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Gasto
acumulado: US$16 millones
El fiasco de las pensiones
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¿Millonario
gasto para nada?; piden eliminar elefante blanco,
organismos internacionales deberían
asumir préstamos |
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Oliver Bodán
La suspensión del nuevo sistema de pensiones
ha generado serias críticas entre diferentes
sectores del país, sobre todo por el gasto
que ha significado la instalación de este
nuevo elefante blanco, ahora en reposo: 43 millones
de córdobas y 14 millones de dólares.
Según
Cairo Amador, Vice Superintendente de Pensiones,
esta cantidad de dinero ha ingresado por medio
de dos partidas presupuestarias, préstamos
del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y
el Banco Mundial (BM); y fondos de contravalor
que entregó el
Seguro Social, entre otros rubros.
“Estás
hablando de 12 a 14 millones de dólares.
Pero no es sólo para nosotros,
eso tiene que ver por un lado con la modernización
del Seguro Social y tiene que ver en parte con
la modernización
de la Superintendencia de Bancos. Esto de alguna
manera es integral”, explicó.
En
cualquier caso, las críticas son inevitables
una vez que el gobierno suspendió el
proceso de formación de las Administradoras
de Fondos de Pensiones (AFP) por un período
de seis meses. Una
comisión interinstitucional —compuesta—
por el Ministerio de Hacienda, Banco Central de
Nicaragua, Instituto Nicaragüense de Seguridad
Social y Superintendencia de Pensiones (SIP)--
decidirá la
suerte de las AFP.
La
historia del sistema de pensiones inició en
abril de 2000, cuando los diputados aprobaron
la Ley 340, Ley del Sistema de Ahorro para Pensiones,
creando la Superintendencia de Pensiones (SIP)
y sentando las bases de un nuevo sistema que regiría
a los cotizantes menores de 43 años:
unos 240 mil, equivalentes al 80 por ciento
del total. El resto (62 mil) permanecería
en el INSS.
Todo
este proceso fue una de las condicionalidades para
que Nicaragua ingresara a la iniciativa HIPC. “Los
organismos internacionales plantearon por
la vía
escrita que ellos iban a paliar el impacto
de la reforma en lo que hacía a 80 millones
de dólares
por los próximos 20 años. Ahora
sacan el hombro y nos dicen que los financiemos
nosotros”,
explicó el diputado sandinista Wálmaro
Gutiérrez.
Sin
embargo, haciendo honor a la historia, fue por
el consenso de 3 diputados sandinistas que la Ley
340 se aprobó, ya que votaron en contra
de dicha iniciativa y de esa forma hicieron quórum. Eliminar elefante blanco
Ahora el proceso está actualmente
en suspenso. Ante esta inactividad, los diputados
sandinistas proponen derogar dicha ley y eliminar
la estructura presupuestaria que alimenta al
elefante blanco
“Me parece ilógico
que en el presupuesto aparezca un aprovisionamiento
presupuestario para la SIP, si no tiene a nadie
a quien supervisar. Si no hay controlados, ¿para
qué jodido querés
un contralor? ¿Quién te garantiza que
son seis meses? Puede ser un año, pueden ser
dos. ¿Y si al final se determinar que el sistema
no sirve para nuestro país?”, afirma
Gutiérrez.
Irónicamente, recordó el
parlamentario, hace apenas un mes viajó a
Chile una delegación
de la Asamblea Nacional, en compañía
de Ramiro Sacasa, Superintendente de Pensiones,
para conocer “in situ” las supuestas
ventajas del sistema.
Ahora serán los contribuyentes
quienes deberán
costear con este modelo suspendido por seis meses. “Terminaremos
asumiendo todas y todos, no sólo los desmejorados,
porque la deuda contraída con el BM y el
BID es deuda pública, de todos los nicaragüenses.
Además de eso, pareciera que se nos olvidó que
nos subieron las cuotas, que era el otro punto
de esa discusión”, afirmó Ana
Quirós,
miembro de la Coordinadora Civil.
Quirós se refiere
a los inicios de la Ley 340, cuando se subió la
cuota de cotización
para el patronal y el empleado, pues dicha medida
serviría “de colchón” para
cubrir el déficit del nuevo modelo de pensiones.
Algunos, como el economista
independiente Néstor
Avendaño, esperan que los organismos internacionales
informen “con transparencia” cuánto
le han prestado a los nicaragüenses “en
esta aventura establecida en forma clandestina entre
sus funcionarios técnicos y los servidores
públicos de Nicaragua, que no han contado
con el respaldo nacional para negociar a favor del
bienestar de la población”.
