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El FMI necesita un líder
de los países emergentes
Sebastián Edwards
La renuncia de Horst Kohler
como Director Gerente del Fondo Monetario Internacional
ofrece una oportunidad única de reformar esta
golpeada institución financiera internacional.
Lo que necesita el FMI, como
primer paso hacia una reforma completa, es un nuevo
líder con una sólida formación
técnica, una visión amplia y experiencia
de primera mano en el abordaje de los riesgos macroeconómicos
que enfrentan las economías en transición.
El señor Kohler carecía de todas estas
características. Gris burócrata y mediocre
economista, ni siquiera fue la primera opción
de Alemania para el cargo.
Desgraciadamente, en lugar
de buscar al mejor hombre o a la mejor mujer para este
puesto, lo más probable es que siga pesando la
vieja política de siempre. Se espera que el cargo
de Director Gerente recaiga en un europeo. Hasta hace
unos días, Rodrigo Rato, Ministro de Finanzas
de España, parecía ser el favorito. Sin
embargo, ahora que el Partido Popular ha sido derrotado
en las elecciones generales españolas, no parece
probable que sea el candidato de Europa para dirigir
el FMI.
Pero el hecho de que se considerara
seriamente a Rato demuestra cuán sesgado es el
proceso. Rato es un político capaz y bajo su
guía la economía española ha seguido
un buen rumbo. Sin embargo, sería excesivo argumentar
que es el mejor candidato para encabezar el FMI.
No es de sorprender que las
personas con mayores conocimientos acerca de la prevención
y solución de crisis provengan de los países
de América Latina más exitosos. Tras décadas
de inestabilidad, unos cuantos países latinoamericanos
(particularmente Chile y México) se han convertido
en un ejemplo de prudencia, austeridad y estabilidad
macroeconómica. Estas naciones latinoamericanas
han aprendido la lección del modo más
duro. Sus líderes comprendieron que, para lograr
prosperidad y progreso social, se necesitaba una combinación
de buenas políticas económicas, realismo
político y programas sociales bien financiados.
El ex presidente mexicano
Ernesto Zedillo, respetado economista y actual Director
del Centro para la Globalización de la Universidad
de Yale, es un excelente candidato para el puesto del
FMI: bajo su guía México dio pasos agigantados
hacia una mayor estabilidad y la transformación
en una sociedad más abierta y democrática.
Zedillo trabajó anteriormente
en la reestructuración de la deuda de México
y tiene un profundo conocimiento de los mercados internacionales.
Más aún, durante su administración
se lanzó el muy admirado programa social Progresa,
con el objetivo de reducir la pobreza rural.
Alejandro Foxley, primer
Ministro de Finanzas de Chile después del retorno
a la democracia en 1990 y uno de los arquitectos del
extraordinario éxito económico del país,
es otro candidato ideal para dirigir el FMI. Personajes
tan distintos como Joseph Stiglitz, uno de los más
ácidos críticos del FMI, y Robert Rubin,
ex Secretario del Tesoro de EEUU, han alabado los logros
económicos de Chile. La lista de éxitos
de Chile incluye un rápido crecimiento económico,
la reducción de la pobreza a la mitad en menos
de una década y el manejo de los capitales especulativos
a través de restricciones de mercado al ingreso
de operaciones de corto plazo.
De hecho, el perfil de Foxley
es tan perfecto para el cargo que quienes no lo conocen
podrían creer que se trata de un invento. Con
un doctorado en economía, es un respetado académico
con abundantes trabajos publicados, un gerente experimentado
y un político capaz que fue elegido para el Senado
chileno hace cinco años. Foxley comprende las
apremiantes necesidades de los países emergentes
y en transición y, al mismo tiempo, sabe de primera
mano que las políticas orientadas a la estabilidad
macroeconómica reportan tremendos beneficios
en términos de crecimiento, prosperidad y reducción
de la pobreza.
No hay duda de que las políticas
avaladas por Zedillo o Foxley tendrían inmediata
credibilidad. Si uno de ellos llegara a ser Director
Gerente, posiblemente el FMI adquiriría más
relevancia que nunca. Por una vez, los políticos
de las naciones avanzadas deberían hacer lo correcto
y seleccionar al candidato más adecuado para
este importante cargo.
Profesor de economía
en la Anderson School of Management de la Universidad
de California, Los Angeles. De 1993 a 1996, fue Economista
Jefe para América Latina del Banco Mundial.Copyright:
Project Syndicate.
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