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Maravillas y límites
de la indexación
En
la economía del saber, saber encontrar la información
que uno necesita puede contar tanto como el puro conocimiento.
Lo grave es que tenemos mejores herramientas para encontrar
lo que hay en la red que lo que está en nuestra
propia computadora. La paradoja es evidente: los documentos
con mayor probabilidad de sernos útiles están
a la mano pero son más difíciles de encontrar
que si estuvieran regados en el ciberespacio.
Con el tiempo, la cantidad de
archivos presentes en una computadora de uso diario
puede alcanzar cifras sorprendentes. Cuidadosamente
jerarquizados tengo 103,000 archivos en la sección
Mis Documentos. Los artículos
y otros textos escritos por mí ocupan 730Mb
de disco duro y los documentos de archivos sobre los
temas que cubro ocupan 431Mb. Outlook contiene 20,000
mails (y limpio a cada rato) y mis contactos se acercan
a los 2,000 (el programa ocupa 1,3 Gb).
Mantener un cuidadoso orden en
la clasificación
de los expedientes, requiere de una seria inversión
en tiempo. La verdadera solución para encontrar
algo rápido es tenerlo indexado con anterioridad,
quiere decir, haber registrado automáticamente
su contenido en una base de datos especial y ultra
rápida.
La indexación es el secreto
de la velocidad con la cual operan los motores de búsqueda.
Aparece cada vez más como la respuesta para
resolver el problema planteado por el exceso de correo
electrónico. No es casualidad si el ejemplo
fue dado por Google y su Gmail con la misma paradoja
que reside en la web y no en la computadora de uno.
En los últimos meses, sin embargo, aparecieron
respuestas.
Lookout es un pequeño programa
recién
comprado por Microsoft y que cualquier usuario de Outlook
puede bajar gratis en uno de los sitios de la compañía
(sandbox.msn.com). Permite encontrar de manera casi
instantánea citas, contactos y mails. Su más
seria limitación es que no permite ver sino
las primeras líneas de los documentos encontrados
gracias a un rollover.
X1 (x1.com) es más ambicioso.
Indexa el contenido de varios programas de gestión
de la información
personal (Outlook, Eudora etc.) y todos los archivos
presentes en cualquier disco duro. Reconoce 255 tipos
diferentes (Works, Acrobat, Excel, PowerPoint, WinZip,
etc.). El usuario puede agregar otros. Al lado de la
lista de los archivos encontrados en el marco de una
búsqueda, basta con seleccionar uno de ellos
para ver su contenido desplegado en una ventana adyacente.
El formato original está preservado y el documento
puede ser visto aun si el usuario no tiene el programa
(MacWrite para Macs, por ejemplo). Cuesta 75 dólares
en promoción y lo puede probar gratis durante
15 días.
Mientras la mayoría de
los programas de ese tipo implican teclear una o varias
palabras, activar un botón y esperar, X1 parte
de la lista de todos los documentos presentes y los
elimina a medida que el usuario teclea. “No importa
como o donde guardó (de manera inadvertida)
los datos. X1 ofrece una interfase única para
encontrar, utilizar y manejar toda la información,” nos
explicó por
mail Mark Goldstein, fundador de la compañía
que nació gracias al apoyo del legendario Bill
Gross y de su incubador Idealab.
Un programa como ese puede tener
un serio impacto sobre la forma en la cual trabajamos. “Hemos
descubierto que ciertos usuarios dejan de invertir
su tiempo en el mantenimiento de una estructura organizacional
compleja de expedientes (¿Acaso este mail va
en ‘clientes’ o
en ‘amigos’?)” nos explicó Goldstein. “La
gente deja que su ‘Inbox’ crezca hasta
tener miles de mensajes cuando antes de utilizar X1,
los clasificaban para mantener cierto orden. Ya no
tienen porque preocuparse por perder un mail o un archivo
determinado.”
La tentación es real pero
podría ser
un error en la medida en la cual, para limitarnos al
caso de los mails, el hecho que uno de ellos se encuentre
entre “clientes” puede hacer nos pensar
por asociación de ideas a otra persona y ayudarnos
en la búsqueda referida. Ahí está la
limitación de la indexación tal como
existe hoy. No es asociativa, no permite vincular un
documento con otro que no tuviera necesariamente la
misma palabra, pero que pudiera tener una relación
apreciable.
Materializadas por enlaces, la
asociación es
el secreto de la web, la que le da su fuerza y su encanto.
Otras herramientas permiten crearlas en su computadora.
*Periodista
francés residente en Berkeley, California,
experto en nuevas tecnologías de la información
y en asuntos latinoamericanos. Más información
en www.francispisani.net
Para encontrar
Lookout: http://sandbox.msn.com
X1: http://www.x1.com
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