POLITICA

Once partidos inscritos para las elecciones
Municipales: ¿a dos o tres bandas?

Cabeceras departamentales disputadas en su mayoría por liberales y sandinistas
APRE apunta a Granada, Rivas, Boaco y Chontales, y puede “decidir” otras plazas
Pluralidad de candidatos y alianzas, la tónica en las fórmulas electorales

Lourdes Arróliga

   

El 23 de septiembre arranca oficialmente la campaña electoral, en la que los once partidos políticos participantes se disputarán las 152 plazas municipales del país. El Partido Liberal Constitucionalista (PLC), que conquistó 94 alcaldías en las elecciones del 2000, tiene el propósito de ganar la “trilogía perfecta” como denominan a los departamentos de Managua, Matagalpa y León, señalados como los más importantes por el volumen de votantes, y que actualmente están en manos del Frente Sandinista.

El FSLN, con un récord de 52 alcaldías ganadas, 11 de las cuales son cabeceras departamentales, planea subir a 80 el número de plazas, junto a sus aliados de la Convergencia Nacional que encabezan 68 fórmulas.

En la mayoría de los casos será una pelea “cuerpo a cuerpo” donde el nuevo contendiente: la Alianza por la República (APRE) será un factor decisivo a la hora de inclinar la balanza a favor o en contra de las fuerzas predominantes. La división del voto liberal —que en estas elecciones se presenta más fraccionado—, es un elemento con el cuentan los sandinistas para conquistar los municipios en que tienen un saldo negativo.

La estrategia fue ubicar al frente de las plazas “más difíciles” a sus aliados de la Convergencia, como en Masaya, Granada, Jinotepe y Boaco, entre otros.

Las fórmulas de APRE la encabezan militantes “purgados” del PLC producto de sus pugnas internas, dirigentes conservadores, combinados con los vicealcaldes propuestos por el Movimiento de Unidad Nacional (MUN), también miembros de la Alianza.

PLC y APRE sin proyecciones

Los liberales deberán aglutinar el voto alrededor de la “casilla roja”, y tratar de borrar las “llagas” que provocaron algunos nombramientos, en los que ni sus mismos cuadros quedaron satisfechos.

Francisco Aguirre Sacasa, jefe de campaña, tiene claro el panorama.

“El desafío más grande es cerrar filas alrededor del candidato”, menciona, sin deslegitimarlos, pues fueron electos en las asambleas distritales. Espera que las descalificaciones y enfrentamientos de los precandidatos queden en el pasado.

La representación de las mujeres, que capitanean seis fórmulas de las 17 cabeceras departamentales y también como vicealcaldesas en otras, así como la pluralidad de los aspirantes en su origen social, preparación académica y discurso hacen “más dinámica” la contienda, según Aguirre.

Prefiere no decir cuántas ganarán, pero la meta es subir la parada.
APRE tampoco ofrece un pronóstico de los resultados.

“No tenemos proyecciones con respecto al número que podamos ganar, que el pueblo decida. Con el mensaje que vamos a ofrecer el pueblo va a compararnos con las otras opciones”, señala Mauricio Mendieta, vocero de la Alianza.

La campaña nacional la coordina un equipo que integra Alejandro Bolaños, sobrino del presidente de la República Enrique Bolaños, junto a otros dos que no han sido nombrados oficialmente. Néstor Delgadillo, un ex PLC funcionario de INEC, es el candidato a Jefe de Campaña.

Apurados en seleccionar fórmulas, y con apenas cinco alcaldías ganadas por el Partido Conservador –único miembro de la Alianza que punteó en los comicios del 2000--, tienen la misión de posicionar el discurso como una “Alianza y no como conservadores” para mantener y aumentar el caudal de votos.

“En nuestra estrategia está clarísimo que ahora estamos en alianza. Las cinco alcaldías la ganaron los conservadores, pero ahora somos parte de una unión y eso nos va a dar más fortaleza”, considera Mendieta.

