SEMANARIO DE INFORMACION Y ANALISIS POLITICO • AÑO 9 • EDICION No. 399• DEL 01 AL 07 DE AGOSTO 2004
DESDE SILICON VALLEY

Gobierno-el y modernización
del Estado en AL

Francis Pisani  

San Francisco CA. Alentados por la presión internacional, obligados por la necesidad de acortar la brecha digital, o llevados por sus propias promesas electorales, muchos gobiernos están haciendo esfuerzos reales para implementar formas de gobierno electrónico. Contribuyen de esa manera a la deseable modernización del Estado, sin necesariamente promover la causa de su democratización.

América Latina Puntogob, un libro de muy reciente publicación por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales de Chile (FLACSO, www.flacso.cl) ofrece una excepcional “fotografía de los procesos de modernización de la gestión pública en América Latina, así como una reflexión respecto a las transformaciones que el ejercicio de la política está experimentando a partir de la incorporación de Internet,” escribe en su blog Rodrigo Araya Dujisin, coordinador de este trabajo colectivo.

Para analizar el gobierno electrónico (sugiero llamarlo gobierno-el, gob-el para quienes tienen prisa, más que e-government, o su traducción literal y carecente de sentido: egobierno), Rodrigo Araya retoma la metáfora de la pantalla. Distingue lo que pasa a nivel de los usuarios (frente a ella) de los procesos (atrás) y de la interfase, “la dimensión web del gobierno electrónico” a la cual el público puede acceder.

En cuanto a esta última, Araya invita a cuidar el diseño y la usabilidad de los sitios gubernamentales que siguen casi siempre una evolución clásica: empiezan brindando información, luego permiten cierta interactividad hasta que ofrecen servicios y, luego, transacciones. Más importante, tal vez, es lo que pasa atrás, el hecho que “si un ministerio ha tomado la decisión de ofrecer un servicio público por medios digitales, debe antes que nada revisar sus procesos internos, puesto que cambian algunas funciones.”

En América Latina, sin embargo, la cuestión de quienes están frente a la pantalla es de cardenal importancia en la medida en la cual apenas el 5% tiene acceso a la red (12% a nivel mundial según Internet World Stats).

Ninguna pretensión al gob-el tiene mucho sentido si no va acompañada de política de “masificación del acceso” para “corregir las desigualdades existentes”. Para ello, nota Araya, varios gobiernos estimulan las soluciones comunitarias, en particular los telecentros proveedores de equipo, conectividad y facilitadores de la tan necesaria infoalfabetización.

¿Usuarios o ciudadanos?

Es el caso, por ejemplo de El Salvador, Rafael Ibarra, directivo fundador de la Asociación Infocentros, los telecentros locales, nos explicó cuan importante había sido “cristalizar y aprovechar la formación de capital social” pre existente (redes sociales, organizaciones, clubes). Los 41 Infocentros han jugado su papel en el hecho que el 9% de la población tiene acceso a la internet. Los servicios prestados les han permitido desarrollar nuevas relaciones, nuevas redes, nuevo capital social. Lo cual, según Ibarra hizo que “algunas empresas, públicas y privadas, han considerado que existía la masa crítica para ofrecer sus servicios por Internet, así como estimular el uso de la red”.

Claudio Orrego Larraín, otro autor de América Latina Puntogob, aborda el gobierno-el como el uso de “internet y las TICs para potenciar la modernización del Estado”. Implica la voluntad de reducir la brecha digital y seguir competitivo, con la necesidad de responder a los reclamos de “transparencia y probidad” de ciudadanos y entidades internacionales proveedoras de ayuda y con la necesidad de ser más eficientes, de proveer auténticos servicios, más allá de la mera información.

