SEMANARIO DE INFORMACION Y ANALISIS POLITICO • AÑO 8• EDICION No. 383• DEL 07 AL 21 DE ABRIL 2004

Descargue en PDF Documento del Movimiento de Mujeres Trabajadoras y Desempleadas "María Elena Cuadra"

Descargue en PDF Documento del Movimiento de Mujeres Trabajadoras y Desempleadas "María Elena Cuadra"

EN PANTALLA

Odisea sureña

Juan Carlos Ampié

Ada (Nicole Kidman) fuera de foco: Inman
(Jude Law) es la presencia fuerte de
Cold Mountain
 

El nombre del director británico Anthony Minghella se ha convertido en una virtual marca de fábrica para identificar cine de calidad para adultos. Con la oscarizada El Paciente Inglés (1996) definió su estrategia de adaptar novelas populares de prestigio. Con la injustamente ignorada El Talentoso Sr. Ripley (2000) solidificó a su equipo de colaboradores habituales: el productor Sidney Pollack, el editor Walter Murch, el director de fotografía John Seale y el compositor Gabriel Yared. Ahora llega Cold Mountain, basada en una novela de Charles Frazier, ganadora del prestigioso National Book Award en los Estados Unidos. Esta historia de amor y guerra supone una progresión natural en la filmografía del director, pero lo ve caer a la hora de balancear lo íntimo y lo expansivo en el amplio lienzo de la épica cinematográfica.

El reverendo Monroe (Donald Sutherland) y su hija Ada (Nicole Kidman) llegan al pequeño pueblo de Cold Mountain, enclaustrado en las montañas de Carolina del Norte. El taciturno carpintero Inman (Jude Law) se ve atraído por ella. Un tentativo, torpe cortejo le confirma que ella retribuye su atención. El romance incipiente se interrumpe cuando la guerra civil se lleva a Inman al frente de batalla. Un beso furtivo, un puñado de conversaciones y un intercambio de fotografías bastan: Ada e Inman están enamorados. El tiempo y la distancia los pondrá a prueba.

Mientras Inman vive en carne propia los horrores de la guerra, Ada lucha por sobrevivir sacando adelante la granja que ha heredado de su difunto padre, con la ayuda de la campesina Ruby (Renée Zellweger). Los depredadores oficiales de la Milicia Casera merodean amenazantes. El jefe Esco Swanger (James Gammon) trata de convencerla de que es inútil esperar a Inman, tan seducido por la belleza de Ada como por su propiedad. Inman es herido en combate. Decide escapar del hospital de campaña y regresar a casa, convirtiéndose de facto en un desertor.

El guión, adaptado con una vena lírica por Minghella, hace un hermoso trabajo a la hora de hacer contar los escasos momentos que los amantes viven juntos. El vínculo que los une nunca queda en tela de duda. Parte del mérito debe acreditarse a Kidman y Law, que dan una urgente carnalidad a sus breves escenas juntos. Sin embargo, me parece que el personaje de Ada sufrió a la hora de recortar el metraje de la película. Aunque ella es la que más se transforma en el curso de la historia, queda la sensación de que escenas claves quedaron desechadas en el cuarto de edición, o algunos momentos reveladores truncados. La película sería mejor si durara más tiempo. Sus dos horas y media pasan volando, dividiendo su atención en múltiples historias, pero a costa de la heroína.

Jude Law queda mejor servido, irónicamente, con un personaje eminentemente pasivo. Law lo convierte en el centro moral de la película. No en balde recibió una nominación a Mejor Actor en la reciente ceremonia del Oscar. A lo largo de su viaje, Inman encuentra una serie de personajes que ilustran estampas de humanidad bajo la presión de luchar por sobrevivir al paso de la guerra. Más que un testigo mudo, Inman se vuelve un catalizador dramático dentro de estos episodios independientes. El más fuerte está protagonizada por Natalie Portman, cómo una joven madre viuda, más devastada por la soledad que por la pobreza. El extenso reparto es uniforme en su excelencia, pero la que má atención ha robado es Renée Zellweger. Su irreprimible Ruby tiene el ímpetu del compromiso total. Donde algunos ven caricatura, yo veo la genialidad de una actriz temeraria.

Cold Mountain pertenece a una especie en peligro de extinción: la película para adultos que crea un espectáculo sustancial en ideas y sentimientos. Está bellamente producida y sólidamente actuada. No podemos hacer más que celebrar los aciertos y disculpar las debilidades de una fallida obra maestra, que triunfa al recrear con contundencia el singular sufrimiento de los individuos que viven los horrores de la guerra en el frente casero, lejos del campo de batalla.

Otras películas comentadas