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Policía: "Lo conocía de manera muy
particular"
Guadamuz conocía al asesino
• Policía investiga
varias hipótesis y no descartan conspiración
• Criminal se rasuró
barba y bigote para despistar a autoridades
• Secretarios políticos
sandinistas niegan vínculo orgánico de
William Hurtado con FSLN
Oliver Bodán
Cuando William Augusto Hurtado
García caminó hacia Carlos Guadamuz Portillo
para asesinarlo, en el parqueo de Canal 23, sabía
muy bien a quien dispararía tres tiros de su
revólver Taurus calibre 38.
Hurtado conocía a
Guadamuz desde los años 80 y mantuvo con él
una estrecha relación, confirmó a Confidencial
el comisionado Julio González, jefe de Auxilio
Judicial de la Policía Nacional. Según
fuentes extraoficiales, en el transcurrir de los años
este vínculo terminó en enemistad.
—¿El asesino conocía
a Guadamuz?
—“Perfectamente. Lo
conocía desde los años 80 hasta los 90
y lo conocía de manera muy particular. Tuvo relación
partidaria-orgánica desde los años 79
y después en los años 90”, respondió
González.
La pregunta inevitable es la siguiente:
¿Si Guadamuz conocía a su asesino, conociendo
las diferencias que mantenían, por qué
no reaccionó de antemano cuando lo vio? Al respecto,
el hermano del periodista asesinado, Julio Guadamuz
Zamora, aportó un dato preciso: miopía.
“Si lo hubiera conocido,
a como andaba vestido (Hurtado), no lo hubiera reconocido,
porque andaba como pordiosero y medio barbudo. Además,
Carlos era medio cegatón. Tenías que acercártele
bastante para que te viera”, explicó Guadamuz
Zamora.
Fuentes relacionadas a la investigación
revelaron a Confidencial que Hurtado aduce tener viejas
cuentas pendientes con Guadamuz, al parecer por un juicio
que en su contra le realizó la Dirección
General de la Seguridad del Estado (DGSE) en el cual
el entonces director de La Voz de Nicaragua habría
testificado en su contra.
—A Hurtado lo purgaron de
la Seguridad. ¿Es cierto que Guadamuz atestiguó
en contra de él?, preguntamos a González.
—Hay algo de eso, respondió.
El hermano de Guadamuz tiene referencias
sobre esta versión: “Oí decir que
Carlos fue como testigo, pero no me consta de eso”.
Fuentes de la desaparecida DGSE
informaron que, en efecto, Hurtado desertó de
dicho órgano de inteligencia y purgó prisión.
“Después lo soltamos, Se fue a los Estados
Unidos o quiso irse. Desde entonces andaba volándonos
verga”, dijo el informante.
¿Qué tipo de relación
mantuvo Guadamuz con Hurtado en el pasado? La respuesta
está matizada de nubes grises. Según el
comisionado González, hasta el momento conocen
pedazos de información sobre este tema gracias
a las escuetas declaraciones del sospechoso (constantemente
hace uso de su derecho a no declarar).
“Lo que él me pudo
haber dicho no sirve para una acusación, porque
no tiene ningún valor jurídico. Solamente
sirve para dirigir la investigación”, indicó.
Pero también hay otros matices
en la línea de investigación. Extraoficialmente
se dice que entre Hurtado y Guadamuz existían
conflictos relacionados con la disputa de una casa y
agravios por asuntos pasionales.
—“Hay indicios alrededor
de eso”, confirmó González.
Ronda la escena del crimen
De lo que sí están
convencidas las autoridades policiales es de la premeditación
con la que actuó el asesino. Según el
jefe policial, Hurtado estaba sumamente sereno horas
después de haber asesinado al ex director de
Radio Ya.
“Dentro de las cosas que
pude observar es que estaba muy calmo, muy coherente
a escasas seis horas de los hechos y estaba muy preparado
desde el punto de vista jurídico. Todo eso me
hace indicar, en mi experiencia de investigador, que
es una persona que había planificado los hechos
desde hace mucho tiempo”, reveló.
En materia penal, la planificación
es la condición que se establece como agravante
y hace que el caso se convierta en un homicidio calificado,
es decir, asesinato. Y precisamente eso fue lo que hizo
Hurtado, planificar su crimen.
Según informaciones recabadas
en los alrededores de la escena del crimen, Hurtado
fue plenamente reconocido por vecinos como la persona
que anduvo merodeando el sector antes del asesinato.
“Hay personas que lo identifican
plenamente a él, vehículos en que se movilizaba
y que estuvo haciendo un levantamiento de la situación
en el sector. Eso fue antes del crimen”, corroboró
González.
El asesino portaba en el momento
del crimen dos atuendos de vestir, uno sobre otro, con
lo que posiblemente pretendía dificultar ser
identificado.
“El estaba jugando a la posibilidad real, dentro
de su esquema de acción, que él iba a
salir de la escena del crimen y que una vez fuera de
la escena del crimen botaba esa ropa y ya era otra persona”,
comentó el jefe policial.
Adiós a la barba
Otro dato que demuestra la
concienzuda preparación del asesino está
vinculado a un asunto de la apariencia personal: Hurtado
no usaba barba ni bigote, pero hace poco abandonó
las hojas de afeitar.
“Por informaciones
que hemos recabado en el barrio (San Judas, donde vive
el procesado), esta persona recientemente se dejó
crecer la barba y el bigote. No utilizaba barba y bigote
y eso te indica también que una vez que bota
la ropa que está encima, inmediatamente se afeita
y ya es otra persona”, reveló González.
Todos estos elementos ayudarían
a la Policía a revertir un posible alegato de
los abogados defensores de intentar tipificar el crimen
como homicidio, con el fin de reducir la condena de
Hurtado. Porque la Policía está más
que convencida de que existen los elementos suficientes
para probar el delito de asesinato.
“Creo que la Fiscalía
va a ser lo suficientemente responsable para encontrar
todos esos vínculos que nosotros se los estamos
dando, de que realmente hay una planificación,
hay ventaja, hay alevosía y por lo tanto, se
configura plenamente el delito de lo que es el asesinato,
porque él plenamente estaba identificado en la
zona”, acotó.
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