“Los servicios en línea son preocupación central” del gobierno-el explica Katherine Reilly, autora de un capítulo en el cual compara varios países latinoamericanos. Nota, sin embargo que insistir sobre los “servicios” electrónicos, de manera muchas veces vaga puede llevar a considerar a quienes forman la población como “usuarios” o “clientes del Estado”, más que como “ciudadanos” y, por lo tanto, a minimizar su papel y condición. Una tendencia preocupante que lleva a preguntar ¿de que vale una modernización del Estado sin democratización, sin modificación de sus relaciones con la sociedad civil?

Modernización pero con democratización

   

"Hay cuatro enfoques principales de un gobierno electrónico,” escribe Katherine Reilly. Estos son: “mejoras en la gestión de la administración pública, provisión de servicios, transparencia, y facilitación de la participación ciudadana.” En este marco la noción de servicio ocupa un papel central manifiesto en los documentos y las prácticas de los ocho gobiernos latinoamericanos que estudia (México, Costa Rica, Republica Dominicana, Venezuela, Perú, Brasil, Uruguay y Chile).

Una de las personas entrevistadas por Reilly denuncia “la institucionalización de un concepto de “usuario” que enfatiza sus roles como receptor, consumidor, cliente o beneficiario, relegando a un segundo plano sus potencialidades como emisores, productores y actores sociales”. De esa manera se llega a reducir “el carácter “interactivo” de la “internet ciudadana” al acceso a “paquetes de servicios” disponibles en línea.” Los ciudadanos son concebidos como el objeto de las actividades de gobierno-el y tratados como clientes.

“Una preocupación mayor de los grupos en pro del gobierno-el es la creación de un mercado para los servicios en línea que están implementando, debido en particular a la baja penetración de la internet en la región,” nos explicó Reilly. “Cuando la relación gobierno-ciudadanos gira alrededor de servicios eficientes, el acceso se concibe como el establecimiento de un vínculo individual con el gobierno, la transparencia significa realizar encuestas de clientes.” De manera inversa cuando el gobierno electrónico se concibe en el marco de la democratización “acceso quiere decir creación de redes comunitarias, transparencia quiere decir acceso a la información sobre las reglas del juego y participación ciudadana quiere decir debates y tomas de decisiones abiertos.”

Más que proveedores de servicios

Para no caer en la trampa de una modernización sin democratización, Reilly propone medir los esfuerzos de gobierno electrónico en función de tres criterios: un acceso equitativo a lo que hace el gobierno y a la manera en la cual trabaja; la implementación de servicios para resolver necesidades inmediatas pero también para mejorar la capacidad de los ciudadanos de resolver sus problemas; por fin, el uso de la internet para “promover la ciudadanía”, si además de una relación directa ciudadano-Estado “facilita la formación de redes ciudadanas”. Hay una gran diferencia entre un gobierno-el “que se comunica con los ciudadanos como usuarios de servicios individuales y uno que se comunica con ellos como actores sociales o grupos”.

“Para ser clara,” nos explicó por mail, “no tengo nada en contra de proveer servicios mejores y más eficientes. Tengo un problema, sin embargo con quienes hacen de la provision de servicios el único objetivo del gobierno electrónico.” Ciertos gobiernos hacen esfuerzos para involucrar a los ciudadanos. Informar es bueno, consultar es un significativo paso hacia delante pero no es suficiente a los ojos de Katherine Reilly, porque “cuando se llega a la etapa de la consulta, las grandes líneas del proyecto ya han sido establecidas,” nos explicó.

Es necesario involucrar a la sociedad civil en el diseño de los programas de gobierno electrónico. De no hacerlo “el acceso a la información podría llegar a tener muy poco sentido”. Como lo notan los gurus de la administración de empresa y de la informática, lo que cuenta se encuentra a nivel de la infraestructura y de los procesos.

*Periodista francés residente en Berkeley, California, experto en nuevas tecnologías de la información y en asuntos latinoamericanos. Más información en www.francispisani.net

ENLACES
www.francispisani.net
América Latina Puntogob: http://hasp.axesnet.com/contenido/documentos
/América%20Latina%20Puntogob%20final.pdf
FLACSO-Chile: http://www.flacso.cl
Katherine Reilly: http://www.katherine.reilly.net