Depp: Hollywood MVP
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| Visitante inconveniente: Depp y
Turturro se enfrentan en "Ventana Secreta" |
Juan Carlos Ampié
La primera vez que vemos a Morton Rainey (Johnny
Depp) se encuentra vacilante, al volante de su camioneta en una fría
noche de invierno. Debate consigo mismo sobre si ejecutar
o no una acción por el momento desconocida, de efectos irreversibles
en el curso de su vida. Es un hombre tratando de racionalizar
sus acciones instintivas hasta el extremo. Este breve momento marca
la pauta de Ventana Secreta, otra proletaria producción que se
ve elevada a un plano superior gracias a la lunática presencia
del protagonista de Piratas del Caribe (Gore Verbinsky,
2003).
La próxima vez que vemos a Morton, yace
inmóvil en el
desvencijado sofá de su cabaña de campo. Le acompañan
un perro viejo y una computadora que silenciosamente
reclama su atención.
Mort es un escritor de historias de misterio, o lo
era antes de su separación
de Amy (Maria Bello). Mientras ella se acostumbra a
la vida con un nuevo hombre (Timothy Hutton), Mort se derrite en indolencia
con un agudo caso de bloqueo literario. Todo eso deja de importar
con la llegada de Shooter (John Turturro), un siniestro campesino
con espeso acento sureño, que aparece en su porche acusándolo
de plagio. Para limpiar el agravio, le exige “arreglar”el
final de su historia. Sus métodos pueden ser muy persuasivos:
un desatornillador en el cráneo del perro, un incendio por
aquí, unos cuantos
asesinatos por allá. Revelar mas detalles sería criminal.
La insatisfacción del espectador parece
indispensable en los relatos de misterio. Se lanzan pistas que necesariamente
conducen por caminos equivocados, para sorprender con un giro final.
Esta estrategia del giro final, antes insidiosa, se ha vuelto tan conspicua
que es anti-climática.
Ahora lo sorpresivo sería que no trataran de quitarnos la
alfombra de debajo de los pies en los últimos 10 minutos
de una película.
Ventana Secreta cumple con el requisito. Que la “sorpresa” lo
sorprenda casi no viene al caso. La película es recomendable
por la textura que el director David Koepp y Johnny
Depp infunden a la realidad concreta de su protagonista.
El monólogo permanente del solitario Mort
es un pequeño
tour de force. Depp anota un sutil registro humorístico
que poco a poco se mueve por una amplia gama emocional, hasta
los límites
de lo racional. Note como cita las letras de la
canción “Once
in a Lifetime” de los Talking Heads, al ver a su esposa
saliendo de la mano de su amante: this is not my beautiful wife,
this is not my beautilful house. En manos menos hábiles,
sería un
gratuito guiño de cultura pop, descriptivo y desinspirado.
Depp lo convierte en un suspiro de emociones reprimidas. Su voz
es la de un hombre desconectándose de sus emociones. Mort
pasa de la conducta humanamente reconocible al absurdo, pero la
transición es suave,
y engrasa los engranajes de la trama de manera
que avanza sin permitir cuestionamientos.
La película sería muy superior si
los personajes secundarios no fueran tan superficiales y caricaturescos – Turturro
se parece desafortunadamente al predicador maligno de Poltergeist II,
y Bello esta desperdiciada en un papel sin dimensiones -. Sin embargo,
la habilidad de Depp debe verse para apreciarse…y la toma final
de la película
cierra con extraordinario humor negro un misterio
rutinario. |