SEMANARIO DE INFORMACION Y ANALISIS POLITICO • AÑO 8• EDICION No. 377• DEL 22 AL 28 DE FEBRERO 2004
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Alta Mar

Juan Carlos Ampié

Lobos de Mar: Crowe y Bettany se reunen en Master and Commander  

Un barco de guerra se enfrenta a un banco de niebla. El vigía de turno cree haber visto una vela enemiga. A pesar de la duda, da la voz de alarma, y una verdadera ciudad flotante despierta en un huracán de actividad. Se trata del HM Surprise, barco de guerra del ejército británico, enfrascado en un juego de persecución con el navío francés Acheron, en medio de las guerras napoleónicas. En el centro de este capítulo bélico está el Capitán Jack Aubrey (Russell Crowe), personaje de una decena de novelas de aventuras del escritor Patrick O’Brian, objetos de culto en los mercados literarios angloparlantes. Desconozco estas populares novelas, pero la película que el australiano Peter Weir (The Truman Show, 1998) es una hermosa aventura que recuerda las mejores épicas de antaño.

Master and Commander está fascinada con la minucia de la vida naval de finales del siglo XIX. los créditos finales del reparto incluyen el rango a bordo del personaje. La enciclopédica atención a los detalles provee un escenario vivo para el drama humano sobre y bajo cubierta. El Capitán Aubrey debe encontrar la manera de vencer a un enemigo más rápido y poderoso. El cirujano a bordo, Steven Maturin (Paul Bettany), su hombre de confianza, funciona como su conciencia. La extensa tripulación experimenta de primera mano las privaciones del mar. Las imposiciones del deber los ponen a todos a prueba. Las relaciones entre los personajes son tan importantes cómo las abstractas nociones de honor que usualmente sirve de combustible a producciones de esta naturaleza. Compare el tono de Master and Commander con las histriónicas exaltaciones de Braveheart (Mel Gibson, 1995), The Patriot (Roland Emmerich, 2000) y la reciente The Last Samurai (Ed Zwick, 2003). Master… se destaca por ser una película de guerra que no fetichiza el belicismo y la violencia.

The Last Samurai fue producida con igual atención al pasado, pero su guión estaba polucionado por clichés contemporáneos: el forzado romance de Algren y Taka; la villanía absoluta de los empresarios que influencia al emperador; los torpes intentos de crear alivio cómico cuando Algren bautiza a un viejo guerrero cómo Bob - , nos trasladan de inmediato al siglo XXI. El guión que Peter Weir y John Collee han creado, basándose en dos novelas de O´Brian, evita todas esas trampas concentrándose obstinadamente en las circunstancias concretas de los personajes y los lazos emotivos que unen a subordinados con líder, pupilos con mentores, y finalmente amigos. La inteligencia de Weir se proyecta incluso en el tratamiento de los franceses. Más que villanos, son contrincantes dignos, iguales a sus adversarios.

Russell Crowe habita sus personajes con compromiso total. Ha sido aclamado por A Beautiful Mind (Ron Howard, 2001) y Gladiator (Ridley Scott, 2000), pero realmente brilla en personajes orgánicos, libres de tremendas enfermedades y frases lapidarias. Su trabajo aquí es del calibre de The Informer (Michael Mann, 1999), donde su intensidad es tal que la transformación fisica no llama la atención sobre sí misma. El grueso Capitán Aubrey tiene su par en el cerebral Dr. Maturin, interpretado Paul Bettany, por su co-estrella de A Beautiful Mind. En esa amistad reside el corazón de la película.

Weir es uno de los pocos directores que se han molestado en explorar ese vínculo —Véase Gallipolli (1981), con un joven Mel Gibson—, que siempre pierde terreno en el cine ante el amor romántico Sus otras preocupaciones personales también afloran: el oficial que sucumbe ante las presiones impuestas por su cargo militar es alma gemela de las colegialas reprimidas por la sociedad victoriana colonial en Picnic at Hanging Rock (1975). El microcosmos de la vida en el barco es observado con la misma devoción que prodigó al pueblo amish que protégé a Harrison Ford en Witness (1985). Todo contribuye a hacer de Master and Commander una estimable película de acción para toda la familia, rica en textura y emoción. Es una de las mejores del año.

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