia del país. Sin embargo, la inusual celebración de la Convención Republicana en Nueva York nos ilustra en forma tajante la enorme brecha que existe entre los estados donde prevalece el partido del senador John Kerry y aquellos donde gana el partido del Presidente; estados separados por profundas divisiones históricas, económicas, étnicas, culturales y religiosas que ahora se complementan con una división política que por primera vez en mucho tiempo refleja con claridad las escisiones societales del país.

Los 25 estados “retro,” en las palabras de un nuevo libro publicado por John Sperling, son conocidos también como estados “rojos” o “republicanos,” y están ubicados en el oeste, el medio oeste, el sur y en la cordillera de Appalachia en el este. En estos estados prevalece una cultura anti-intelectual que acompaña un fundamentalismo religioso que ha pasado a dominar las bases del Partido Republicano. La economía de los estados retro se basa mayormente en la agricultura, la industria forestal y la minería con una fuerte presencia de bases militares atraídas en otras épocas por poderosos miembros del Congreso Federal. A pesar del discurso anti-estatista y hostil al gasto público de los políticos de la región, los estados retro se benefician de grandes subsidios federales -$800 billones de dólares más en ayuda federal de lo que pagaron en impuestos federales en la década de los 90-. Sólo el sector agrícola en el 2002 se llevó $20.000 millones de dólares en subsidios, elemento clave de la política de Bush para asegurar el predominio de su partido entre los “retros.”

En otras palabras, son los estados metro que subsidian a los retros con su mayor poderío económico y su industria diversificada. En ellos vive un 65% por ciento de la población que produce más del 70% del producto, pagando a su vez el 71% de los impuestos federales, mientras que los estados retro pagan sólo el 29%. En los estados metro se encuentra un 81% de los empleos en alta tecnología, como también el grueso de la industria financiera y de servicios que representa un 41% del producto del país. Son los estados metro que concentran las grandes universidades y centros de investigación que han asegurado el predominio tecnológico e incluso militar de los Estados Unidos. Como bien señala Sperling, en estos estados viven 245 premios Nobeles, mientras que en los retro viven sólo 23.

¿Pero dónde surge el problema político de fondo? Los estados metro son claramente mayoría pero por el sistema institucional estadounidense creado a fines del siglo XIX los estados con menos de un 35% de la población tienen un 50% de representación en el Senado. La falta de representatividad es patente en el sistema de votación presidencial, el famoso “colegio electoral,” donde se suman los votos electorales de cada estado para decidir quién gana la presidencia en desmedro de los votos ciudadanos. Es así como California, un estado metro con 38 millones de habitantes y una abrumadora mayoría demócrata, tiene un peso similar en el colegio electoral a 13 estados más pequeños con sólo 18 millones de habitantes.

A dos meses de la elección presidencial habrá que ver si el senador Kerry podrá apelar mas allá de la población “metro” para imponerse en una sociedad dividida donde el juego institucional le da ventajas claras a los sectores retro, a pesar de que a la larga estos irán perdiendo terreno frente al mayor dinamismo del sector mayoritario y más progresista de la nación.