SEMANARIO DE INFORMACION Y ANALISIS POLITICO • AÑO 8• EDICION No. 382• DEL 28 DE MARZO AL 03 DE ABRIL 2004

Descargue en PDF Documento del Movimiento de Mujeres Trabajadoras y Desempleadas "María Elena Cuadra"

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OJO DE MUJER

Vergüenza nacional

Mónica Zalaquett  

Si hay algo que una gran mayoría de nicaragüenses quisiera exclamarle a las cúpulas del PLC y el FSLN en estos momentos es ¡Basta ya!. Basta de imponerle a toda una nación la agenda de sus mezquinos intereses, de obligarnos a digerir declaraciones irresponsables y malintencionadas con las que pretenden justificar lo injustificable, de imponernos una falsa polarización que luego desmienten con arreglos bajo la mesa, de pisotear la justicia y burlarse de la pobreza y la dignidad de un pueblo.

Como muy bien lo reflejan las encuestas, la gran mayoría de nicaragüenses se siente avergonzada por la última exhibición de machismo trasnochado de estos supuestos representantes de la ciudadanía, arrepentida de darles su voto y preocupada por las consecuencias de las interminables crisis que desvían la atención de los problemas verdaderamente acuciantes.

Pero este circo político sólo va a terminar cuando la ciudadanía se movilice y deje de actuar como espectadora pasiva de tantas barbaridades. Porque si algo bueno ofrece este extendido sentimiento de vergüenza, es la oportunidad de unirnos más allá de las agendas políticas, de rechazar el juego de los alineamientos que sólo benefician a las cúpulas de los partidos y de impedir una polarización que nos lleve a nuevas confrontaciones insensatas.

A lo largo de nuestra historia, la intervención externa y la mezquindad de los políticos se han conjugado una y otra vez para impedir el desarrollo del país. Pero ahora se puede evitar que este ciclo nefasto se repita, si coinciden la movilización social y el rechazo a estas maniobras con la voluntad del gobierno de apartarse de los intereses partidistas y concertar firmemente una salida para la nación.

Para ello es importante la propuesta hecha por el Presidente de impulsar una agenda de negociación, pero sin condicionarla a la aprobación de una ley de carrera judicial que está resultando ser la manzana de la discordia y que aleja las posibilidades de llegar a consensos a corto plazo. Este es un error táctico si se quiere conseguir la estabilidad necesaria para emprender el conjunto de reformas a la constitución y conseguir un amplio apoyo al Plan Nacional de Desarrollo entre otros temas prioritarios.

Sin duda se deben impulsar reformas que eviten la partidización y corrupción del poder judicial, pero la manera abrupta, inconsulta y politizada con que se quiere aprobar esta Ley, añade leña al fuego de las disputas, en vez de allanar la salida pacífica que debe buscarse.
No hay peor escenario que continuar con el estilo de negociar al borde del abismo, o forzar soluciones pírricas que conducen a nuevos ciclos de conflicto y medición de fuerzas entre las cúpulas partidarias.

En vez de seguir así, el Gobierno debería promover acuerdos estratégicos y perdurables, mientras la ciudadanía lucha por la democratización de los partidos, tanto en el interior de los mismos como a través de la movilización y la presión ciudadana.