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De las aulas de INCAE a Hacienda
Retos para Montiel:
AN y lobby privado
• Nuevo ministro deberá lidiar
con asamblea polarizada y sortear a ex empleadores
de grupos económicos
Iván Olivares Aunque sabe que “será difícil” lidiar
con una Asamblea Nacional altamente polarizada, el
economista Eduardo Montiel, nuevo Ministro de Hacienda
y Crédito Público, confía en hacer
valer su independencia política y su experiencia
como educador para convencer a los diputados de la
importancia de aprobar algunas leyes.
“Ya
se ha demostrado (cuando había que aprobar
algunas leyes como condición para alcanzar el
alivio de la deuda externa) que sí pueden ponerse
de acuerdo las diferentes bancadas, cuando se trata
de legislar por el país”, por lo que a
su juicio, la clave pasa por “convencerlos de
que la propuesta que hayamos presentado es importante
para el país
y para los sectores más pobres”.
Pero
hay un campo más sensible en el que tendrá que
mostrar su independencia: su futura relación
con los grupos económicos, (incluyendo al
Grupo Pellas) a los que ahora deberá ver “desde
la acera de enfrente”, y ya no como asesor
o directivo.
“Quienes
me conocen pueden atestiguar que siempre he sido
una persona bien independiente. Es obvio que habrá presiones
de diferentes lados, que habrá amigos
que se molesten, pero eso es parte del juego”,
filosofó.
Debido
a que su vocación principal es la de
enseñar, y siempre ha estado interesado
en el tema de las finanzas sacó un doctorado
en esa especialidad, concibiéndose a
sí mismo
más como un educador, que piensa “volver
a la academia cuando termine esta aventura” en
el sector público.
En parte,
su seguridad está dada por el permiso
que le dio el INCAE por el resto de la Administración
Bolaños para que vuelva a la docencia
si lo desea.
Pero
no es la primera vez que se involucra con el sector
público. De hecho, es “mi tercera incursión
en el Gobierno”. Ya antes estuvo
un “verano
corto” (se trata de una pasantía
que hizo en 1969) en el Ministerio de Economía.
Luego,
durante los dos últimos años y
medio, fue parte de las juntas directivas
de ProNicaragua, la Comisión Presidencial
de Competitividad, y el Grupo de Apoyo al Presidente,
aunque en todos los casos, de forma honoraria. Independencia
En realidad, sus principales
ingresos provenían
de su relación con INCAE y su trabajo con “una
buena cantidad de grupos económicos dentro y
fuera de Nicaragua”, señalando que “al
venirme al sector público he cortado todas las
relaciones: directivas, asesorías, contratos;
ha sido doloroso porque en algunas relaciones llevaba
ya unos diez años”.
Una de las relaciones más
largas y fructíferas
es la del Grupo Pellas, con quienes ha trabajado por
más de siete años, descartando por completo
que eso vaya a servir de cortapisas a su libertad de
acción o contrapeso que incline la balanza a
favor de alguien cuando haya que hablar de impuestos,
exoneraciones, multas, etc.
“Nunca se me ha pedido
hacer algo o ser testigo de algo que no estuviera
de acuerdo con mis principios. Si no lo hice y
no se me pidió hacerlo cuando
estaba recibiendo una paga por mi trabajo, no creo
que vaya a suceder ahora”, razonó.
Recordó que un ministro
de finanzas le contaba que “les cuesta entender
a los empresarios -sobre todo a aquellos con los
que te une una relación
de muchos años- que al ponerte el sombrero
de ministro de Finanzas tiene que cambiar tu enfoque
y perspectiva, pero es parte del oficio”, añadió.
Como prueba de su independencia,
señaló que
la decisión de irse al gobierno “la
tomé por
mi cuenta, sólo consultando con mi mujer y
algunos amigos muy cercanos. Ni siquiera hice consultas
con el INCAE no con otras instituciones en las que
trabajé por
muchos años, para no dar la apariencia de
un conflicto de intereses”. Negociador
La otra faceta que tendrá que
cuidar mucho es al del ministro dialogador, conciliador
que sabe explicar y pedir para lograr el indispensable
apoyo del parlamento.
Aunque no se engaña
acerca de la difícil
tarea que le espera, Montiel espera que la combinación
de pertenecer a una familia con lazos políticos
sin haberse involucrado nunca en la política
partidaria sea de mucha utilidad para lograr el apoyo
de los diputados.
“Poca gente sabe que
yo crecí en un ambiente
muy político: mi tío abuelo, el doctor
Mariano Argüello Vargas fue presidente del Congreso;
todos los días llegaban a mi casa el diputado
liberal Salvador Castillo; el representante conservador
Fernando Medina; mi tío Alejandro Montiel era
canciller, mi padre, gerente de la empresa de Luz y
Fuerza en tiempos del Dr. René Schick”,
experiencia que le parece una especie de “entrenamiento
político”.
“Sé lo difícil
que es porque pese a todos los negociadores y contactos
que tiene el gobierno, no se ha podido pasar una
ley en tres meses, debido a la turbulencia política”.
Con todo, espera que haya “cordura de todas
las partes para hacer lo que Nicaragua necesita”,
a la vez que cuenta con el apoyo del resto del
equipo de gobierno.
Por su parte, ya comenzó a
hacer contacto con algunos diputados, aprovechando
la palestra que le proporcionó su trabajo
como docente en INCAE, lo que le ha servido para “trabajar
(exponiendo) con todos los sectores políticos,
candidatos y gobiernos.
“No tener color político
(porque siempre evitó la política
partidista), talvez puede ser una ventaja porque
no van a identificarme con ningún
sector”, explicó. |