“Si hubiera cierta
vergüenza profesional
y autoridad moral, las instituciones de Bretton
Woods tendrían que asumir toda la deuda
vinculada con la reforma estructural de la privatización
de la administración de los fondos de pensiones
de seguridad social. Pero tengo grandes dudas que
la asuman. Recordemos que son bancos”, dijo
Avendaño.
Para despejar cualquier
duda sobre el manejo de los recursos públicos,
la Contraloría decidió en
su sesión del jueves pasado solicitar
al Superintendente de Pensiones un informe sobre
ingresos recibidos vía presupuesto, préstamos,
donaciones y “toda la información
que tenga que ver con todos los gastos en que
ha incurrido para manejar” dicha institución.
También
requiere el estado financiero al 30 de junio
de 2004.
¿Plata bien gastada?
Pero el Vice Superintendente
de Pensiones, Cairo Amador, justifica el dinero
gastado hasta el momento para impulsar el proceso,
dado que se requerían,
entre otras cosas equipos de alta tecnología.
“Se necesitaba todo
el equipo técnico
necesario para poder cumplir a cabalidad esa
función.
Ibamos a estar en red permanente con todos
los bancos, con las AFP, Ministerio de Hacienda,
Banco Central y la Bolsa de Valores, diario íbamos
a saber cuales eran los niveles de transacciones
de cada uno de ellos”, señaló.
Según Amador, de no haber ocurrido la suspensión
de seis meses, en las próximas semanas el
Consejo Directivo de la SIP aprobaría
el funcionamiento operativo de las AFP ya
aprobadas.
“Esto no se debería
caer precisamente porque hay una experiencia
acumulada, hay un acervo de capital humano en
esta Superintendencia que se ha especializado
en el tema de las pensiones, de manera que lo
que podemos ofrecerle a la Presidencia de la
República y a la nación es nuestro ánimo
de encontrar un esquema viable, potable y
que sea consensuado a nivel nacional”,
afirmó Amador. Falsas expectativas
Sin embargo, el diputado
liberal Noel Ramírez
recomendó no crear “falsas expectativas” de
que con la apertura de una comisión interinstitucional
se solucionará el problema.
“La verdad es que
el sistema de seguridad social está quebrado
desde hace más de quince
años, cualquier solución tendrá que
radicar en reducir beneficios a los asegurados y
en la dirección de subir las tasas de cotización
--reformas paramétricas-- o un ajuste fiscal
de carácter global. No hay que crear expectativas
que a través de diálogo y concertación,
simplemente, el déficit financiero en el sistema
de seguridad social va a desaparecer”, estimó Ramírez.
El ex presidente del Banco
Central también
identificó a la falta de crecimiento económico
como una de las causas de la suspensión
del proceso.
“El país
venía con el 5 por ciento
anual, y ahora se ha reducido a una tasa promedio
del 1 y medio por ciento en los últimos
tres años.
Y eso obviamente impacta en el nivel de cotizantes
al sistema y en el tema fiscal”, afirmó. Responsabilidad de las IFIs
Ante la suspensión
del sistema, no son pocos quienes critican
el papel de los organismos internacionales
involucrados en el tema. Según Quirós, “son
los responsables principales y hoy se lavan las
manos”.
“Pero aunque ellos tienen una enorme cuota responsabilidad,
nuestro grito tiene que ser ante el gobierno, porque
al Banco Mundial nosotros no lo elegimos. Y la Asamblea
Nacional que aprobó esa ley es co partícipe”,
señaló.
Avendaño coincidió con
Quirós
y afirmó que el FMI, BM y BID deberían
cambiar su conducta en nuestro país. “Los
nicaragüenses debemos exigirles transparencia
a estas instituciones. Y por supuesto, también
debemos exigirlas a nuestros servidores públicos.
Ojalá que nos escuchen”, estimó.
“Creo que el
pecado del FMI estriba en la falta de transparencia
que tiene en la imposición
de las políticas fiscales, monetarias
y de reforma estructural, y en la falta de ética
profesional cuando avala medidas que obstruyen
la reducción
de la pobreza en estos países pobres”.
“No se alejan
de esta opinión el BM y
el BID, que son los brazos ejecutores de las
políticas
de reformas estructurales que administra el
FMI sobre las directrices del Consenso de Washington”,
puntualizó.
Amparo Ballivián,
representante del BM en Nicaragua, aseguró esta
semana que hace cuatro años
hicieron un estudio que indicaba que “debía
existir holgura fiscal” para implementar
el SAP, por lo que desde esa fecha le indicaron
al Estado que el sistema “no era
viable”.
Por su parte, Cairo
Amador también defendió a
los organismos internacionales: “es
verdad que se equivocaron y en eso no
hay vuelta de hoja, pero hay que reconocer
que están reconociendo
esas debilidades del sistema que están
encontrando”. |