SEMANARIO DE INFORMACION Y ANALISIS POLITICO • AÑO 9 • EDICION No. 405• DEL 12 AL 18 DE SEPTIEMBRE 2004
AMERICA LATINA

Tramitología hunde
a América Latina

Andrés
Oppenheimer
 

Si alguna vez se preguntaron porqué Brasil -una de las doce economías más grandes del mundo-sigue teniendo tanta pobreza, el Banco Mundial acaba de sacar un estudio que ayuda a explicarlo: dice que Brasil es uno de los países mas anti-empresariales del planeta.

El estudio, titulado Haciendo Negocios en el 2005, dice que Brasil es uno de los países donde es más difícil abrir un negocio, emplear o despedir a empleados, o hacer respetar las cláusulas de un contrato, debido a sus excesivas regulaciones gubernamentales.

El estudio de 145 países, dado a conocer ésta semana, dice que América Latina en general figura entre las regiones con mayor ‘’tramitología’’ del mundo. Eso ahuyenta a los inversionistas, hace subir las tasas de desempleo, y promueve la corrupción, porque cuanto más regulaciones tienen los países, más necesidad tiene la gente de pagar sobornos para eludirlas.

Consideren los datos del informe:

En Brasil, se necesitan 152 días hábiles para completar el papelerío legal para abrir un negocio. En comparación, en Chile sólo se necesitan 28 días, en Estados Unidos 5, y en Australia 2.
Brasil, junto con México, son los países latinoamericanos donde es mas difícil emplear y despedir a empleados, uno de los mayores motivos citados por las empresas para no emplear más gente. En Brasil una compañía debe pagar 165 semanas de sueldo para despedir a un empleado, en México 83 semanas, en Bélgica y en Estados Unidos 8, y en Nueva Zelandia no se requiere ninguna indemnización.
En Brasil se necesita un promedio de 566 días hábiles en los tribunales para hacer cumplir un contrato, mientras que en Chile hacen falta 305 días, en Estados Unidos 250 días, y en Japon 60 días.
Para cerrar un negocio por cualquier motivo en Brasil se necesitan nada menos que 10 años de procedimientos legales. En comparación, se necesitan 6 años en Haití, 3 años en los Estados Unidos, 1 año en Gran Bretaña, y solo 4 meses en Irlanda.
Si un negocio termina en bancarrota, los acreedores en Brasil sólo recuperan un promedio de 2 centavos por cada dólar. En comparación, los acreedores en México recuperan un promedio de 65 centavos por cada dólar, los estadounidenses 68 centavos, los ingleses 86 centavos, y los japoneses 92 centavos.


Las cifras del Banco Mundial muestran que los países más altos niveles de vida son los que más facilitan los negocios y las inversiones. Nueva Zelandia, Estados Unidos, Singapur, Hong Kong, Australia y Noruega son los países más ‘’pro-negocios’’ y los que cuentan con las regulaciones comerciales más flexibles, dice el informe.

‘’Esta cultura anti-empresarial ha sido uno de los mayores obstáculos al desarrollo económico del país’’, afirmó recientemente el semanario brasilero Veja en una nota de portada. Como para reflejar la seriedad del problema de la ‘’tramitología’’ en Brasil, el título de la portada del semanario era: Por qué Brasil no es el No. 1 del Mundo.

Sin embargo, no sería justo culpar al presidente izquierdista brasileño Luiz Inácio Lula da Silva por la maraña burocrática de su país. Brasil ha sido un paraíso de la burocracia desde tiempos inmemoriales.

Simeon Djankov, el economista que dirigió el estudio de Banco Mundial, me dijo en una entrevista telefónica que una buena parte de los excesos regulatorios de Brasil están relacionado con la herencia cultural portuguesa.

‘’Si uno se fija en todas las ex colonias portuguesas, como Angola, Mozambique, y el mismo Brasil, verá que los sistemas legales y administrativos portugueses que heredaron son en todos los casos peores que los de sus países vecinos’’, señaló Djankov.

Aunque el gobierno de Lula sigue alimentando la burocracia en varios frentes, acaba de someter a votación del Congreso una reforma a la ley de bancarrotas que podría agilizar enormemente esos procedimientos. De ser aprobada, ‘’sería una mejoría enorme, porque abriría las puertas a una serie de otras reformas’’, agregó Djankov.

El estudio del Banco Mundial hace bien en llamar la atención sobre los excesos regulatorios que traban las inversiones. Aunque creo que los países latinoamericanos necesitan proteger a sus trabajadores - no estoy entre quienes aplauden el trabajo infantil o las condiciones laborales de semi-esclavitud que permiten países como China en nombre de la necesidad de crear un buen clima para los negocios -- no cabe duda de que Brasil y gran parte de América Latina se está quedando atrás por causa de la sobrerregulación.

En nombre de los derechos de los trabajadores, los gobiernos populistas han aumentado el desempleo y la pobreza. Por eso, mientras que los inversionistas latinoamericanos sigan comprando apartamentos en Miami o depositando su dinero en bancos extranjeros por miedo a invertir a lo grande en sus propios países, la economía de América latina seguirá estancada. (Publicado en El Nuevo Herald)