¿Cuáles son las plazas más difíciles? ¿Las fortalezas y principales retos de los candidatos? ¿Cómo piensan conquistar el voto? Confidencial realizó un ejercicio político con estas tres organizaciones y estos fueron los resultados.

La pelea por la capital

El legado de Herty Lewites, que mantiene un buen récord en la administración de la comuna capitalina, más la “capacidad profesional” de su candidato Dionisio Marenco, son algunos elementos conjugados en la fórmula sandinista, que también espera sacar provecho de la popularidad de Alexis Argüello, tricampeón mundial de boxeo, postulante a vice alcalde.

Lewites ganó con un 45%, y los sandinistas aseguran que esta vez obtendrán más del 50% de votos.

Se enfrentarán a la fórmula liberal de Pedro Joaquín Chamorro y María Haydé Ozuna. Los liberales esperan que Chamorro movilice el voto más allá de las bases liberales, en un partido minado por los señalamientos de corrupción contra su líder, el ex presidente Arnoldo Alemán.

Esperan una lucha bipolar en la capital, pero el Frente Sandinista considera que Alejandro Fiallos —ex militante liberal—, y candidato de la Alianza podría meter bulla.

“No hay que menospreciarlo”, dice convencido el diputado Edwin Castro, encargado de presentar la lista ante el Consejo Supremo Electoral (APRE) e inmiscuido en varias actividades de la campaña.

Precisamente, la división de este voto los beneficiaría.

Fiallos tendrá que mantener el 22% que obtuvo el candidato conservador William Báez en el 2000 y las cuotas que puedan captar sus aliados del Movimiento de Unidad Nacional (MUN), Movimiento Democrático Nicaragüense (MDN) y otros.

En Managua también participa, Edén Pastora, el conocido comandante Cero, bajo la bandera del Partido Liberal Independiente (PLI), por lo que los liberales creen que captará un segmento del sandinismo disidente.

APRE descarta alianza con PLC

El pronóstico de una derrota de Chamorro en la capital provocado por la desintegración del voto liberal, tiene sin cuidado a APRE.

Reconoce que existe más chance para “Nicho”, pero se lavan las manos y exhortan a un mea culpa a la cúpula liberal, que en lugar de abandonar su agenda entorno a la libertad de Alemán (cumple condena por corrupción) y aglutinar a las corrientes liberales; los discriminó.

“Ese cuento de dividir el voto, no es culpa de nosotros. Si la gente quiere votar por Nicho o por Fiallos que lo hagan. ¿Por qué no se pliegan a la alianza ellos, que es una iniciativa seria?”, pregunta Aníbal Zúñiga, Director de Organización Territorial de la Alianza.

Zúñiga piensa que es “hipocresía” culparlos, pues el mismo PLC lanzó a Chamorro “a estrellarse, pues no le han conseguido fondos para la campaña y le están imponiendo a los consejales”.

Zúñiga, uno de los directivos del Partido Conservador, recuerda que también les achacaron la derrota municipal del 2000, igual que por los resultados de la elección nacional.

En ese entonces, los conservadores decidieron no aliarse con los liberales y empujar la candidatura presidencial del Alberto Saborío.

“¿Por qué no le echan la culpa a los otros cinco partidos liberales que van, que el PLC no tuvo la estrategia de unirlos? ¿Es culpa nuestra que el Cardenal (Miguel Obando y Bravo) haya oficiado la misa del 19 de julio a Daniel Ortega? Que se echen la culpa ellos que van divididos, eso es un bumerang que se les devuelve con creces”.

Como conservador, y ahora con la camiseta de los “aliados”, Zúñiga cree que no pueden girar más alrededor de los arnoldistas, y confía en que Fiallos y Rafael Córdoba despiertan mucha simpatía entre la disidencia del PLC y FSLN.

La ventaja de este proceso es que la gente votará por los candidatos más que por las banderas políticas. Espera muchas sorpresas en varios departamentos del país, porque asegura que cuentan con buenos prospectos.